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Un cielo que se queda sin aviones

Hernán Silva

En los primeros días de noviembre muchos otearon el horizonte con la esperanza de que llegaran las lluvias que permitieran aplacar tanta sequía. Quizá algunos habrán percibido, cuando miraban el cielo, que la estela que emana de las turbinas de los aviones comerciales es una imagen cada vez más extraña en la provincia. La falta de precipitaciones responde a los tiempos de la naturaleza. La falta de vuelos, a un olvido de la Nación que deja a San Luis rezagada en el uso de un medio de transporte estratégico. 

Desde este mes, Aerolíneas Argentinas redujo las frecuencias con Buenos Aires a solo un vuelo en horario nocturno. La argumentación esgrimida por la empresa fue la "reorganización" de su flota. El recorte, además, alcanzó el tamaño de las naves. El avión que brinda el servicio en San Luis es un Embraer 190 con capacidad para 96 pasajeros, el más pequeño de la compañía. Antes empleaban un Boeing 737, con 128 asientos. 

Pero esta degradación es el último eslabón de una serie de negligencias que tiene su capítulo principal en la cancelación de la obra de remodelación del aeropuerto de la ciudad de San Luis, decidida de manera unilateral por el gobierno nacional en marzo del 2017. La refacción del "Brigadier Mayor Cesar Raúl Ojeda" apuntaba a subsanar las deficiencias que limitan su funcionamiento. Por ejemplo, este centro hoy no tiene el equipamiento que garantice el aterrizaje de las aeronaves cuando imperan condiciones de mal tiempo.

 

La paralización de la obra de refacción del Aeropuerto de San Luis, decidida por la Nación, provocó un estancamiento de los vuelos. 



Nunca se explicaron las razones del frenazo. Sin embargo, el gobierno central mostró una voluntad distinta con Mendoza, de su mismo color político. En la provincia vecina se impulsó la completa modernización de “El Plumerillo”, finalizada en el 2016. El resultado es que en los últimos dos años se sumaron 400 mil pasajeros de cabotaje y multiplicaron sus conexiones al exterior.  

Con una obra clave paralizada, el mercado puntano no puede levantar  vuelo.  Según las estadísticas de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), en el 2018 transitaron por el aeropuerto local 89 mil pasajeros, la misma cifra registrada el año anterior. En el país, y a pesar del contexto de una economía recesiva, el sector experimentó  durante el 2018  una expansión del 13 por ciento, con 14 millones de pasajeros transportados. 

Una recorrida por el "vecindario" desnuda el estancamiento puntano. San Juan traslada el doble de pasajeros en comparación a San Luis; mientras que Mendoza, la plaza en la que se inauguraron más rutas en la Argentina  en lo que va del 2019, exhibe un mercado dieciséis veces mayor al sanluiseño. 

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Un cielo que se queda sin aviones

En los primeros días de noviembre muchos otearon el horizonte con la esperanza de que llegaran las lluvias que permitieran aplacar tanta sequía. Quizá algunos habrán percibido, cuando miraban el cielo, que la estela que emana de las turbinas de los aviones comerciales es una imagen cada vez más extraña en la provincia. La falta de precipitaciones responde a los tiempos de la naturaleza. La falta de vuelos, a un olvido de la Nación que deja a San Luis rezagada en el uso de un medio de transporte estratégico. 

Desde este mes, Aerolíneas Argentinas redujo las frecuencias con Buenos Aires a solo un vuelo en horario nocturno. La argumentación esgrimida por la empresa fue la "reorganización" de su flota. El recorte, además, alcanzó el tamaño de las naves. El avión que brinda el servicio en San Luis es un Embraer 190 con capacidad para 96 pasajeros, el más pequeño de la compañía. Antes empleaban un Boeing 737, con 128 asientos. 

Pero esta degradación es el último eslabón de una serie de negligencias que tiene su capítulo principal en la cancelación de la obra de remodelación del aeropuerto de la ciudad de San Luis, decidida de manera unilateral por el gobierno nacional en marzo del 2017. La refacción del "Brigadier Mayor Cesar Raúl Ojeda" apuntaba a subsanar las deficiencias que limitan su funcionamiento. Por ejemplo, este centro hoy no tiene el equipamiento que garantice el aterrizaje de las aeronaves cuando imperan condiciones de mal tiempo.

 

La paralización de la obra de refacción del Aeropuerto de San Luis, decidida por la Nación, provocó un estancamiento de los vuelos. 



Nunca se explicaron las razones del frenazo. Sin embargo, el gobierno central mostró una voluntad distinta con Mendoza, de su mismo color político. En la provincia vecina se impulsó la completa modernización de “El Plumerillo”, finalizada en el 2016. El resultado es que en los últimos dos años se sumaron 400 mil pasajeros de cabotaje y multiplicaron sus conexiones al exterior.  

Con una obra clave paralizada, el mercado puntano no puede levantar  vuelo.  Según las estadísticas de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), en el 2018 transitaron por el aeropuerto local 89 mil pasajeros, la misma cifra registrada el año anterior. En el país, y a pesar del contexto de una economía recesiva, el sector experimentó  durante el 2018  una expansión del 13 por ciento, con 14 millones de pasajeros transportados. 

Una recorrida por el "vecindario" desnuda el estancamiento puntano. San Juan traslada el doble de pasajeros en comparación a San Luis; mientras que Mendoza, la plaza en la que se inauguraron más rutas en la Argentina  en lo que va del 2019, exhibe un mercado dieciséis veces mayor al sanluiseño. 

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