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El mate, entre la tradición y la modernidad

Florencia Espinosa

La infusión característica de los argentinos mantiene sus rasgos tradicionales pero se reversiona y cambia a la par de los hábitos sociales.

Hay casi tantas técnicas para cebarlo como personas en el país. Algunos creen que tocar la bombilla es un sacrilegio y otros revuelven como si fuese una cuchara. Los más flexibles contestan “como esté” ante la pregunta “¿dulce o amargo?”; pero otros, más quisquillosos, no pueden soportar armar un mate con azúcar en uno destinado para la bebida amarga. El mate es una infusión que define a los argentinos en el mundo; es una bebida que nos acompaña desde chicos, en cada reunión familiar donde se comparten historias y cosas ricas, en cada jornada laboral o en una noche de estudio. Pero también crece con la sociedad, se reinventa y no pasa de moda.

El mate es protagonista de las jornadas de los argentinos, es una costumbre tan arraigada que no hace distinción de clases sociales ni geográficas. Se puede prescindir de un montón de cosas, pero jamás puede faltar la yerba. Casi nadie pasa los primeros cinco años de vida sin probar el mate: casi como un juego, tibio y con azúcar. En la adolescencia resurge, entre juntadas con amigos y sueños y proyectos. En la universidad el mate es un gran compañero, infaltable en los largos días de estudio, que se suelen extender hasta la madrugada. Para el trabajo, sus propiedades estimulantes lo convierten en un aliado por la mañana, o en la tarde, cuando las horas apremian.

Tan amigos somos del mate que no existe un paseo sin que armemos el bolso matero para llevar. De hecho, en algunas casas de té y cafeterías lo ofrecen en sus cartas, como el caso de Lunamakena, en Potrero de los Funes. Angélica Priante, la dueña del lugar, explicó que habían visto la opción en una confitería de Buenos Aires y decidieron implementarla en su establecimiento, hace ya unos cinco años. “Al principio costó que la gente se adapte a esta nueva oferta. Nos pasó que para los turistas era algo más natural y eran los que más pedían, pero la gente de San Luis no lo elegía mucho. Hoy es la opción más vendida, junto con la merienda que incluye té”, relató la empresaria gastronómica.

 


Las yerbas orgánicas, con blends de hierbas, flores y otros ingredientes, son tendencia.

 

Allí tiene dos variedades: una “Merienda Gaucha”, que trae mate y productos dulces y salados para acompañar; o el mate solo y el acompañamiento a elección, con posibilidad de combinar con otras cosas ricas del lugar. “Hoy tiene muy buena aceptación. En realidad al mate lo tenemos incorporado todo el día, entonces ir a un lugar a donde tenés la opción de elegir un mate para compartir, es como que te da la sensación de hogar. El mate es muy nuestro, es algo muy tradicional”, explicó Priante. Además contó que la tradición también está presente en eventos, ya que para los baby showers o casamientos que se celebran en Lunamakena tienen la opción de meriendas para grupos grandes conformadas por mate y acompañadas por tortitas o facturas.

 

Evolución

El mate tradicional no escapa a las nuevas tendencias, se reinventa y adapta a los nuevos gustos y modas. La preferencia por los productos naturales, sin conservantes ni pesticidas trajo a la mesa una variedad de productos orgánicos, amigables con la naturaleza.

Las yerbas también fueron reversionadas. En “Origen, almacén natural” Bárbara Tellini comercializa yerbas orgánicas y saborizadas, con diferentes opciones. “Hay una tendencia que vino para quedarse que es de todo lo que tiene que ver con lo natural y orgánico, no solo los millenials sino los adolescentes tiene una conciencia mucho más impregnada de lo que es el valor de los productos, la gente empezó a leer las etiquetas que antes no lo hacía. Es una tendencia a nivel global y la gente comenzó a buscar lo natural, lo que sabe que le va a hacer bien, empezó a investigar y preguntar”, explicó la comerciante.

Las yerbas vienen en dos opciones: orgánicas simples y también compuestas con blends de diferentes hierbas o flores. “Se venden muchos blends que van acordes al sabor argentino. Le ponen menta, naranja, cítricos, de acuerdo a nuestras costumbres. La gente compra mucho eso, en vez de andar con la yerba y los yuyos”, detalló. Entre las más vendidas está la orgánica tradicional y las que vienen con diferentes estilos de menta. También las saborizadas con limón y con algunas flores, que le dan un toque más “dulzón”.

 

 

La emprendedora comentó que sus clientes eligen los productos por el concepto y también por la presentación, ya que son envases vistosos y con diseño. Pero también continúan comprando por los buenos resultados. “Creo que surgieron también para darle una vuelta de rosca a la yerba, para no tomar siempre lo mismo, lo que es novedad te llama la atención y si probaste y te gustó lo continuás eligiendo. Me pasó a mí incluso, que no las conocía y cambié rotundamente mi forma de tomar mate; a mí me generaba acidez, pero lo tomaba igual, ahora ya no me pasa”, comentó Tellini.

La yerba que más se comercializa en el país es la tradicional con palo. Cuenta, en promedio, de 70% hojas secas y trituradas y un 30% de palo. También está la opción sin palo, con la que se hacen mates más fuertes y duraderos. Tiene un sabor más intenso ya que posee más de un 90% de hojas.

 

 


En algunos bares, como en Lunamakena, optaron por incluir meriendas con mate en su carta.

 

Para los que prefieren algo distinto, en el supermercado se venden las yerbas compuestas, que son una combinación de hierbas de diferentes orígenes y yerba mate. Se pueden encontrar con boldo, tilo, manzanilla, poleo, entre otras. Para nuestra zona es muy común la yerba con peperina y menta. Las yerbas saborizadas cuentan con sabores frutales que le aportan las cascaritas de limón, naranja o pomelo. Se venden en los almacenes, pero también es fácil agregárselos naturalmente en casa.

Para tereré las empresas comercializan una yerba mate especial, con una molienda más gruesa. Tiene menor contenido de polvo, esto evita que se obstruya la bombilla. Con la yerba mate tradicional y la combinación de agua fría con el polvo es muy probable que el mate se tape.

 

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El mate, entre la tradición y la modernidad

La infusión característica de los argentinos mantiene sus rasgos tradicionales pero se reversiona y cambia a la par de los hábitos sociales.

Hay casi tantas técnicas para cebarlo como personas en el país. Algunos creen que tocar la bombilla es un sacrilegio y otros revuelven como si fuese una cuchara. Los más flexibles contestan “como esté” ante la pregunta “¿dulce o amargo?”; pero otros, más quisquillosos, no pueden soportar armar un mate con azúcar en uno destinado para la bebida amarga. El mate es una infusión que define a los argentinos en el mundo; es una bebida que nos acompaña desde chicos, en cada reunión familiar donde se comparten historias y cosas ricas, en cada jornada laboral o en una noche de estudio. Pero también crece con la sociedad, se reinventa y no pasa de moda.

El mate es protagonista de las jornadas de los argentinos, es una costumbre tan arraigada que no hace distinción de clases sociales ni geográficas. Se puede prescindir de un montón de cosas, pero jamás puede faltar la yerba. Casi nadie pasa los primeros cinco años de vida sin probar el mate: casi como un juego, tibio y con azúcar. En la adolescencia resurge, entre juntadas con amigos y sueños y proyectos. En la universidad el mate es un gran compañero, infaltable en los largos días de estudio, que se suelen extender hasta la madrugada. Para el trabajo, sus propiedades estimulantes lo convierten en un aliado por la mañana, o en la tarde, cuando las horas apremian.

Tan amigos somos del mate que no existe un paseo sin que armemos el bolso matero para llevar. De hecho, en algunas casas de té y cafeterías lo ofrecen en sus cartas, como el caso de Lunamakena, en Potrero de los Funes. Angélica Priante, la dueña del lugar, explicó que habían visto la opción en una confitería de Buenos Aires y decidieron implementarla en su establecimiento, hace ya unos cinco años. “Al principio costó que la gente se adapte a esta nueva oferta. Nos pasó que para los turistas era algo más natural y eran los que más pedían, pero la gente de San Luis no lo elegía mucho. Hoy es la opción más vendida, junto con la merienda que incluye té”, relató la empresaria gastronómica.

 


Las yerbas orgánicas, con blends de hierbas, flores y otros ingredientes, son tendencia.

 

Allí tiene dos variedades: una “Merienda Gaucha”, que trae mate y productos dulces y salados para acompañar; o el mate solo y el acompañamiento a elección, con posibilidad de combinar con otras cosas ricas del lugar. “Hoy tiene muy buena aceptación. En realidad al mate lo tenemos incorporado todo el día, entonces ir a un lugar a donde tenés la opción de elegir un mate para compartir, es como que te da la sensación de hogar. El mate es muy nuestro, es algo muy tradicional”, explicó Priante. Además contó que la tradición también está presente en eventos, ya que para los baby showers o casamientos que se celebran en Lunamakena tienen la opción de meriendas para grupos grandes conformadas por mate y acompañadas por tortitas o facturas.

 

Evolución

El mate tradicional no escapa a las nuevas tendencias, se reinventa y adapta a los nuevos gustos y modas. La preferencia por los productos naturales, sin conservantes ni pesticidas trajo a la mesa una variedad de productos orgánicos, amigables con la naturaleza.

Las yerbas también fueron reversionadas. En “Origen, almacén natural” Bárbara Tellini comercializa yerbas orgánicas y saborizadas, con diferentes opciones. “Hay una tendencia que vino para quedarse que es de todo lo que tiene que ver con lo natural y orgánico, no solo los millenials sino los adolescentes tiene una conciencia mucho más impregnada de lo que es el valor de los productos, la gente empezó a leer las etiquetas que antes no lo hacía. Es una tendencia a nivel global y la gente comenzó a buscar lo natural, lo que sabe que le va a hacer bien, empezó a investigar y preguntar”, explicó la comerciante.

Las yerbas vienen en dos opciones: orgánicas simples y también compuestas con blends de diferentes hierbas o flores. “Se venden muchos blends que van acordes al sabor argentino. Le ponen menta, naranja, cítricos, de acuerdo a nuestras costumbres. La gente compra mucho eso, en vez de andar con la yerba y los yuyos”, detalló. Entre las más vendidas está la orgánica tradicional y las que vienen con diferentes estilos de menta. También las saborizadas con limón y con algunas flores, que le dan un toque más “dulzón”.

 

 

La emprendedora comentó que sus clientes eligen los productos por el concepto y también por la presentación, ya que son envases vistosos y con diseño. Pero también continúan comprando por los buenos resultados. “Creo que surgieron también para darle una vuelta de rosca a la yerba, para no tomar siempre lo mismo, lo que es novedad te llama la atención y si probaste y te gustó lo continuás eligiendo. Me pasó a mí incluso, que no las conocía y cambié rotundamente mi forma de tomar mate; a mí me generaba acidez, pero lo tomaba igual, ahora ya no me pasa”, comentó Tellini.

La yerba que más se comercializa en el país es la tradicional con palo. Cuenta, en promedio, de 70% hojas secas y trituradas y un 30% de palo. También está la opción sin palo, con la que se hacen mates más fuertes y duraderos. Tiene un sabor más intenso ya que posee más de un 90% de hojas.

 

 


En algunos bares, como en Lunamakena, optaron por incluir meriendas con mate en su carta.

 

Para los que prefieren algo distinto, en el supermercado se venden las yerbas compuestas, que son una combinación de hierbas de diferentes orígenes y yerba mate. Se pueden encontrar con boldo, tilo, manzanilla, poleo, entre otras. Para nuestra zona es muy común la yerba con peperina y menta. Las yerbas saborizadas cuentan con sabores frutales que le aportan las cascaritas de limón, naranja o pomelo. Se venden en los almacenes, pero también es fácil agregárselos naturalmente en casa.

Para tereré las empresas comercializan una yerba mate especial, con una molienda más gruesa. Tiene menor contenido de polvo, esto evita que se obstruya la bombilla. Con la yerba mate tradicional y la combinación de agua fría con el polvo es muy probable que el mate se tape.

 

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