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Chile, tan cerca y tan lejos

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos estableció que existen “razones fundadas para sostener que, a partir del 18 de octubre, se ha producido en Chile un elevado número de violaciones graves a los derechos humanos”.
Es un dato cuya gravedad está implícita en la formulación, y que posiblemente derivará en consecuencias futuras e inmediatas, para un gobierno que recurrió a la rigurosidad de las fuerzas de seguridad, ante las protestas sociales.

El informe “Misión a Chile” fue difundido en las últimas horas y es producto de la visita que un equipo realizó al país para “evaluar la situación de los derechos humanos en relación con las protestas y el estado de emergencia; identificar los principales patrones y tendencias de las violaciones a los derechos humanos cometidas; analizar la respuesta institucional a las protestas y hacer recomendaciones al Estado”.

El documento considera una investigación realizada desde el 30 octubre hasta el 22 de noviembre. Y señaló: “Hay razones fundadas para sostener que, a partir del 18 de octubre, se ha producido un elevado número de violaciones graves a los derechos humanos. Estas violaciones incluyen el uso excesivo o innecesario de la fuerza que resultaron en la privación arbitraria de la vida y en lesiones, la tortura y malos tratos, la violencia sexual y las detenciones arbitrarias”, amplía el texto.

Y agrega que “estas violaciones se cometieron en todo el país, pero su gran mayoría ocurrió en la Región Metropolitana y en contextos urbanos”. Además agrega que se “han podido observar ciertas violaciones a los derechos humanos, en particular el uso indebido de armas menos letales y los malos tratos”.

Respecto del actuar de Carabineros, el informe precisa que “ha incumplido, de forma reiterada, con el deber de distinguir entre manifestantes violentos y personas que se manifestaban pacíficamente”.

“Carabineros utilizó fuerza no letal cuando la manifestación fue pacífica, con el objetivo aparente de dispersar la manifestación o evitar que los participantes llegaran al punto de reunión”, señala el informe.

En ese mismo sentido, precisó que “hay razones fundadas para sostener que ha habido un uso desproporcionado y a veces innecesario de armas menos letales, en particular escopetas antidisturbios, pero también gases lacrimógenos utilizados a corta distancia”.

“El uso indebido e indiscriminado de armas menos letales se observó tanto durante manifestaciones pacíficas como en el contexto de enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, especialmente por parte de Carabineros”, sigue el documento.
Incluso recuerda “el número alarmantemente alto de personas con lesiones en los ojos o la cara” y reflexiona: “Preocupa en particular la utilización de perdigones que contienen plomo”.

“Preocupa también a la Acnudh que casos de lesiones oculares continuaron reproduciéndose, pese a la existencia, desde la etapa inicial de las protestas, de información relacionada con el impacto causado por armas menos letales”, indica la ONU.

“Un gran número de personas arrestadas y detenidas fueron maltratadas. Algunos de estos casos, incluidos los de violencia sexual, simulación de ejecuciones y amenazas de que las personas serían desaparecidas; equivalen a tortura”, concluyó.

Respecto de las mujeres, niñas y las personas LGBTI, la ONU informó que “han sufrido formas específicas de violencia sexual (incluida la desnudez forzada), principalmente relacionadas con las detenciones. También se han documentado casos graves de violencia sexual contra hombres y adolescentes”.

Ocurrió en los dos últimos dos meses, en Chile, del otro lado de la frontera de Argentina. Muy cerca geográficamente, muy lejos desde la falta de solidaridad de los medios y los líderes de la región. En Chile, tan cerca y tan lejos, fueron violados los derechos humanos.

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Chile, tan cerca y tan lejos

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos estableció que existen “razones fundadas para sostener que, a partir del 18 de octubre, se ha producido en Chile un elevado número de violaciones graves a los derechos humanos”.
Es un dato cuya gravedad está implícita en la formulación, y que posiblemente derivará en consecuencias futuras e inmediatas, para un gobierno que recurrió a la rigurosidad de las fuerzas de seguridad, ante las protestas sociales.

El informe “Misión a Chile” fue difundido en las últimas horas y es producto de la visita que un equipo realizó al país para “evaluar la situación de los derechos humanos en relación con las protestas y el estado de emergencia; identificar los principales patrones y tendencias de las violaciones a los derechos humanos cometidas; analizar la respuesta institucional a las protestas y hacer recomendaciones al Estado”.

El documento considera una investigación realizada desde el 30 octubre hasta el 22 de noviembre. Y señaló: “Hay razones fundadas para sostener que, a partir del 18 de octubre, se ha producido un elevado número de violaciones graves a los derechos humanos. Estas violaciones incluyen el uso excesivo o innecesario de la fuerza que resultaron en la privación arbitraria de la vida y en lesiones, la tortura y malos tratos, la violencia sexual y las detenciones arbitrarias”, amplía el texto.

Y agrega que “estas violaciones se cometieron en todo el país, pero su gran mayoría ocurrió en la Región Metropolitana y en contextos urbanos”. Además agrega que se “han podido observar ciertas violaciones a los derechos humanos, en particular el uso indebido de armas menos letales y los malos tratos”.

Respecto del actuar de Carabineros, el informe precisa que “ha incumplido, de forma reiterada, con el deber de distinguir entre manifestantes violentos y personas que se manifestaban pacíficamente”.

“Carabineros utilizó fuerza no letal cuando la manifestación fue pacífica, con el objetivo aparente de dispersar la manifestación o evitar que los participantes llegaran al punto de reunión”, señala el informe.

En ese mismo sentido, precisó que “hay razones fundadas para sostener que ha habido un uso desproporcionado y a veces innecesario de armas menos letales, en particular escopetas antidisturbios, pero también gases lacrimógenos utilizados a corta distancia”.

“El uso indebido e indiscriminado de armas menos letales se observó tanto durante manifestaciones pacíficas como en el contexto de enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, especialmente por parte de Carabineros”, sigue el documento.
Incluso recuerda “el número alarmantemente alto de personas con lesiones en los ojos o la cara” y reflexiona: “Preocupa en particular la utilización de perdigones que contienen plomo”.

“Preocupa también a la Acnudh que casos de lesiones oculares continuaron reproduciéndose, pese a la existencia, desde la etapa inicial de las protestas, de información relacionada con el impacto causado por armas menos letales”, indica la ONU.

“Un gran número de personas arrestadas y detenidas fueron maltratadas. Algunos de estos casos, incluidos los de violencia sexual, simulación de ejecuciones y amenazas de que las personas serían desaparecidas; equivalen a tortura”, concluyó.

Respecto de las mujeres, niñas y las personas LGBTI, la ONU informó que “han sufrido formas específicas de violencia sexual (incluida la desnudez forzada), principalmente relacionadas con las detenciones. También se han documentado casos graves de violencia sexual contra hombres y adolescentes”.

Ocurrió en los dos últimos dos meses, en Chile, del otro lado de la frontera de Argentina. Muy cerca geográficamente, muy lejos desde la falta de solidaridad de los medios y los líderes de la región. En Chile, tan cerca y tan lejos, fueron violados los derechos humanos.

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