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La costanera del río San Luis se afianza cada fin de semana

Los visitantes afirman que está limpio y prolijo para que los chicos jueguen. Además, es una alternativa barata.

La naturaleza de las cosas es que todo cambia y, desde hace unos años, se pueden percibir los nuevos aires que llegan a la ciudad. La costanera del río San Luis —que atraviesa seis kilómetros desde el dique Chico hasta la avenida Lafinur— es la prueba fiel de la evolución. En la temporada de calores, las familias de los diferentes barrios de la capital eligen la vera del río para pasar los fines de semana. Los visitantes rescatan la prolijidad y la limpieza de los espacios verdes, aunque se quejan por la falta de baños y el agua poco transparente.

Parlantes a todo volumen, juego de cartas, risas, mate por la tarde y asado al mediodía es lo que se ve a lo largo de la avenida IV Centenario los fines de semana. Los vecinos que llegan al río que está en medio de la ciudad, eligen diferentes espacios para pasar el día. Quienes llevan a los más pequeños se ponen cerca del agua para poder controlarlos. Quienes van solos, prefieren estar retirados para conseguir mayor tranquilidad. Ese fue el caso de dos jóvenes que decidieron usar una de las mesas que el personal de Inclusión Social fabricó para quienes visiten el sector que está frente al cementerio Parque Los Álamos. Sandy está a punto de ser mamá por primera vez y contó que con su pareja van seguido desde el barrio CGT para merendar al aire libre.

Mariana Guevara es de Río Cuarto y desde hace un año vive en el barrio Eva Perón junto a su marido, quien es vendedor ambulante, y a sus dos pequeñas hijas. "Es la primera vez que venimos y la verdad que está muy lindo. Llegamos al mediodía con carne para hacer en los asadores al lado del río. Luego nos vinimos más cerca del agua porque mis hijas querían jugar", contó la cordobesa que destacó que, en comparación con lo que ella conoce, ve el río limpio.

Los Pérez llevaron reposeras para sentarse y un parlante. De fondo, sonaban "Los Palmeras" mientras la familia tomaba algo fresco. "Nosotros elegimos venir todos los fines de semana. Está muy linda la costanera, pero es una pena que no tenga baños cerca. Además, dudo de la calidad del agua. A unos metros, vi agua de desagüe y temo que eso desemboque en el río", explicó Viviana.

Algunos se reían al explicar que, producto de la crisis económica que vive el país, ya no llegan ni siquiera a El Trapiche. Sin embargo, los luchadores no bajan los brazos y buscan la manera más barata de pasarla bien. Dos hermanas con sus maridos aseguraron que van todos los fines de semana con sus hijos. "Siempre está lleno de gente. La vemos muy linda y limpia para que nuestros hijos jueguen, aunque el agua no es muy transparente", contó Cintia Sosa.

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La costanera del río San Luis se afianza cada fin de semana

Los visitantes afirman que está limpio y prolijo para que los chicos jueguen. Además, es una alternativa barata.

Al agua pato. Los niños buscan refrescarse en el céntrico río de San Luis. Foto: Martín Gómez.

La naturaleza de las cosas es que todo cambia y, desde hace unos años, se pueden percibir los nuevos aires que llegan a la ciudad. La costanera del río San Luis —que atraviesa seis kilómetros desde el dique Chico hasta la avenida Lafinur— es la prueba fiel de la evolución. En la temporada de calores, las familias de los diferentes barrios de la capital eligen la vera del río para pasar los fines de semana. Los visitantes rescatan la prolijidad y la limpieza de los espacios verdes, aunque se quejan por la falta de baños y el agua poco transparente.

Parlantes a todo volumen, juego de cartas, risas, mate por la tarde y asado al mediodía es lo que se ve a lo largo de la avenida IV Centenario los fines de semana. Los vecinos que llegan al río que está en medio de la ciudad, eligen diferentes espacios para pasar el día. Quienes llevan a los más pequeños se ponen cerca del agua para poder controlarlos. Quienes van solos, prefieren estar retirados para conseguir mayor tranquilidad. Ese fue el caso de dos jóvenes que decidieron usar una de las mesas que el personal de Inclusión Social fabricó para quienes visiten el sector que está frente al cementerio Parque Los Álamos. Sandy está a punto de ser mamá por primera vez y contó que con su pareja van seguido desde el barrio CGT para merendar al aire libre.

Mariana Guevara es de Río Cuarto y desde hace un año vive en el barrio Eva Perón junto a su marido, quien es vendedor ambulante, y a sus dos pequeñas hijas. "Es la primera vez que venimos y la verdad que está muy lindo. Llegamos al mediodía con carne para hacer en los asadores al lado del río. Luego nos vinimos más cerca del agua porque mis hijas querían jugar", contó la cordobesa que destacó que, en comparación con lo que ella conoce, ve el río limpio.

Los Pérez llevaron reposeras para sentarse y un parlante. De fondo, sonaban "Los Palmeras" mientras la familia tomaba algo fresco. "Nosotros elegimos venir todos los fines de semana. Está muy linda la costanera, pero es una pena que no tenga baños cerca. Además, dudo de la calidad del agua. A unos metros, vi agua de desagüe y temo que eso desemboque en el río", explicó Viviana.

Algunos se reían al explicar que, producto de la crisis económica que vive el país, ya no llegan ni siquiera a El Trapiche. Sin embargo, los luchadores no bajan los brazos y buscan la manera más barata de pasarla bien. Dos hermanas con sus maridos aseguraron que van todos los fines de semana con sus hijos. "Siempre está lleno de gente. La vemos muy linda y limpia para que nuestros hijos jueguen, aunque el agua no es muy transparente", contó Cintia Sosa.

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