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Recuperando la pasión

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Recuperando la pasión

Bernardo Stamateas

Una de las consultas que suelen hacerme bastante seguido es: “¿Cómo puedo desarrollar la confianza y la seguridad en mí mismo?”. Para creer en uno mismo, uno tiene que llevarse bien consigo mismo y, sobre todo, activar la pasión en su vida. Es fundamental quebrar la trampa mental que nos convirtió en algún momento en nuestros peores enemigos, y nos aleja cada día un poco más de nuestros sueños.

¿Cómo actúa alguien que cree en sí mismo?

Esa persona, desde el momento en que se levanta, se alimenta de pensamientos y palabras positivos, lo cual trae como resultado acciones que nutren su potencial interior y afirman su estima. También procura rodearse de personas que piensan y hablan como él, o ella, y siempre hacen un aporte positivo a su vida. Por todo eso, nunca deja de moverse (es proactivo/a) para acercarse cada día un poco más a sus metas.

¿Sabés cuál es tu propósito? ¿Para qué estás en este mundo? Saberlo te ayuda a confiar en vos mismo porque atrae hacia vos a personas con la misma pasión… o incluso mayor. Cuando estamos completamente convencidos de nuestros sueños, dejamos de autoboicotearnos (de hacer cosas que nos perjudican) y se comienzan a acercar a nuestra vida las personas más maravillosas que nos aportan justo lo que estamos necesitando.

¿Por qué es importante rodearse de gente que sume y no que reste? Porque mi confianza se potencia con la de los otros y términos como “imposible”, “difícil”, “nunca”, etc. dejan de estar en nuestra boca. Un dicho japonés expresa: “No digas que algo es imposible. Deci sencillamente que no lo has hecho todavía”. Frente a los obstáculos que todos encontramos en el camino y parecen inamovibles, cuando nos sentimos indefensos, podemos adoptar estas dos actitudes:

  1. Autoboicotearme, enojarme, llenarme de bronca, deprimirme y tirar la toalla.
  2. Recuperar la pasión (que tenía cuando era niño), confiar en mí mismo y no detenerme hasta lograr cada uno de mis objetivos.

Cuando permitimos que el dolor emocional se instale en nosotros, este bloquea nuestra capacidad para enfrentar y superar con éxito cualquier situación adversa. El tiempo nunca se detiene y los problemas permanecen en el mismo sitio hasta que nos determinamos a salir del “lugar de víctima” y a empezar a vernos como los seres humanos que somos: creados a imagen y semejanza de su Creador con un potencial ilimitado. El único ingrediente que necesitamos para ponernos de pie y arrancar en dirección a la cima es confianza en nosotros mismos.

Para concluir, si anhelamos confiar en nosotros y recuperar la pasión, tal vez perdida hace tiempo, tenemos que refutar cada pensamiento y palabra que nos detiene en la certeza sobre “quién en verdad soy”. Cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que cada dificultad no es más que una oportunidad para elevar nuestro nivel de autoconfianza, crecer y avanzar en la vida. Ejercitá tu seguridad y tus convicciones a diario. Todo lo que necesitás ya está dentro de vos, solo tenés que atreverte a soltarlo.

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Recuperando la pasión

Una de las consultas que suelen hacerme bastante seguido es: “¿Cómo puedo desarrollar la confianza y la seguridad en mí mismo?”. Para creer en uno mismo, uno tiene que llevarse bien consigo mismo y, sobre todo, activar la pasión en su vida. Es fundamental quebrar la trampa mental que nos convirtió en algún momento en nuestros peores enemigos, y nos aleja cada día un poco más de nuestros sueños.

¿Cómo actúa alguien que cree en sí mismo?

Esa persona, desde el momento en que se levanta, se alimenta de pensamientos y palabras positivos, lo cual trae como resultado acciones que nutren su potencial interior y afirman su estima. También procura rodearse de personas que piensan y hablan como él, o ella, y siempre hacen un aporte positivo a su vida. Por todo eso, nunca deja de moverse (es proactivo/a) para acercarse cada día un poco más a sus metas.

¿Sabés cuál es tu propósito? ¿Para qué estás en este mundo? Saberlo te ayuda a confiar en vos mismo porque atrae hacia vos a personas con la misma pasión… o incluso mayor. Cuando estamos completamente convencidos de nuestros sueños, dejamos de autoboicotearnos (de hacer cosas que nos perjudican) y se comienzan a acercar a nuestra vida las personas más maravillosas que nos aportan justo lo que estamos necesitando.

¿Por qué es importante rodearse de gente que sume y no que reste? Porque mi confianza se potencia con la de los otros y términos como “imposible”, “difícil”, “nunca”, etc. dejan de estar en nuestra boca. Un dicho japonés expresa: “No digas que algo es imposible. Deci sencillamente que no lo has hecho todavía”. Frente a los obstáculos que todos encontramos en el camino y parecen inamovibles, cuando nos sentimos indefensos, podemos adoptar estas dos actitudes:

  1. Autoboicotearme, enojarme, llenarme de bronca, deprimirme y tirar la toalla.
  2. Recuperar la pasión (que tenía cuando era niño), confiar en mí mismo y no detenerme hasta lograr cada uno de mis objetivos.

Cuando permitimos que el dolor emocional se instale en nosotros, este bloquea nuestra capacidad para enfrentar y superar con éxito cualquier situación adversa. El tiempo nunca se detiene y los problemas permanecen en el mismo sitio hasta que nos determinamos a salir del “lugar de víctima” y a empezar a vernos como los seres humanos que somos: creados a imagen y semejanza de su Creador con un potencial ilimitado. El único ingrediente que necesitamos para ponernos de pie y arrancar en dirección a la cima es confianza en nosotros mismos.

Para concluir, si anhelamos confiar en nosotros y recuperar la pasión, tal vez perdida hace tiempo, tenemos que refutar cada pensamiento y palabra que nos detiene en la certeza sobre “quién en verdad soy”. Cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que cada dificultad no es más que una oportunidad para elevar nuestro nivel de autoconfianza, crecer y avanzar en la vida. Ejercitá tu seguridad y tus convicciones a diario. Todo lo que necesitás ya está dentro de vos, solo tenés que atreverte a soltarlo.

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