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Agua que has de beber se debe acumular en represas

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Agua que has de beber se debe acumular en represas

Magdalena Strongoli
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La firma Garruchos SA realizó una inversión de nueve millones de pesos que le permitirá agua de lluvia para su ganado.  Mirá el video.

A más de 260 kilómetros de la ciudad de San Luis, sobre la Autopista Nº 55 a la altura del mojón 559 se encuentra el establecimiento "El Encuentro", de la firma Garruchos SA, que está en esta árida zona del Departamento Dupuy desde hace alrededor de 12 años. Allí la familia Sigman tiene 75 mil hectáreas dedicadas a la ganadería, con el complemento de un buen sistema agrícola que le sirve de alimentación. En el último año, para mejorar la calidad y la cantidad de cabezas que producen, diseñaron un sistema para acumular agua a los fines de hidratar a sus animales. La obra tuvo un costo de 9 millones y en los próximos meses comenzarán a utilizarla, dando un gran paso adelante en Nueva Galia, donde el promedio de precipitaciones no siempre es tan benigno como en este verano.

La distribución de las hectáreas no es uniforme. Hay 43 mil del total que corresponden a las tierras que están a la salida del pueblo y el resto se encuentra al sur de Anchorena, en otro campo del grupo empresario. A la hora de laborear, consideran a todo como un solo establecimiento, en donde en la actualidad tienen alrededor de 18 mil cabezas con los terneros al pie, un número que varía según la época del año, pero que no baja de 15 mil. 

Gustavo Díaz es ingeniero agrónomo y el encargado técnico del establecimiento en el que trabajan 26 personas, dentro de los cuales hay dos mujeres, una en la cocina y la otra en la parte administrativa. Díaz es oriundo de Victorica, La Pampa, y vive todo el año en el campo. El resto de los empleados son de la zona y los fines de semana vuelven a sus hogares. El ingeniero fue quien recibió al equipo de la revista El Campo en el casco de "El Encuentro", ubicado a seis kilómetros del ingreso en donde por su topografía decidieron realizar la inversión.

 

 

 

"El proyectó consistió en generar un espacio de captación de lluvia en una zona donde el agua subterránea es muy escasa. La finalidad es muy simple: mejorar el suministro de líquido a la hacienda y de esa manera producir más cabezas, por eso hicimos esta inversión. El área tiene 60 hectáreas y la represa de una hectárea cuenta con una capacidad de embalse de 30 mil metros cúbicos, lo que equivale a 30 millones de litros", contó el ingeniero, quien aseguró que por tratarse de un año húmedo, en dos meses consiguieron llenar la represa.

El ingeniero explicó cómo funciona el sistema que se usa en otras partes del país. "Consiste en conducir el líquido a través de canales hacia la parte más baja de área. Para eso buscamos la parte del campo con mayor pendiente. Allí realizamos tareas de desmonte y de nivelación del terreno con un agrimensor, para alcanzar la inclinación necesaria. Dónde termina la primera parte del recorrido, instalamos una bomba para que impulse el agua hasta la represa madre. Ahora trabajamos en varios kilómetros de acueductos que serán los responsables de llenar los bebederos en los distintos puntos del campo", analizó el encargado, quien trabaja desde hace 11 años a las órdenes de Hugo Sigman y que mostró un sentido de pertenencia poco habitual hacia la empresa.

Si bien es muy difícil especificar qué porcentaje de  animales podrán abastecer, ya que existen diversos factores que hacen que los animales consuman más o menos agua, Díaz estimó: "Podremos producir  la misma o más cantidad de madres. Pero entre el abanico de posibilidades que se nos abren a partir de tener agua está la de tener tiempo para la recría de los terneros sin la necesidad de vernos obligados a venderlos con bajo peso, como hacíamos antes. Nosotros estimamos alcanzar un número de mil novillos, pero esta no es una ciencia exacta".

Para conocer más del sistema, parte del equipo técnico de Garruchos viajó a Santiago del Estero, dónde hay un caso testigo, con la idea de adquirir mayores conocimientos. "No sabíamos si iba a funcionar. No existe en la zona una experiencia de estas características. Es decir, hay tajamares que captan el agua de lluvia que les cae encima, pero con la diferencia de que no tienen un sistema de conducción. Ahora que vimos que se pudo recolectar el agua y tener la represa casi en su máxima capacidad, seguimos adelante con el proyecto, que estará habilitado en tres meses", informó.

"Desde hace cuatro años en la zona los promedios de precipitaciones han sido superados ampliamente, sobre todo en los meses de la primavera y el otoño, que es cuando más llueve", contó el especialista, quien agregó que el mapa de isohietas de San Luis marca para la zona 550 milímetros al año. "A fines de noviembre la represa estaba terminada. Fue con no más de cinco lluvias que la capacidad máxima del embalse fue completada. Esta no es una referencia de lo que pasará en otros años, ya que hemos tenido un buen verano que inclusive no tuvo elevadas temperaturas como las habituales en la zona.

Sin haber concluido al ciento por ciento con el sistema para abastecer de agua a la hacienda, el técnico y su dueño ya evalúan la posibilidad de construir una segunda e inclusive darle una nueva finalidad. "Aun estamos en proceso de evaluación, pero de ninguna manera descartamos la posibilidad de realizar nuevas inversiones para usar agua de riego para los cultivos que tenemos, que se usan para la alimentación de los vacunos", anticipó Díaz, que sabe que es posible alcanzar ese nuevo objetivo.

En este momento, las últimas tareas que se realizan consisten en colocar las cañerías. "Solo resta desplegar los acueductos para distribuir el agua, para así en un par de meses más estar en condiciones de usar el fluido", contó.

La urgencia tiene relación con la posibilidad de poder generar también alguna competencia  en el mercado. "Llegaba noviembre y salíamos a vender la hacienda por temor a que el verano fuera muy cruel. Si bien no nos faltaba el agua, no podíamos arriesgarnos a perder animales sin siquiera haber obtenido una mínima ganancia", comentó sobre lo que ya no vivirán en "El Encuentro".

"El objetivo principal es producir más. Cuando pensamos en ganar más dinero no es solo para nosotros, sino que ganamos todos. Significa generar más puestos de trabajo, pagar más impuestos y beneficiar a todos los trabajadores de la zona en una época difícil para el país, en la que falta empleo genuino", aseguró el encargado del campo, que después de más de una década siente afecto por el sur de la provincia, casi tanto como por su Victorica natal.

El técnico recordó que el sector del campo en donde trabajan con la represa  es el elegido para hacer la mayor parte de la agricultura, ya que cuando compraron el campo era el lugar con menos monte. Además es el espacio con mayor cantidad de cabezas de ganado concentradas. "La sección que hemos denominado 'El Tigre' fue la elegida por la topografía y por no tener agua disponible. Acá, aunque perforés no hay agua subterránea, el fluido que recibimos viene por acueductos desde el casco y desde otros sectores de los alrededores. Era muy importante generar agua de alguna manera", remarcó Díaz sobre una realidad que viven la mayor parte de los productores del sur de la provincia, sobre todo aquellos que están desde Nueva Galia hasta el límite con La Pampa.

El área de captación, como la denomina el técnico, tiene 60 hectáreas. "El agua de lluvia que cae en esa superficie es conducida. La poca vegetación que se puede ver está puesta adrede, para que el agua pueda escurrir y decantar por la pendiente para completar la represa", describió, y agregó que la hectárea donde acopian el agua tiene en la base un plástico duro para que contenga el agua y no la termine absorbiendo la tierra.

La represa está completa. "No la llenamos a tope porque el agua comienza a hacer olas y no queremos perder lo recolectado. Además, los suelos arenosos de la zona nos obligaron a utilizar estrategias que dé impermeabilización", explicó sobre la represa, que tiene tres metros de profundidad.

      

Un cariño especial

Hugo Sigman es un empresario muy conocido en varios ámbitos. Junto con su esposa son los dueños de Grupo Insud, que tienen varias firmas vinculadas a distintos rubros, que van desde la producción cinematográfica, pasando por los laboratorios, hasta la actividad ganadera y forestal. Díaz comentó que hasta lo que se conoce, la elección de San Luis para comprar tierras no tuvo una razón digna de ser contada. Simplemente fue una oportunidad más en la que la empresa decidió invertir.

Sin embargo, dos veces al año a Sigman le encanta visitar sus tierras puntanas. Una de ellas es la cita obligada que tienen con su remate anual de reproductores, que se hace bajo el martillo de Alfredo Mondino. "Las inversiones que Garruchos hizo en el tiempo que lleva en la provincia seguramente están fundadas en el cariño que el doctor (Sigman es médico psiquiatra) tiene por el lugar", analizó Díaz.

Además, en Nueva Galia tienen una cabaña que usan para la comercialización de genética en la zona y para inseminar sus animales. "En Buenos Aires la empresa tiene otra cabaña que exportó semen de toros y embriones a China. Además participan cada año en la Exposición Rural de Palermo, donde han ganado premios y comprado toros campeones", contó el encargado.

San Luis en sí misma es próspera, sin embargo las inversiones que llegan a la provincia aumentan su potencial de crecimiento y ayudan a generar una economía fuerte para quienes viven en estas tierras.

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Agua que has de beber se debe acumular en represas

La firma Garruchos SA realizó una inversión de nueve millones de pesos que le permitirá agua de lluvia para su ganado.  Mirá el video.

Favoritas. Crían rodeos Hereford y Angus colorados y negros que venden en San Luis. Fotos Nicolás Varvara, video Marina balbo

A más de 260 kilómetros de la ciudad de San Luis, sobre la Autopista Nº 55 a la altura del mojón 559 se encuentra el establecimiento "El Encuentro", de la firma Garruchos SA, que está en esta árida zona del Departamento Dupuy desde hace alrededor de 12 años. Allí la familia Sigman tiene 75 mil hectáreas dedicadas a la ganadería, con el complemento de un buen sistema agrícola que le sirve de alimentación. En el último año, para mejorar la calidad y la cantidad de cabezas que producen, diseñaron un sistema para acumular agua a los fines de hidratar a sus animales. La obra tuvo un costo de 9 millones y en los próximos meses comenzarán a utilizarla, dando un gran paso adelante en Nueva Galia, donde el promedio de precipitaciones no siempre es tan benigno como en este verano.

La distribución de las hectáreas no es uniforme. Hay 43 mil del total que corresponden a las tierras que están a la salida del pueblo y el resto se encuentra al sur de Anchorena, en otro campo del grupo empresario. A la hora de laborear, consideran a todo como un solo establecimiento, en donde en la actualidad tienen alrededor de 18 mil cabezas con los terneros al pie, un número que varía según la época del año, pero que no baja de 15 mil. 

Gustavo Díaz es ingeniero agrónomo y el encargado técnico del establecimiento en el que trabajan 26 personas, dentro de los cuales hay dos mujeres, una en la cocina y la otra en la parte administrativa. Díaz es oriundo de Victorica, La Pampa, y vive todo el año en el campo. El resto de los empleados son de la zona y los fines de semana vuelven a sus hogares. El ingeniero fue quien recibió al equipo de la revista El Campo en el casco de "El Encuentro", ubicado a seis kilómetros del ingreso en donde por su topografía decidieron realizar la inversión.

 

 

 

"El proyectó consistió en generar un espacio de captación de lluvia en una zona donde el agua subterránea es muy escasa. La finalidad es muy simple: mejorar el suministro de líquido a la hacienda y de esa manera producir más cabezas, por eso hicimos esta inversión. El área tiene 60 hectáreas y la represa de una hectárea cuenta con una capacidad de embalse de 30 mil metros cúbicos, lo que equivale a 30 millones de litros", contó el ingeniero, quien aseguró que por tratarse de un año húmedo, en dos meses consiguieron llenar la represa.

El ingeniero explicó cómo funciona el sistema que se usa en otras partes del país. "Consiste en conducir el líquido a través de canales hacia la parte más baja de área. Para eso buscamos la parte del campo con mayor pendiente. Allí realizamos tareas de desmonte y de nivelación del terreno con un agrimensor, para alcanzar la inclinación necesaria. Dónde termina la primera parte del recorrido, instalamos una bomba para que impulse el agua hasta la represa madre. Ahora trabajamos en varios kilómetros de acueductos que serán los responsables de llenar los bebederos en los distintos puntos del campo", analizó el encargado, quien trabaja desde hace 11 años a las órdenes de Hugo Sigman y que mostró un sentido de pertenencia poco habitual hacia la empresa.

Si bien es muy difícil especificar qué porcentaje de  animales podrán abastecer, ya que existen diversos factores que hacen que los animales consuman más o menos agua, Díaz estimó: "Podremos producir  la misma o más cantidad de madres. Pero entre el abanico de posibilidades que se nos abren a partir de tener agua está la de tener tiempo para la recría de los terneros sin la necesidad de vernos obligados a venderlos con bajo peso, como hacíamos antes. Nosotros estimamos alcanzar un número de mil novillos, pero esta no es una ciencia exacta".

Para conocer más del sistema, parte del equipo técnico de Garruchos viajó a Santiago del Estero, dónde hay un caso testigo, con la idea de adquirir mayores conocimientos. "No sabíamos si iba a funcionar. No existe en la zona una experiencia de estas características. Es decir, hay tajamares que captan el agua de lluvia que les cae encima, pero con la diferencia de que no tienen un sistema de conducción. Ahora que vimos que se pudo recolectar el agua y tener la represa casi en su máxima capacidad, seguimos adelante con el proyecto, que estará habilitado en tres meses", informó.

"Desde hace cuatro años en la zona los promedios de precipitaciones han sido superados ampliamente, sobre todo en los meses de la primavera y el otoño, que es cuando más llueve", contó el especialista, quien agregó que el mapa de isohietas de San Luis marca para la zona 550 milímetros al año. "A fines de noviembre la represa estaba terminada. Fue con no más de cinco lluvias que la capacidad máxima del embalse fue completada. Esta no es una referencia de lo que pasará en otros años, ya que hemos tenido un buen verano que inclusive no tuvo elevadas temperaturas como las habituales en la zona.

Sin haber concluido al ciento por ciento con el sistema para abastecer de agua a la hacienda, el técnico y su dueño ya evalúan la posibilidad de construir una segunda e inclusive darle una nueva finalidad. "Aun estamos en proceso de evaluación, pero de ninguna manera descartamos la posibilidad de realizar nuevas inversiones para usar agua de riego para los cultivos que tenemos, que se usan para la alimentación de los vacunos", anticipó Díaz, que sabe que es posible alcanzar ese nuevo objetivo.

En este momento, las últimas tareas que se realizan consisten en colocar las cañerías. "Solo resta desplegar los acueductos para distribuir el agua, para así en un par de meses más estar en condiciones de usar el fluido", contó.

La urgencia tiene relación con la posibilidad de poder generar también alguna competencia  en el mercado. "Llegaba noviembre y salíamos a vender la hacienda por temor a que el verano fuera muy cruel. Si bien no nos faltaba el agua, no podíamos arriesgarnos a perder animales sin siquiera haber obtenido una mínima ganancia", comentó sobre lo que ya no vivirán en "El Encuentro".

"El objetivo principal es producir más. Cuando pensamos en ganar más dinero no es solo para nosotros, sino que ganamos todos. Significa generar más puestos de trabajo, pagar más impuestos y beneficiar a todos los trabajadores de la zona en una época difícil para el país, en la que falta empleo genuino", aseguró el encargado del campo, que después de más de una década siente afecto por el sur de la provincia, casi tanto como por su Victorica natal.

El técnico recordó que el sector del campo en donde trabajan con la represa  es el elegido para hacer la mayor parte de la agricultura, ya que cuando compraron el campo era el lugar con menos monte. Además es el espacio con mayor cantidad de cabezas de ganado concentradas. "La sección que hemos denominado 'El Tigre' fue la elegida por la topografía y por no tener agua disponible. Acá, aunque perforés no hay agua subterránea, el fluido que recibimos viene por acueductos desde el casco y desde otros sectores de los alrededores. Era muy importante generar agua de alguna manera", remarcó Díaz sobre una realidad que viven la mayor parte de los productores del sur de la provincia, sobre todo aquellos que están desde Nueva Galia hasta el límite con La Pampa.

El área de captación, como la denomina el técnico, tiene 60 hectáreas. "El agua de lluvia que cae en esa superficie es conducida. La poca vegetación que se puede ver está puesta adrede, para que el agua pueda escurrir y decantar por la pendiente para completar la represa", describió, y agregó que la hectárea donde acopian el agua tiene en la base un plástico duro para que contenga el agua y no la termine absorbiendo la tierra.

La represa está completa. "No la llenamos a tope porque el agua comienza a hacer olas y no queremos perder lo recolectado. Además, los suelos arenosos de la zona nos obligaron a utilizar estrategias que dé impermeabilización", explicó sobre la represa, que tiene tres metros de profundidad.

      

Un cariño especial

Hugo Sigman es un empresario muy conocido en varios ámbitos. Junto con su esposa son los dueños de Grupo Insud, que tienen varias firmas vinculadas a distintos rubros, que van desde la producción cinematográfica, pasando por los laboratorios, hasta la actividad ganadera y forestal. Díaz comentó que hasta lo que se conoce, la elección de San Luis para comprar tierras no tuvo una razón digna de ser contada. Simplemente fue una oportunidad más en la que la empresa decidió invertir.

Sin embargo, dos veces al año a Sigman le encanta visitar sus tierras puntanas. Una de ellas es la cita obligada que tienen con su remate anual de reproductores, que se hace bajo el martillo de Alfredo Mondino. "Las inversiones que Garruchos hizo en el tiempo que lleva en la provincia seguramente están fundadas en el cariño que el doctor (Sigman es médico psiquiatra) tiene por el lugar", analizó Díaz.

Además, en Nueva Galia tienen una cabaña que usan para la comercialización de genética en la zona y para inseminar sus animales. "En Buenos Aires la empresa tiene otra cabaña que exportó semen de toros y embriones a China. Además participan cada año en la Exposición Rural de Palermo, donde han ganado premios y comprado toros campeones", contó el encargado.

San Luis en sí misma es próspera, sin embargo las inversiones que llegan a la provincia aumentan su potencial de crecimiento y ayudan a generar una economía fuerte para quienes viven en estas tierras.

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