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Por primera vez una mujer gana el mayor premio matemático

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Por primera vez una mujer gana el mayor premio matemático

Karen Uhlenbeck gana el "Abel" por sus avances en superficies mínimas, como las formadas por las pompas de jabón.

“El reconocimiento de los logros de Karen Uhlenbeck deberían ser mayores. Su trabajo condujo a algunos de los avances en matemáticas más espectaculares de los últimos 40 años”, expresó el físico Jim Al-Khalili, miembro de la Royal Society, tras conocer que la estadounidense acaba de ganar el Premio Abel (unos 770.000 euros), galardón más conocido como el ‘Nobel de las Mátemáticas’. Es la primera vez que se le otorga a una mujer. El reconocimiento llega después de muchos años de labor científica.

Pionera en el análisis geométrico moderno, Uhlenbeck produjo “algunos de los avances más dramáticos en matemáticas en los últimos 40 años”, según el acta de la Academia Noruega de Ciencias y Letras, que entrega este galardón desde 2003 (no hay un Nobel de Matemáticas oficial).

Uhlenbeck nació en 1942 en Cleveland (EE.UU.). Era una lectora voraz de niña, pero no se interesó mucho en las matemáticas hasta que se matriculó en la Universidad de Michigan. “La estructura, la elegancia y la belleza de las matemáticas me impresionaron de inmediato, y perdí todo mi corazón”, escribió en el libro Matemáticos: Una visión externa del mundo interior (Princeton, 2009).

A mediados de la década de 1960, Uhlenbeck fue a la escuela de posgrado en la Universidad de Brandeis. Richard Palais estaba explorando lo que se encuentra entre el análisis (una generalización del cálculo) y la topología y la geometría (que estudian la estructura de las formas). “Me atrajo eso, el área entre las cosas”, dijo Uhlenbeck en una entrevista el año pasado. “Fue como saltar desde una cubierta donde no sabías lo que iba a pasar”, consideró.

Las pompas de jabón

Palais y el matemático Stephen Smale dieron un salto en lo que se llama “mapas armónicos”, que constituirían el trampolín para algunos de los resultados más importantes de Uhlenbeck. Por ejemplo, el cálculo de variaciones de Brachistochrone, uno de los problemas más antiguos. La pregunta es famosa: ¿cuál es la curva por la que una bola rodará más rápidamente de un punto a otro?.

Uhlenbeck, legendaria por su habilidad con ecuaciones diferenciales parciales, que vinculan cantidades variables y sus tasas de cambio. Pero su larga carrera se extendió en muchos campos y usó las ecuaciones para resolver problemas en geometría y topología.

Uno de sus resultados más influyentes, y del que dice que está más orgullosa, es el descubrimiento de un fenómeno llamado ‘burbujeo’. Su trabajo se engloba dentro de un campo llamado análisis geométrico  que busca resolver cuestiones geométricas empleando, esencialmente, ecuaciones diferenciales.

Para ello, la científica ha estudiado objetos geométricos, como curvas o superficies, que son puntos críticos de funcione  y representan cantidades geométricas como la energía y el volumen.

Karen Uhlenbeck hizo su tesis en problemas variacionales, un área que trata de encontrar máximos y mínimos de funciones definidas en un espacio. De esta manera, una pompa de jabón describe una superficie mínima: es la forma de encerrar el mayor volumen posible con la menor área.

 “Uhlenbeck fue la primera persona en descubrir que ciertas condiciones, que se empleaban para encontrar soluciones a problemas variacionales, podían fallar estrepitosamente en dimensión superior”, opinó Daniel Peralta, miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas.

Romper barreras

En 1990, Karen Uhlenbeck, fue la segunda mujer en dar una conferencia plenaria en el Congreso Internacional de Matemáticos tras 58 años. Con el paso de los años, se ha convertido en una figura de referencia para una generación de mujeres matemáticas. Entonces, comenzó a liderar un programa de mentores para mujeres que estudiaban esa ciencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Nueva Jersey. “Ser un modelo a seguir es desafiante porque lo que realmente lo que necesitas hacer es mostrar a los alumnos cómo las personas imperfectas pueden ser y aún tener éxito.  Puede que seas un matemático maravilloso y famoso por eso, pero también ser muy humano”, sostuvo.

La científica es profesora emérita en la Universidad de Texas-Austin, Estados Unidos. (EE.UU.). “En general encontré un gran placer en la búsqueda de las matemáticas”, escribió al aceptar el Premio Leroy P. Steele de la American Mathematical Society. “En el camino hice grandes amigos y trabajé con personas creativas e interesantes. Me salvé del aburrimiento, la agudeza y la autontemplación. No puedo pedir más”, reveló.

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Por primera vez una mujer gana el mayor premio matemático

Karen Uhlenbeck gana el "Abel" por sus avances en superficies mínimas, como las formadas por las pompas de jabón.

Karen Uhlenbeck nació en 1942 en Cleveland, Estados Unidos. Al ingresar a la Universidad de Michigan se "enamoró" de las matemáticas. "La estructura, elegancia y belleza de las matemáticas me impresionaron de inmediato, y perdí todo mi corazón”, escribió. 

“El reconocimiento de los logros de Karen Uhlenbeck deberían ser mayores. Su trabajo condujo a algunos de los avances en matemáticas más espectaculares de los últimos 40 años”, expresó el físico Jim Al-Khalili, miembro de la Royal Society, tras conocer que la estadounidense acaba de ganar el Premio Abel (unos 770.000 euros), galardón más conocido como el ‘Nobel de las Mátemáticas’. Es la primera vez que se le otorga a una mujer. El reconocimiento llega después de muchos años de labor científica.

Pionera en el análisis geométrico moderno, Uhlenbeck produjo “algunos de los avances más dramáticos en matemáticas en los últimos 40 años”, según el acta de la Academia Noruega de Ciencias y Letras, que entrega este galardón desde 2003 (no hay un Nobel de Matemáticas oficial).

Uhlenbeck nació en 1942 en Cleveland (EE.UU.). Era una lectora voraz de niña, pero no se interesó mucho en las matemáticas hasta que se matriculó en la Universidad de Michigan. “La estructura, la elegancia y la belleza de las matemáticas me impresionaron de inmediato, y perdí todo mi corazón”, escribió en el libro Matemáticos: Una visión externa del mundo interior (Princeton, 2009).

A mediados de la década de 1960, Uhlenbeck fue a la escuela de posgrado en la Universidad de Brandeis. Richard Palais estaba explorando lo que se encuentra entre el análisis (una generalización del cálculo) y la topología y la geometría (que estudian la estructura de las formas). “Me atrajo eso, el área entre las cosas”, dijo Uhlenbeck en una entrevista el año pasado. “Fue como saltar desde una cubierta donde no sabías lo que iba a pasar”, consideró.

Las pompas de jabón

Palais y el matemático Stephen Smale dieron un salto en lo que se llama “mapas armónicos”, que constituirían el trampolín para algunos de los resultados más importantes de Uhlenbeck. Por ejemplo, el cálculo de variaciones de Brachistochrone, uno de los problemas más antiguos. La pregunta es famosa: ¿cuál es la curva por la que una bola rodará más rápidamente de un punto a otro?.

Uhlenbeck, legendaria por su habilidad con ecuaciones diferenciales parciales, que vinculan cantidades variables y sus tasas de cambio. Pero su larga carrera se extendió en muchos campos y usó las ecuaciones para resolver problemas en geometría y topología.

Uno de sus resultados más influyentes, y del que dice que está más orgullosa, es el descubrimiento de un fenómeno llamado ‘burbujeo’. Su trabajo se engloba dentro de un campo llamado análisis geométrico  que busca resolver cuestiones geométricas empleando, esencialmente, ecuaciones diferenciales.

Para ello, la científica ha estudiado objetos geométricos, como curvas o superficies, que son puntos críticos de funcione  y representan cantidades geométricas como la energía y el volumen.

Karen Uhlenbeck hizo su tesis en problemas variacionales, un área que trata de encontrar máximos y mínimos de funciones definidas en un espacio. De esta manera, una pompa de jabón describe una superficie mínima: es la forma de encerrar el mayor volumen posible con la menor área.

 “Uhlenbeck fue la primera persona en descubrir que ciertas condiciones, que se empleaban para encontrar soluciones a problemas variacionales, podían fallar estrepitosamente en dimensión superior”, opinó Daniel Peralta, miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas.

Romper barreras

En 1990, Karen Uhlenbeck, fue la segunda mujer en dar una conferencia plenaria en el Congreso Internacional de Matemáticos tras 58 años. Con el paso de los años, se ha convertido en una figura de referencia para una generación de mujeres matemáticas. Entonces, comenzó a liderar un programa de mentores para mujeres que estudiaban esa ciencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Nueva Jersey. “Ser un modelo a seguir es desafiante porque lo que realmente lo que necesitas hacer es mostrar a los alumnos cómo las personas imperfectas pueden ser y aún tener éxito.  Puede que seas un matemático maravilloso y famoso por eso, pero también ser muy humano”, sostuvo.

La científica es profesora emérita en la Universidad de Texas-Austin, Estados Unidos. (EE.UU.). “En general encontré un gran placer en la búsqueda de las matemáticas”, escribió al aceptar el Premio Leroy P. Steele de la American Mathematical Society. “En el camino hice grandes amigos y trabajé con personas creativas e interesantes. Me salvé del aburrimiento, la agudeza y la autontemplación. No puedo pedir más”, reveló.

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