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Algunas cosas que se escaparon entre las letras

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Algunas cosas que se escaparon entre las letras

Miguel Garro

Política, feminismo, crisis, youtubers y Barcelona, los cinco ejes más visibles de un encuentro que traspasó el malherido mercado editorial.

El universo literario en el que se orbita cada vez que se ingresa a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tiene olor a papel. En los 19 días que duró la exposición, el público lector tuvo la oportunidad de ponerse al día con las novedades literarias, conocer algunos autores que emergen con más fuerza que apoyo, comprender los nuevos fenómenos tecnológicos y ver la decrepitud, lenta y por eso todavía evitable, de la industria editorial.

Pero la feria que terminó la semana pasada tuvo al menos otros cinco ejes que la hicieron particular y que si bien quedaron expuestos en los anaqueles periodísticos es bueno analizar con la perspectiva de los días. El primero, y posiblemente el más notorio, haya sido el factor político que embargó el encuentro y que tuvo su agridulce punto cúlmine en la presencia de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner para la presentación de “Sinceramente”, su propio libro.

La llegada de la ex primera mandataria a un encuentro a todas luces popular fue su carta de presentación y el despegue de una campaña electoral, aunque el libro no sea precisamente una plataforma política. En la Sociedad Rural, a la que Fernández de Kirchner se negó a ir sistemáticamente luego de la llamada “crisis del campo”, Cristina hizo el lanzamiento virtual de su candidatura. “Esta es la feria de la grieta”, dijo el ex rector de la Universidad de La Punta, Fernando Salino, en una entrevista que le hizo en el stand de San Luis de la feria El Diario de la República. Sus palabras fueron acertadas, pues el encuentro remarcó las diferencias y los alejamientos entre los dos bandos que se disputan el país.

Otro de los elementos políticos que sobresalieron de la feria fueron los pañuelos verdes que llevaron tanto público como escritoras para manifestarse a favor de la ley del aborto. De los celestes, no se vieron.

 


La presentación del libro de Thelma Fardín.
 

La presencia en el acto inaugural de la renombrada Rita Segato tiñó la feria de feminismo y puso a los libros, a los autores y a los consumidores al tanto de un movimiento que no parece tener intenciones de detenerse.

Consecuencia o causa del maremoto político que se vivió en la feria en un año electoral quedó la crisis económica, otro de los factores relevantes que desde el exterior se colaron entre los stands de las grandes editoriales y de las independientes, que se preguntan cómo sobrevivirán a los aumentos de los insumos y a la baja de las ventas.

En el primer día de la feria, María Teresa Carbano, flamante presidenta de la Fundación El Libro, puso en dominio público números alarmantes sobre la crisis del sector. Pero las charlas con cualquier directivo editorial de los que se mostraron en la feria contenían perspectivas aún más pesimistas, como si el derrumbe estuviera más cerca de lo que se cree. Incluso, algunos altos responsables de editoriales porteñas le dijeron a “Cooltura” que, por primera vez en años, están pensando en despedir personal.

Con opinión propia y de peso en el panorama provincial, Pedro Bazán, escritor, jefe del Programa San Luis Libro, tiene una visión parecida. “Si no se legisla a favor de la cultura y si los impuestos y las tasas de producción se mantienen como si viviéramos en un país asiático, donde el nivel de crecimiento hace que todo sea más fácil, la industria del libro tarde o temprano va a colapsar”.

Sin embargo, el funcionario provincial destacó el “enorme esfuerzo” que hace la provincia para cumplir con las ediciones comprometidas y pensar en nuevos proyectos. “El desafío es cada vez mayor, pero lo asumimos con mucha responsabilidad”, reseñó.

 


Los youtubers fueron la sensación de la feria.

 

Para combatir ese panorama desolador y dibujar los números por lo menos en el balance mensual, algunos stands ofrecieron en la feria promociones de tres libros por 250 pesos con títulos atractivos y autores reconocidos como Isabel Allende, Roberto Fontanarrosa y Paul Auster. Por el resto, algunas ediciones se conseguían un poco más baratas que en las librerías.

Sumaron al caldero político en que se convirtió la feria los incidentes que en el día uno del encuentro sucedieron cuando quisieron tomar la palabra los ministros de cultura de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación y el paro nacional de transporte que dejó sin movilidad a los argentinos el 30 de abril y el 1 de mayo, dos días en donde la feria esperaba un poderoso caudal de público.
 

Temas livianos

Sin el peso específico que tiene la política, el feminismo y la crisis económica; la feria tuvo otros elementos un tanto más amenos que le dieron razón de ser. El más visible fue la instalación, posiblemente no definitiva, de los youtubers como el nuevo gran fenómeno editorial.



El stand de San Luis homenajeó y recordó a los autores puntanos más importantes de todos los tiempos.
 

Además de los grandes autores, los pocos que lograron que se formen grandes filas en la mesa de firma de autógrafos fueron los chicos que con - siguieron fama al calor de las redes sociales, lo trasladaron al teatro o, en el mejor de los casos, a los libros. En ellos los adolescentes encontraron una voz que reemplace, sin historias demasiado complejas, a J.K. Rowling, quien decidió no publicar más a su Harry Potter y, con eso, quizá, tiraron una soga de salvataje al mercado librero.

El otro aspecto que no pasó desapercibido en los días de la feria fue la presencia de Barcelona como ciudad invitada. Un stand luminoso donde se podía encontrar ediciones turísticas, algunos manuales de la ciudad y obras de consagrados como Javier Cercas y Juan José Millas fue muy visitado sobre todo por lo interesante de sus conferencias, en su mayoría encabezadas por filósofos catalanes.

La elección no fue caprichosa si se tiene en cuenta que el plato fuerte de la llegada catalana a la feria fue Héctor Lozano, el guionista de “Merlí”, la exitosa serie que tiene a un profesor de filosofía como protagonista, y Carlos Cuevas, el joven actor que interpretó a Pol Rubio, uno de los alumnos, cuya presencia despertó el mismo fervor en las adolescentes que cualquiera de los youtubers.

 

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Algunas cosas que se escaparon entre las letras

Política, feminismo, crisis, youtubers y Barcelona, los cinco ejes más visibles de un encuentro que traspasó el malherido mercado editorial.

Las editoriales y las librerías se amoldaron a la crisis y propusieron algunas ofertas.

El universo literario en el que se orbita cada vez que se ingresa a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires tiene olor a papel. En los 19 días que duró la exposición, el público lector tuvo la oportunidad de ponerse al día con las novedades literarias, conocer algunos autores que emergen con más fuerza que apoyo, comprender los nuevos fenómenos tecnológicos y ver la decrepitud, lenta y por eso todavía evitable, de la industria editorial.

Pero la feria que terminó la semana pasada tuvo al menos otros cinco ejes que la hicieron particular y que si bien quedaron expuestos en los anaqueles periodísticos es bueno analizar con la perspectiva de los días. El primero, y posiblemente el más notorio, haya sido el factor político que embargó el encuentro y que tuvo su agridulce punto cúlmine en la presencia de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner para la presentación de “Sinceramente”, su propio libro.

La llegada de la ex primera mandataria a un encuentro a todas luces popular fue su carta de presentación y el despegue de una campaña electoral, aunque el libro no sea precisamente una plataforma política. En la Sociedad Rural, a la que Fernández de Kirchner se negó a ir sistemáticamente luego de la llamada “crisis del campo”, Cristina hizo el lanzamiento virtual de su candidatura. “Esta es la feria de la grieta”, dijo el ex rector de la Universidad de La Punta, Fernando Salino, en una entrevista que le hizo en el stand de San Luis de la feria El Diario de la República. Sus palabras fueron acertadas, pues el encuentro remarcó las diferencias y los alejamientos entre los dos bandos que se disputan el país.

Otro de los elementos políticos que sobresalieron de la feria fueron los pañuelos verdes que llevaron tanto público como escritoras para manifestarse a favor de la ley del aborto. De los celestes, no se vieron.

 


La presentación del libro de Thelma Fardín.
 

La presencia en el acto inaugural de la renombrada Rita Segato tiñó la feria de feminismo y puso a los libros, a los autores y a los consumidores al tanto de un movimiento que no parece tener intenciones de detenerse.

Consecuencia o causa del maremoto político que se vivió en la feria en un año electoral quedó la crisis económica, otro de los factores relevantes que desde el exterior se colaron entre los stands de las grandes editoriales y de las independientes, que se preguntan cómo sobrevivirán a los aumentos de los insumos y a la baja de las ventas.

En el primer día de la feria, María Teresa Carbano, flamante presidenta de la Fundación El Libro, puso en dominio público números alarmantes sobre la crisis del sector. Pero las charlas con cualquier directivo editorial de los que se mostraron en la feria contenían perspectivas aún más pesimistas, como si el derrumbe estuviera más cerca de lo que se cree. Incluso, algunos altos responsables de editoriales porteñas le dijeron a “Cooltura” que, por primera vez en años, están pensando en despedir personal.

Con opinión propia y de peso en el panorama provincial, Pedro Bazán, escritor, jefe del Programa San Luis Libro, tiene una visión parecida. “Si no se legisla a favor de la cultura y si los impuestos y las tasas de producción se mantienen como si viviéramos en un país asiático, donde el nivel de crecimiento hace que todo sea más fácil, la industria del libro tarde o temprano va a colapsar”.

Sin embargo, el funcionario provincial destacó el “enorme esfuerzo” que hace la provincia para cumplir con las ediciones comprometidas y pensar en nuevos proyectos. “El desafío es cada vez mayor, pero lo asumimos con mucha responsabilidad”, reseñó.

 


Los youtubers fueron la sensación de la feria.

 

Para combatir ese panorama desolador y dibujar los números por lo menos en el balance mensual, algunos stands ofrecieron en la feria promociones de tres libros por 250 pesos con títulos atractivos y autores reconocidos como Isabel Allende, Roberto Fontanarrosa y Paul Auster. Por el resto, algunas ediciones se conseguían un poco más baratas que en las librerías.

Sumaron al caldero político en que se convirtió la feria los incidentes que en el día uno del encuentro sucedieron cuando quisieron tomar la palabra los ministros de cultura de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación y el paro nacional de transporte que dejó sin movilidad a los argentinos el 30 de abril y el 1 de mayo, dos días en donde la feria esperaba un poderoso caudal de público.
 

Temas livianos

Sin el peso específico que tiene la política, el feminismo y la crisis económica; la feria tuvo otros elementos un tanto más amenos que le dieron razón de ser. El más visible fue la instalación, posiblemente no definitiva, de los youtubers como el nuevo gran fenómeno editorial.



El stand de San Luis homenajeó y recordó a los autores puntanos más importantes de todos los tiempos.
 

Además de los grandes autores, los pocos que lograron que se formen grandes filas en la mesa de firma de autógrafos fueron los chicos que con - siguieron fama al calor de las redes sociales, lo trasladaron al teatro o, en el mejor de los casos, a los libros. En ellos los adolescentes encontraron una voz que reemplace, sin historias demasiado complejas, a J.K. Rowling, quien decidió no publicar más a su Harry Potter y, con eso, quizá, tiraron una soga de salvataje al mercado librero.

El otro aspecto que no pasó desapercibido en los días de la feria fue la presencia de Barcelona como ciudad invitada. Un stand luminoso donde se podía encontrar ediciones turísticas, algunos manuales de la ciudad y obras de consagrados como Javier Cercas y Juan José Millas fue muy visitado sobre todo por lo interesante de sus conferencias, en su mayoría encabezadas por filósofos catalanes.

La elección no fue caprichosa si se tiene en cuenta que el plato fuerte de la llegada catalana a la feria fue Héctor Lozano, el guionista de “Merlí”, la exitosa serie que tiene a un profesor de filosofía como protagonista, y Carlos Cuevas, el joven actor que interpretó a Pol Rubio, uno de los alumnos, cuya presencia despertó el mismo fervor en las adolescentes que cualquiera de los youtubers.

 

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