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“La FM se volvió una mesa de café sin solución de continuidad”

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“La FM se volvió una mesa de café sin solución de continuidad”

Natalia Olguín

Tiene más de 40 años en la radio. Dice que si bien cada ciclo que emprende es un desafío, a su edad ya está más cerca del retiro. Y se queja porque “Argentimba” lleva siete décadas sin poder vencer a la inflación.

Su nombre es sinónimo de radio. Inevitablemente hablar de Lalo Mir (o Eduardo Enrique tal es su verdadero nombre) es referirse a innovación y entretenimiento en el dial. Con su mirada ácida, divertida y contundente de la actualidad, el locutor pasó más de cuatro décadas deleitando a los oyentes; semejante experiencia a cuestas dejó grandes programas para el recuerdo y, según confesó a Cooltura, un poco de cansancio.

Desde 1974 Lalo está frente a un micrófono y si bien ha tenido algunos impases, supo disfrutar de la profesión. “Mis coordenadas siempre tuvieron una dosis de suerte bastante grande. Y soy un obsesivo laburando, las dos cosas por ahí dieron resultado. Cada ciclo es un desafío, es divertirme primero, excitarme, tratar de transmitirlo a la gente y dejar algo con cada programa, una risa, un llanto, una reflexión, un pensamiento, un signo de interrogación. Es el aporte”, aseguró.

El extenso camino recorrido en los medios lo posicionó como un referente dentro del mundo de la música. Si bien los inicios lo acercaron al rock, hoy elige otros estilos para relajarse. “La música tiene que estar buena, me tiene que emocionar. Estoy escuchando bastante jazz, estoy con Miles Davis, más elaborado, depurista, más aburrido para los chicos; y escucho mucho étnico de lugares que no conocemos. Trato de entender por qué son así y de aprender la historia y la vida de esos pueblos”, reveló.

En San Pedro, su pueblo natal, ubicado en las márgenes del río Paraná, Lalo tiene una radio que solo emite música. Eso lo obliga, por etapas, a regresar a la localidad y a embeberse de ritmos nuevos y variados. “Es automática, transmite por antena, no tiene siquiera edificio, está en un galpón de camiones. El proyecto es muy abierto, sin límites, fronteras ni bandera, sin avisos, es una devolución para el pueblo. Por ahí me agarra la locura y me paso una semana, 3 o 5 horas por día descubriendo música”, contó.

Pero sus trabajos actuales lo sitúan en la ciudad de Buenos Aires. Por estos días transita los pasillos de Radio con vos, la emisora ubicada en el barrio de Palermo y que reúne a periodistas de la talla de Ernesto Tenembaum, María O’Donnell, Reynaldo Sietecase y Marcelo Zlotogwiazda, entre otros. Allí no tiene un espacio fijo sino que hace apariciones diferentes en los programas, algunas breves y otras más duraderas, unas grabadas y en ocasiones, en vivo. Además, es la voz institucional y artística del medio.

 


“Setenta años y no podemos salir de la inflación, parecemos imberbes, idiotas, tarados. No lo entiendo, estoy cansado”.

 

También está al frente de los resúmenes de noticias para Filonews, unos micros de 10 minutos que salen de lunes a viernes y en donde desentraña los títulos del día con una cuota de humor.

La radio, ese espacio que lo albergó por decenas de años, dista demasiado de lo que era cuando Mir arrancó. “Es muy diferente a la que hacía años atrás. La AM ha virado, no es lo mismo un programa de noticias porque hay más humor, imitado - res, charlas domésticas en la mesa; eso antes no se daba, era solo noticias y columnistas. Y la FM se volvió una mesa de café sin solución de continuidad. Son 4 a 6 personas, la técnica del panel: un conductor, surge un tema y no se sabe cuándo comienza y cuándo termina. Lo cual es más fácil para el oyente porque podés no estar prestando mucha atención y te concentrás en aquellas partes que te interesan. Lo que nosotros hacemos hay que escucharlo, prestar atención, todo tiene un desarrollo, un final, una moraleja, más a la antigua”, consideró.

Algunos de los cambios que experimentó el medio radial tienen que ver con la introducción de las redes, tanto transmisiones en directo o streaming. En este sentido, Lalo reflexionó: “Estamos todos contaminados por la digitalidad y las redes sociales, este aparato que se convirtió en una herramienta fundamental de la comunicación hoy en día. A Kadhafi (Muamar el Gadafi) lo sacó Facebook no Neustadt y, en Egipto la revuelta de hace unos años también fue por Facebook. No sabe nadie cómo reaccionar ante este fenómeno que, de pronto, una sola persona mete un mensaje justo en el momento adecuado y provoca algo que nadie esperaba. Tiene que ver con la vieja radio del hombre loco a la medianoche hablando. Pero a la radio le es útil y funcional. Yo ya estoy más para el retiro, 40 y pico de años dentro de una radio, a veces siento que estoy cansado”.

El locutor venía de hacer “Circo súper pop”, en la Pop, junto a Jimena Vallejos, Iván Schargrodsky, Héctor Gallo, y los humoristas Carlos Sturze, Douglas Vinci y Pancho Muñoz. El programa que terminó en diciembre pasado fue una forma de graficar la situación nacional y compararla con la espectacularidad y lo desopilante del circo. “Con tanto payaso hablando por la tele, venía con la idea que había empezado a desarrollar en los últimos años. Esto de que cuando la gente más seria se ponía para explicar cosas en la tele más payasos me parecían y fue virando hacia eso. Porque tenemos un país que da para eso, es bastante loco, espasmódico y circense, donde los personajes pueden pasar de la gloria al fracaso más estrepitoso en un segundo y viceversa. Y todos nos olvidamos si alguien se cayó del trapecio y estuvo a punto de morir y a los dos minutos están aplaudiendo. Me parece que el circo es una figura bastante cabal para vernos, para retratarnos”, sostuvo.

 

Un poco de realidad

El sarcasmo y la ironía son figuras recurrentes para Mir a la hora de analizar la realidad nacional. De hecho, reconoció que la crisis del país le tiene “los huevos llenos”. Y enfatizó: “Setenta años y no podemos salir de la inflación, parecemos imberbes, idiotas, tarados. A veces pienso que era un plan pero me dicen que no. No lo entiendo, estoy cansado. Es muy angustiante para el que menos tiene, para el que está por perder el laburo. Cada 15 años lo mismo, somos muy necios y egoístas, y a nuestra clase dirigente le falta un tornillo, o les sobra porque cuando pasan todas estas cosas hay 4 o 5 vivos que se la multiplican. Eso todo el mundo lo sabe pero queda por ahí. La verdad estoy cansado. Pero es la ‘argentimba’, viene un pleno, se pudre la soja en Australia o China y pasamos al frente, pero no dependerá de nosotros”, dijo casi como un vaticinio.

Su relación con la música es permanente y sucede no solo en las ondas radiales. A mitad del 2018 terminó de grabar una nueva temporada de “Encuentro en la cúpula”, el programa televisivo que transmite el canal Encuentro y que tiene como protagonistas a distintos grupos y solistas, de todos los estilos melódicos. El espacio conjuga entrevistas y mini recitales en el Centro Cultural Kirchner.

El estreno del último ciclo se concretó el 17 de octubre con la presentación de Vanthra, la banda integrada por Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu, junto a Charlie Noguera y Pape Fioravanti. También pasaron por el living Perota Chingó y los mendocinos de Usted Señálemelo, entre otros. Consta de 13 capítulos e incluyó desde cumbia, folclore, tango, rock hasta música experimental.

“Encuentro…” es lo único que lo cautiva de la pantalla chica porque el ámbito en sí no lo seduce. “Ni en pedo hago tele, es un estrés, un mundo de locos. Un día, cuando era locutor de las promociones de América, entré al canal y vi a la gente corriendo, bajaban las escaleras, subían el ascensor con carpetas y tapes. Entró un compañero con los anteojos caídos y le pregunté: ¿por qué corren? Y me dice: se perdió Duhalde en una lancha en el Atlántico. Era la época que debe haber estado en el Senado o de presidente. Y yo le volví a decir por qué corrían. Me miró y no supo qué decirme. Eso es la televisión. Se cae un avión en Nairobi y ellos corren, están mal. Podés decir ‘qué cagada’ pero no tenés por qué correr. Ese es el espíritu de la televisión, y hoy está peor con la cucaracha y el minuto a minuto”, se lamentó.

 

 

MÚSICA CON UN VILLAMERCEDINO

A lo largo de “Circo súper pop”, Lalo compartió el segmento “Concierto de palabras” con Pato Smink, un DJ y productor que, si bien nació en Buenos Aires, se crió en Villa Mercedes. Dos ve - ces por semana, ambos coincidían en tiempo y espacio y creaban un momento singular para el oyente, vibrante y con mucho contenido.

La incorporación de Smink al equipo fue una sugerencia del productor Julio Leiva. “Pato es muy experto en cumbia, tiene estudio. Comenzamos jugando, yo desarrollaba los textos y él la música. El tema muchas veces tenía que ver con el calendario y otras con la coyuntura. Aunque de pronto nada que ver, era una mezcla de deseos personales, no había un patrón, cada ‘Concierto…’ se hacía de una manera única. Lo que sí teníamos era la metodología: él trabajaba sobre una base rítmica, después buscábamos los sonidos, él proponía la parte de una canción como estribillo, yo escribía y en las últimas horas ensayábamos pero no mucho, tenía bastante de vivo y directo”, describió.

La Pachamama, la violencia de género y hasta el dólar fueron protagonistas en los episodios semanales. Y es que la actualidad siempre fue medular en las producciones del periodista. “Me ayuda la ‘argentimba’ porque este pretexto de disfrazarnos de circo vino como anillo al dedo. Son coordenadas de tiempo y espacio, a veces uno tiene suerte y se le da”, bromeó.

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“La FM se volvió una mesa de café sin solución de continuidad”

Tiene más de 40 años en la radio. Dice que si bien cada ciclo que emprende es un desafío, a su edad ya está más cerca del retiro. Y se queja porque “Argentimba” lleva siete décadas sin poder vencer a la inflación.

Fotos: Chiche Herrera 

Su nombre es sinónimo de radio. Inevitablemente hablar de Lalo Mir (o Eduardo Enrique tal es su verdadero nombre) es referirse a innovación y entretenimiento en el dial. Con su mirada ácida, divertida y contundente de la actualidad, el locutor pasó más de cuatro décadas deleitando a los oyentes; semejante experiencia a cuestas dejó grandes programas para el recuerdo y, según confesó a Cooltura, un poco de cansancio.

Desde 1974 Lalo está frente a un micrófono y si bien ha tenido algunos impases, supo disfrutar de la profesión. “Mis coordenadas siempre tuvieron una dosis de suerte bastante grande. Y soy un obsesivo laburando, las dos cosas por ahí dieron resultado. Cada ciclo es un desafío, es divertirme primero, excitarme, tratar de transmitirlo a la gente y dejar algo con cada programa, una risa, un llanto, una reflexión, un pensamiento, un signo de interrogación. Es el aporte”, aseguró.

El extenso camino recorrido en los medios lo posicionó como un referente dentro del mundo de la música. Si bien los inicios lo acercaron al rock, hoy elige otros estilos para relajarse. “La música tiene que estar buena, me tiene que emocionar. Estoy escuchando bastante jazz, estoy con Miles Davis, más elaborado, depurista, más aburrido para los chicos; y escucho mucho étnico de lugares que no conocemos. Trato de entender por qué son así y de aprender la historia y la vida de esos pueblos”, reveló.

En San Pedro, su pueblo natal, ubicado en las márgenes del río Paraná, Lalo tiene una radio que solo emite música. Eso lo obliga, por etapas, a regresar a la localidad y a embeberse de ritmos nuevos y variados. “Es automática, transmite por antena, no tiene siquiera edificio, está en un galpón de camiones. El proyecto es muy abierto, sin límites, fronteras ni bandera, sin avisos, es una devolución para el pueblo. Por ahí me agarra la locura y me paso una semana, 3 o 5 horas por día descubriendo música”, contó.

Pero sus trabajos actuales lo sitúan en la ciudad de Buenos Aires. Por estos días transita los pasillos de Radio con vos, la emisora ubicada en el barrio de Palermo y que reúne a periodistas de la talla de Ernesto Tenembaum, María O’Donnell, Reynaldo Sietecase y Marcelo Zlotogwiazda, entre otros. Allí no tiene un espacio fijo sino que hace apariciones diferentes en los programas, algunas breves y otras más duraderas, unas grabadas y en ocasiones, en vivo. Además, es la voz institucional y artística del medio.

 


“Setenta años y no podemos salir de la inflación, parecemos imberbes, idiotas, tarados. No lo entiendo, estoy cansado”.

 

También está al frente de los resúmenes de noticias para Filonews, unos micros de 10 minutos que salen de lunes a viernes y en donde desentraña los títulos del día con una cuota de humor.

La radio, ese espacio que lo albergó por decenas de años, dista demasiado de lo que era cuando Mir arrancó. “Es muy diferente a la que hacía años atrás. La AM ha virado, no es lo mismo un programa de noticias porque hay más humor, imitado - res, charlas domésticas en la mesa; eso antes no se daba, era solo noticias y columnistas. Y la FM se volvió una mesa de café sin solución de continuidad. Son 4 a 6 personas, la técnica del panel: un conductor, surge un tema y no se sabe cuándo comienza y cuándo termina. Lo cual es más fácil para el oyente porque podés no estar prestando mucha atención y te concentrás en aquellas partes que te interesan. Lo que nosotros hacemos hay que escucharlo, prestar atención, todo tiene un desarrollo, un final, una moraleja, más a la antigua”, consideró.

Algunos de los cambios que experimentó el medio radial tienen que ver con la introducción de las redes, tanto transmisiones en directo o streaming. En este sentido, Lalo reflexionó: “Estamos todos contaminados por la digitalidad y las redes sociales, este aparato que se convirtió en una herramienta fundamental de la comunicación hoy en día. A Kadhafi (Muamar el Gadafi) lo sacó Facebook no Neustadt y, en Egipto la revuelta de hace unos años también fue por Facebook. No sabe nadie cómo reaccionar ante este fenómeno que, de pronto, una sola persona mete un mensaje justo en el momento adecuado y provoca algo que nadie esperaba. Tiene que ver con la vieja radio del hombre loco a la medianoche hablando. Pero a la radio le es útil y funcional. Yo ya estoy más para el retiro, 40 y pico de años dentro de una radio, a veces siento que estoy cansado”.

El locutor venía de hacer “Circo súper pop”, en la Pop, junto a Jimena Vallejos, Iván Schargrodsky, Héctor Gallo, y los humoristas Carlos Sturze, Douglas Vinci y Pancho Muñoz. El programa que terminó en diciembre pasado fue una forma de graficar la situación nacional y compararla con la espectacularidad y lo desopilante del circo. “Con tanto payaso hablando por la tele, venía con la idea que había empezado a desarrollar en los últimos años. Esto de que cuando la gente más seria se ponía para explicar cosas en la tele más payasos me parecían y fue virando hacia eso. Porque tenemos un país que da para eso, es bastante loco, espasmódico y circense, donde los personajes pueden pasar de la gloria al fracaso más estrepitoso en un segundo y viceversa. Y todos nos olvidamos si alguien se cayó del trapecio y estuvo a punto de morir y a los dos minutos están aplaudiendo. Me parece que el circo es una figura bastante cabal para vernos, para retratarnos”, sostuvo.

 

Un poco de realidad

El sarcasmo y la ironía son figuras recurrentes para Mir a la hora de analizar la realidad nacional. De hecho, reconoció que la crisis del país le tiene “los huevos llenos”. Y enfatizó: “Setenta años y no podemos salir de la inflación, parecemos imberbes, idiotas, tarados. A veces pienso que era un plan pero me dicen que no. No lo entiendo, estoy cansado. Es muy angustiante para el que menos tiene, para el que está por perder el laburo. Cada 15 años lo mismo, somos muy necios y egoístas, y a nuestra clase dirigente le falta un tornillo, o les sobra porque cuando pasan todas estas cosas hay 4 o 5 vivos que se la multiplican. Eso todo el mundo lo sabe pero queda por ahí. La verdad estoy cansado. Pero es la ‘argentimba’, viene un pleno, se pudre la soja en Australia o China y pasamos al frente, pero no dependerá de nosotros”, dijo casi como un vaticinio.

Su relación con la música es permanente y sucede no solo en las ondas radiales. A mitad del 2018 terminó de grabar una nueva temporada de “Encuentro en la cúpula”, el programa televisivo que transmite el canal Encuentro y que tiene como protagonistas a distintos grupos y solistas, de todos los estilos melódicos. El espacio conjuga entrevistas y mini recitales en el Centro Cultural Kirchner.

El estreno del último ciclo se concretó el 17 de octubre con la presentación de Vanthra, la banda integrada por Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu, junto a Charlie Noguera y Pape Fioravanti. También pasaron por el living Perota Chingó y los mendocinos de Usted Señálemelo, entre otros. Consta de 13 capítulos e incluyó desde cumbia, folclore, tango, rock hasta música experimental.

“Encuentro…” es lo único que lo cautiva de la pantalla chica porque el ámbito en sí no lo seduce. “Ni en pedo hago tele, es un estrés, un mundo de locos. Un día, cuando era locutor de las promociones de América, entré al canal y vi a la gente corriendo, bajaban las escaleras, subían el ascensor con carpetas y tapes. Entró un compañero con los anteojos caídos y le pregunté: ¿por qué corren? Y me dice: se perdió Duhalde en una lancha en el Atlántico. Era la época que debe haber estado en el Senado o de presidente. Y yo le volví a decir por qué corrían. Me miró y no supo qué decirme. Eso es la televisión. Se cae un avión en Nairobi y ellos corren, están mal. Podés decir ‘qué cagada’ pero no tenés por qué correr. Ese es el espíritu de la televisión, y hoy está peor con la cucaracha y el minuto a minuto”, se lamentó.

 

 

MÚSICA CON UN VILLAMERCEDINO

A lo largo de “Circo súper pop”, Lalo compartió el segmento “Concierto de palabras” con Pato Smink, un DJ y productor que, si bien nació en Buenos Aires, se crió en Villa Mercedes. Dos ve - ces por semana, ambos coincidían en tiempo y espacio y creaban un momento singular para el oyente, vibrante y con mucho contenido.

La incorporación de Smink al equipo fue una sugerencia del productor Julio Leiva. “Pato es muy experto en cumbia, tiene estudio. Comenzamos jugando, yo desarrollaba los textos y él la música. El tema muchas veces tenía que ver con el calendario y otras con la coyuntura. Aunque de pronto nada que ver, era una mezcla de deseos personales, no había un patrón, cada ‘Concierto…’ se hacía de una manera única. Lo que sí teníamos era la metodología: él trabajaba sobre una base rítmica, después buscábamos los sonidos, él proponía la parte de una canción como estribillo, yo escribía y en las últimas horas ensayábamos pero no mucho, tenía bastante de vivo y directo”, describió.

La Pachamama, la violencia de género y hasta el dólar fueron protagonistas en los episodios semanales. Y es que la actualidad siempre fue medular en las producciones del periodista. “Me ayuda la ‘argentimba’ porque este pretexto de disfrazarnos de circo vino como anillo al dedo. Son coordenadas de tiempo y espacio, a veces uno tiene suerte y se le da”, bromeó.

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