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“La historia es una base, un aparato ideológico”

Mariano Medina

La política, los empresarios, San Luis, el cine, las luchas femeninas, San Martín, el arte plástico, la corrupción, la tecnología y la justicia en el ojo crítico de un hombre dedicado a cuestionar la historia.

Pacho O’Donnell no reniega de conocimiento y mucho menos de su falta de visión académica, la misma que un sector le resaltó en más de una oportunidad. A él poco le importaron las habladurías y con el tiempo marcó una agenda cultural que muchos hicieron propia.

Hombre de letras, historiador, dramaturgo, politólogo, médico especializado en psicoanálisis y psiquiatría, Pacho tiene un currículum que lo llevó por todo el país e hizo un especial arribo a San Luis cuando en 2007 participó de la repatriación de los restos de Juan Crisóstomo Lafinur, quien descansa finalmente en La Carolina.

Sus palabras son ricas, una mezcla de sabiduría y experiencia, sin que le importe el tinte que se le quiera imprimir. Surcan con potencia y firmeza en una voz madura.

Con todo el tiempo y la paciencia del mundo, tuvo una larga conversación con “Cooltura” en la que repasó su carrera como politólogo, charló sobre historia, demostró su pasión por las artes plásticas y analizó la actualidad social con el alzamiento de las voces femeninas por los casos de abuso.

 


"Las artes plásticas para mí son un placer secreto, cuando me dediqué a ellas fue una etapa de una audacia muy agradable."

 

-San Luis le genera muchas cosas ¿no?

-(Risas) Me gusta mucho San Luis. La última vez que anduve fui a pasear por el dique La Florida, que no lo conocía. Es precioso, no tiene nada que envidiarle a los lagos del sur del país. Es una provincia que recuerdo con mucho gusto, me acuerdo cuando repatriaron los restos de Juan Crisóstomo Lafinur, en un acto que tengo presente muy emocionadamente. ¿Sigue funcionando esa casa, no? Fue una gran iniciativa del gobernador Alberto Rodríguez Saá.

-¿Cuál considera que es el hecho histórico puntano más relevante para la historia nacional?

-Resulta difícil decir eso, pero algo que está en el ADN de San Luis es el importante aporte que realizó a la Campaña Libertadora, a ese ejército que fue esencial y que formó San Martín, porque hasta entonces, la Revolución de Mayo se había defendido con jefes improvisados como Belgrano o Castelli que desconocían el arte militar, por decirlo de alguna manera. Es interesante decir que San Martín, un militar fogueado en las guerras napoleónicas, seleccionó precisamente a los hombres de su primer regimiento de granaderos a caballo.

-Ha formado parte de diferentes gobiernos...

-No lo creas, solo estuve en el de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. En el de Cristina Fernández de Kirchner he ocupado un lugar simbólico ad honórem, que tuvo que ver con el Instituto Dorrego. No formé parte del de Duhalde o De La Rúa, lo digo porque cuando me quisieron atacar por la Fundación Dorrego, no sabían qué inventarme y dijeron que anduve en muchos gobiernos. Ni siquiera estuve en el de Alfonsín, formé parte en el gobierno de Julio César Saguier, en la ciudad de Buenos Aires, donde fui secretario de Cultura. Como peronista, solo en el de Menem.

 


La postergación de la mujer es bíblica, aunque se enojen algunos católicos. Es una lucha maravillosa que va a requerir muchos esfuerzos todavía."

 

-¿Le molesta que lo ataquen o, al menos, exponerse a la crítica en un cargo público?

-Me parece interesante que me hayan inventado todo eso porque no me pudieron atacar por otra cosa. Seguramente me buscaron pulgas por otro lado y no las encontraron.

-Terminó con críticas en su paso por el gobierno de Cristina

-La Fundación Dorrego fue una institución muy complicada porque nació con una gran hostilidad. Inventaron algo para poder atacarme. La historia es una base, un aparato ideológico muy importante como diría Althusser. Cuando se cuestiona la historia oficial, hay una gran reacción, siempre ha sido así, por eso grandes pensadores fueron postergados como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz o Jorge "Colorado" Ramos. Fue difícil llevarla adelante con ese clima y, además, hubo problemas internos inevitables y hay quienes dicen que fueron infiltrados y creo que por ciertas características, pudo serlo. Cuando Mauricio Macri lo clausuró, todo retomó su sentido, a pesar de que los motivos hayan sido por buena razón. No hay sumarios ni sospechas, el decreto establece que su cierre es por una cuestión ideológica, por sostener una idea que era incompatible con palabrerías.

-Como peronista, ¿qué opina de las políticas de Macri?

-Yo lo veo muy mal al país, me parece que están gobernando muy mal.

-¿Por qué en Argentina los políticos investigados no son juzgados realmente?

-Eso es algo que podría elogiarse a la etapa de Macri aunque no sé si fue por control o descontrol de todas estas investigaciones relacionadas con la corrupción, que indudablemente existió. Los delitos de corrupción son muy difíciles de investigar, todas las operaciones financieras son de una gran complejidad e intervienen expertos, como contadores, que saben muy bien cómo triangular y fundar empresas truchas, enviar dinero de una compañía a otra. Y cuando uno ve el funcionamiento de los juzgados, normalmente muy precarios y con expedientes cosidos a mano, se piensa que realmente es bastante improbable llegar a una conclusión. Creo que se ha avanzado, que tenemos unos cuantos ex funcionarios y empresarios cuestionados y unos cuantos presos. Lo que es cierto es que los empresarios quedan y los funcionarios cambian. Son los mismos empresarios que han sobornado a distintas generaciones de gobiernos. Siempre se le echó la culpa a la política, que en realidad asumió el rol de chivo expiatorio, de que son culpables de todo el atraso, pero por suerte ahora vimos desfilar a empresarios de primera línea, protegidos por una especie de impunidad social pero sabemos que son los que han sostenido la corrupción durante todo este tiempo.

-Hace poco mostró sus dotes como artista plástico.

-(Risas) Eso ha sido un hobby que algunos amigos generosos me instaron a mostrar. Por eso digo que es un placer secreto. Siempre me ha gustado el arte plástico, admiré a los grandes pintores y muchos de ellos son mis amigos. Fue nada más una picardía y la generosidad del Centro Cultural Borges que me prestó las paredes. Todo eso fue una etapa de una audacia muy agradable.

-¿Qué le provoca este tipo de actividad?

-Para mí es un momento de meterme conmigo mismo. Alguien dijo que era mi forma de meditar. Un momento cuando estoy solo, en silencio, nada de música. Siempre fui creativo, tengo como una glándula creativa, siento la creatividad como un fluido, que no la he concentrado en algo. Escribí teatro, novelas, ensayos... Cuando mi creatividad fluye es un momento extraordinariamente placentero.

-¿A qué se debe esa inquietud?

-Creo que es algo claustrofóbico, cuando me siento demasiado dramaturgo, escribo algo de psicoanálisis y cuando me siento psicoanalista, estreno una obra de teatro. Es una manera de no quedarme encerrado en algo. Alguna vez me dije que quiero jugar con todos los juguetes del placard. Así hasta la muerte.

 

 

-¿Usted estuvo a punto de filmar una película en San Luis?

-Hubo algunos intentos. Era un bello guión que se llamaba "Los amigos", con San Luis Cine. Sirvió para escribir un guión que, quizás, alguna vez alguien lo tome y lo filme. Se trataba de la vivencia de tres amigos que juntos iban descubriendo la vida. Era interesante.

-De todas sus vetas, escritor, político, médico, dramaturgo. ¿Con cuál se sintió más cómodo?

-En todas, es por etapas. De pronto aparece una idea y pienso en qué formato queda mejor. A pesar de canalizar en distintas vías, o caminos, cada vez que me meto en uno, me concentro, no abordo varias cosas al mismo tiempo.

-¿La clave es la capacidad?

- Es el deseo. La sociedad en que vivimos se basa en el consumo. Esa es la causa principal de la inseguridad, por más que pongas muchos coches policiales. Si el sistema indica que lo importante es consumir y tener, los vas a hacer asesinando, trabajando o robando. El deseo está enajenado, hay una captura del deseo y cuando deseas, lo que le conviene al sistema es cómo cambiar el reloj o cambiar el Iphone último modelo. Hay que estar en contacto con uno mismo, buscar el deseo de cada uno, ver para qué está uno en la vida y ponerle pasión. Aunque parezca simple, es muy difícil porque todo conspira para que no sea así.

-¿La sociedad está cambiando con toda la revolución feminista y el caso de Juan Darthés? ¿Qué postura tiene al respecto?

-Me parece muy importante que se luche contra la postergación de la mujer que viene desde el origen de la vida. Dios cuando se enoja con Eva le dice: "Parirás con dolor y serás dominada por tu esposo". San Pablo en la epístola de los Corintios dice: "La cabeza del hombre es Dios y la cabeza de la mujer es el hombre". La postergación de la mujer es bíblica, aunque se enojen algunos católicos. Es una lucha maravillosa que se lleva en nuestros tiempos y que va a requerir muchos esfuerzos todavía.

-Recibió premios y reconocimientos ¿Qué valor les da?

-Me interesa, fueron pocos premios pero importantes como el de Ciudadano Ilustre de Buenos Aires o la Palma Académica de Francia. Nunca voy a pertenecer a ninguna academia porque no me van a invitar debido a que no cumplo con las condiciones. Siempre estuve por fuera de las cátedras universitarias, aunque actualmente soy director del Departamento de Historia. Nunca me dieron un Konex porque soy heterodoxo. Estoy por fuera de lo que es aceptado.

-Recién hablaba sobre modelos de teléfonos ¿Cómo se lleva con la tecnología?

-Bastante bien en lo más elemental que necesito. No sé utilizar todas las operaciones que tiene el aparato. Ahora empecé a utilizar el Instagram, que es una buena forma de transmitir el pensamiento y las ideas. Quienes deseen, me pueden seguir en @pachoodonnell. Ya he perdido la capacidad de escribir a mano. Es maravillosa la capacidad de corregir con el teclado.

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“La historia es una base, un aparato ideológico”

La política, los empresarios, San Luis, el cine, las luchas femeninas, San Martín, el arte plástico, la corrupción, la tecnología y la justicia en el ojo crítico de un hombre dedicado a cuestionar la historia.

Foto: Marianela Sánchez 

Pacho O’Donnell no reniega de conocimiento y mucho menos de su falta de visión académica, la misma que un sector le resaltó en más de una oportunidad. A él poco le importaron las habladurías y con el tiempo marcó una agenda cultural que muchos hicieron propia.

Hombre de letras, historiador, dramaturgo, politólogo, médico especializado en psicoanálisis y psiquiatría, Pacho tiene un currículum que lo llevó por todo el país e hizo un especial arribo a San Luis cuando en 2007 participó de la repatriación de los restos de Juan Crisóstomo Lafinur, quien descansa finalmente en La Carolina.

Sus palabras son ricas, una mezcla de sabiduría y experiencia, sin que le importe el tinte que se le quiera imprimir. Surcan con potencia y firmeza en una voz madura.

Con todo el tiempo y la paciencia del mundo, tuvo una larga conversación con “Cooltura” en la que repasó su carrera como politólogo, charló sobre historia, demostró su pasión por las artes plásticas y analizó la actualidad social con el alzamiento de las voces femeninas por los casos de abuso.

 


"Las artes plásticas para mí son un placer secreto, cuando me dediqué a ellas fue una etapa de una audacia muy agradable."

 

-San Luis le genera muchas cosas ¿no?

-(Risas) Me gusta mucho San Luis. La última vez que anduve fui a pasear por el dique La Florida, que no lo conocía. Es precioso, no tiene nada que envidiarle a los lagos del sur del país. Es una provincia que recuerdo con mucho gusto, me acuerdo cuando repatriaron los restos de Juan Crisóstomo Lafinur, en un acto que tengo presente muy emocionadamente. ¿Sigue funcionando esa casa, no? Fue una gran iniciativa del gobernador Alberto Rodríguez Saá.

-¿Cuál considera que es el hecho histórico puntano más relevante para la historia nacional?

-Resulta difícil decir eso, pero algo que está en el ADN de San Luis es el importante aporte que realizó a la Campaña Libertadora, a ese ejército que fue esencial y que formó San Martín, porque hasta entonces, la Revolución de Mayo se había defendido con jefes improvisados como Belgrano o Castelli que desconocían el arte militar, por decirlo de alguna manera. Es interesante decir que San Martín, un militar fogueado en las guerras napoleónicas, seleccionó precisamente a los hombres de su primer regimiento de granaderos a caballo.

-Ha formado parte de diferentes gobiernos...

-No lo creas, solo estuve en el de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. En el de Cristina Fernández de Kirchner he ocupado un lugar simbólico ad honórem, que tuvo que ver con el Instituto Dorrego. No formé parte del de Duhalde o De La Rúa, lo digo porque cuando me quisieron atacar por la Fundación Dorrego, no sabían qué inventarme y dijeron que anduve en muchos gobiernos. Ni siquiera estuve en el de Alfonsín, formé parte en el gobierno de Julio César Saguier, en la ciudad de Buenos Aires, donde fui secretario de Cultura. Como peronista, solo en el de Menem.

 


La postergación de la mujer es bíblica, aunque se enojen algunos católicos. Es una lucha maravillosa que va a requerir muchos esfuerzos todavía."

 

-¿Le molesta que lo ataquen o, al menos, exponerse a la crítica en un cargo público?

-Me parece interesante que me hayan inventado todo eso porque no me pudieron atacar por otra cosa. Seguramente me buscaron pulgas por otro lado y no las encontraron.

-Terminó con críticas en su paso por el gobierno de Cristina

-La Fundación Dorrego fue una institución muy complicada porque nació con una gran hostilidad. Inventaron algo para poder atacarme. La historia es una base, un aparato ideológico muy importante como diría Althusser. Cuando se cuestiona la historia oficial, hay una gran reacción, siempre ha sido así, por eso grandes pensadores fueron postergados como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz o Jorge "Colorado" Ramos. Fue difícil llevarla adelante con ese clima y, además, hubo problemas internos inevitables y hay quienes dicen que fueron infiltrados y creo que por ciertas características, pudo serlo. Cuando Mauricio Macri lo clausuró, todo retomó su sentido, a pesar de que los motivos hayan sido por buena razón. No hay sumarios ni sospechas, el decreto establece que su cierre es por una cuestión ideológica, por sostener una idea que era incompatible con palabrerías.

-Como peronista, ¿qué opina de las políticas de Macri?

-Yo lo veo muy mal al país, me parece que están gobernando muy mal.

-¿Por qué en Argentina los políticos investigados no son juzgados realmente?

-Eso es algo que podría elogiarse a la etapa de Macri aunque no sé si fue por control o descontrol de todas estas investigaciones relacionadas con la corrupción, que indudablemente existió. Los delitos de corrupción son muy difíciles de investigar, todas las operaciones financieras son de una gran complejidad e intervienen expertos, como contadores, que saben muy bien cómo triangular y fundar empresas truchas, enviar dinero de una compañía a otra. Y cuando uno ve el funcionamiento de los juzgados, normalmente muy precarios y con expedientes cosidos a mano, se piensa que realmente es bastante improbable llegar a una conclusión. Creo que se ha avanzado, que tenemos unos cuantos ex funcionarios y empresarios cuestionados y unos cuantos presos. Lo que es cierto es que los empresarios quedan y los funcionarios cambian. Son los mismos empresarios que han sobornado a distintas generaciones de gobiernos. Siempre se le echó la culpa a la política, que en realidad asumió el rol de chivo expiatorio, de que son culpables de todo el atraso, pero por suerte ahora vimos desfilar a empresarios de primera línea, protegidos por una especie de impunidad social pero sabemos que son los que han sostenido la corrupción durante todo este tiempo.

-Hace poco mostró sus dotes como artista plástico.

-(Risas) Eso ha sido un hobby que algunos amigos generosos me instaron a mostrar. Por eso digo que es un placer secreto. Siempre me ha gustado el arte plástico, admiré a los grandes pintores y muchos de ellos son mis amigos. Fue nada más una picardía y la generosidad del Centro Cultural Borges que me prestó las paredes. Todo eso fue una etapa de una audacia muy agradable.

-¿Qué le provoca este tipo de actividad?

-Para mí es un momento de meterme conmigo mismo. Alguien dijo que era mi forma de meditar. Un momento cuando estoy solo, en silencio, nada de música. Siempre fui creativo, tengo como una glándula creativa, siento la creatividad como un fluido, que no la he concentrado en algo. Escribí teatro, novelas, ensayos... Cuando mi creatividad fluye es un momento extraordinariamente placentero.

-¿A qué se debe esa inquietud?

-Creo que es algo claustrofóbico, cuando me siento demasiado dramaturgo, escribo algo de psicoanálisis y cuando me siento psicoanalista, estreno una obra de teatro. Es una manera de no quedarme encerrado en algo. Alguna vez me dije que quiero jugar con todos los juguetes del placard. Así hasta la muerte.

 

 

-¿Usted estuvo a punto de filmar una película en San Luis?

-Hubo algunos intentos. Era un bello guión que se llamaba "Los amigos", con San Luis Cine. Sirvió para escribir un guión que, quizás, alguna vez alguien lo tome y lo filme. Se trataba de la vivencia de tres amigos que juntos iban descubriendo la vida. Era interesante.

-De todas sus vetas, escritor, político, médico, dramaturgo. ¿Con cuál se sintió más cómodo?

-En todas, es por etapas. De pronto aparece una idea y pienso en qué formato queda mejor. A pesar de canalizar en distintas vías, o caminos, cada vez que me meto en uno, me concentro, no abordo varias cosas al mismo tiempo.

-¿La clave es la capacidad?

- Es el deseo. La sociedad en que vivimos se basa en el consumo. Esa es la causa principal de la inseguridad, por más que pongas muchos coches policiales. Si el sistema indica que lo importante es consumir y tener, los vas a hacer asesinando, trabajando o robando. El deseo está enajenado, hay una captura del deseo y cuando deseas, lo que le conviene al sistema es cómo cambiar el reloj o cambiar el Iphone último modelo. Hay que estar en contacto con uno mismo, buscar el deseo de cada uno, ver para qué está uno en la vida y ponerle pasión. Aunque parezca simple, es muy difícil porque todo conspira para que no sea así.

-¿La sociedad está cambiando con toda la revolución feminista y el caso de Juan Darthés? ¿Qué postura tiene al respecto?

-Me parece muy importante que se luche contra la postergación de la mujer que viene desde el origen de la vida. Dios cuando se enoja con Eva le dice: "Parirás con dolor y serás dominada por tu esposo". San Pablo en la epístola de los Corintios dice: "La cabeza del hombre es Dios y la cabeza de la mujer es el hombre". La postergación de la mujer es bíblica, aunque se enojen algunos católicos. Es una lucha maravillosa que se lleva en nuestros tiempos y que va a requerir muchos esfuerzos todavía.

-Recibió premios y reconocimientos ¿Qué valor les da?

-Me interesa, fueron pocos premios pero importantes como el de Ciudadano Ilustre de Buenos Aires o la Palma Académica de Francia. Nunca voy a pertenecer a ninguna academia porque no me van a invitar debido a que no cumplo con las condiciones. Siempre estuve por fuera de las cátedras universitarias, aunque actualmente soy director del Departamento de Historia. Nunca me dieron un Konex porque soy heterodoxo. Estoy por fuera de lo que es aceptado.

-Recién hablaba sobre modelos de teléfonos ¿Cómo se lleva con la tecnología?

-Bastante bien en lo más elemental que necesito. No sé utilizar todas las operaciones que tiene el aparato. Ahora empecé a utilizar el Instagram, que es una buena forma de transmitir el pensamiento y las ideas. Quienes deseen, me pueden seguir en @pachoodonnell. Ya he perdido la capacidad de escribir a mano. Es maravillosa la capacidad de corregir con el teclado.

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