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La inseguridad es alimentaria

Eugenia Catalfamo

El gobierno de Cambiemos tiene como caballito de batalla el relato de la inseguridad, y en la figura de su ministra Patricia Bullrich acomoda los placebos electorales para no hablar de las causas y las consecuencias de un modelo económico que, lejos de apostar al consumo interno y a la reactivación de la economía, llevó al ajuste y a la recesión a todos los argentinos, estigmatizando a los pobres, especialmente a los jóvenes pobres.

Pero una de las inseguridades de las que omite hablar el gobierno que encabeza Mauricio Macri es la alimentaria. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), en el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019”, la inseguridad alimentaria se disparó en la Argentina y afecta a más de 14 millones de personas. Como describe el estremecedor informe, “las personas que experimentan una inseguridad alimentaria moderada afrontan incertidumbres sobre su capacidad para obtener alimentos y se han visto obligadas a reducir, en ocasiones durante el año, la calidad o la cantidad de alimentos que consumen debido a la falta de dinero u otros recursos”.

Según los últimos datos del Indec, la canasta básica aumentó 2,7% en junio y una familia tipo (matrimonio y dos hijos menores) necesitó más de $31.148 para no ser pobre. Este monto no es cubierto ni siquiera con dos salarios mínimos, lo que demuestra el ahogamiento de todos los argentinos por subsistir mes a mes.  En lo que va del año el incremento es de 22,2%, mientras que el acumulado de los últimos doce meses es de 58,9%; esto es, casi el 60% más que lo que necesitaba el año pasado para superar el umbral de la pobreza.

La endeblez de la economía macrista hace que incluso estos números se tornen extraordinarios, teniendo en cuenta que cada vez es más difícil conseguir un trabajo estable y registrado, y que el índice de desocupación alcanzó los dos dígitos por primera vez en muchos años.

La pérdida de poder adquisitivo en el período 2015-2019 afectó no solo el bolsillo de los argentinos sino también su salud, lo que hace que la situación se torne realmente preocupante. La inseguridad alimentaria a la que nos llevó el gobierno de Cambiemos se vislumbra a largo plazo si, como dijo el presidente Mauricio Macri, el proyecto económico es continuar por este camino, pero mucho más rápido.

Como en todos los sistemas democráticos, tenemos en nuestras manos la oportunidad de poder pensar hacia adelante en una opción que nos beneficie a todos, con un plan económico inclusivo. Macri no solo incumplió con la promesa de una pobreza cero, sino que llevó a la Argentina a ser uno de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo. Hoy, en nuestro país, hay miles y miles de familias que no pueden siquiera darles un plato de sopa a sus hijos al final del día. Ésta es la verdadera inseguridad a la que nos llevó el proyecto económico de Cambiemos.

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La inseguridad es alimentaria

El gobierno de Cambiemos tiene como caballito de batalla el relato de la inseguridad, y en la figura de su ministra Patricia Bullrich acomoda los placebos electorales para no hablar de las causas y las consecuencias de un modelo económico que, lejos de apostar al consumo interno y a la reactivación de la economía, llevó al ajuste y a la recesión a todos los argentinos, estigmatizando a los pobres, especialmente a los jóvenes pobres.

Pero una de las inseguridades de las que omite hablar el gobierno que encabeza Mauricio Macri es la alimentaria. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), en el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019”, la inseguridad alimentaria se disparó en la Argentina y afecta a más de 14 millones de personas. Como describe el estremecedor informe, “las personas que experimentan una inseguridad alimentaria moderada afrontan incertidumbres sobre su capacidad para obtener alimentos y se han visto obligadas a reducir, en ocasiones durante el año, la calidad o la cantidad de alimentos que consumen debido a la falta de dinero u otros recursos”.

Según los últimos datos del Indec, la canasta básica aumentó 2,7% en junio y una familia tipo (matrimonio y dos hijos menores) necesitó más de $31.148 para no ser pobre. Este monto no es cubierto ni siquiera con dos salarios mínimos, lo que demuestra el ahogamiento de todos los argentinos por subsistir mes a mes.  En lo que va del año el incremento es de 22,2%, mientras que el acumulado de los últimos doce meses es de 58,9%; esto es, casi el 60% más que lo que necesitaba el año pasado para superar el umbral de la pobreza.

La endeblez de la economía macrista hace que incluso estos números se tornen extraordinarios, teniendo en cuenta que cada vez es más difícil conseguir un trabajo estable y registrado, y que el índice de desocupación alcanzó los dos dígitos por primera vez en muchos años.

La pérdida de poder adquisitivo en el período 2015-2019 afectó no solo el bolsillo de los argentinos sino también su salud, lo que hace que la situación se torne realmente preocupante. La inseguridad alimentaria a la que nos llevó el gobierno de Cambiemos se vislumbra a largo plazo si, como dijo el presidente Mauricio Macri, el proyecto económico es continuar por este camino, pero mucho más rápido.

Como en todos los sistemas democráticos, tenemos en nuestras manos la oportunidad de poder pensar hacia adelante en una opción que nos beneficie a todos, con un plan económico inclusivo. Macri no solo incumplió con la promesa de una pobreza cero, sino que llevó a la Argentina a ser uno de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo. Hoy, en nuestro país, hay miles y miles de familias que no pueden siquiera darles un plato de sopa a sus hijos al final del día. Ésta es la verdadera inseguridad a la que nos llevó el proyecto económico de Cambiemos.

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