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“Ya no quedan diez en el fútbol argentino”

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“Ya no quedan diez en el fútbol argentino”

Alejandro Magdaleno

Brilló en el Ferro Campeón de los 80, fue campeón en 1992 con Boca y jugó en Francia. Reniega de la forma de vida de capital, recomienda irse a vivir al interior y dice que prefiere ver los partidos por la tele.

Alberto José Márcico pisa los 60 años (el 13 de mayo cumplió 59) y de su boca fluyen fútbol y certezas. Hasta 1998, cuando se retiró como futbolista profesional en Gimnasia La Plata, de sus pies fluyó un combo indescifrable de precisión, calidad y magia.

De sus pies… en 1992 jugó desgarrado siete partidos del Apertura que consagró a Boca: el cuádriceps derecho detonó, por eso pateaba con la zurda. El “10”, uno de los últimos “10” del fútbol argentino, manejaba los dos perfiles y tras una votación de FIFA, en 2001, fue elegido el segundo mejor enganche de la historia albiceleste, después de Diego Maradona.

El “Beto Mágico” surgió en Ferro Carril Oeste en 1980 y con el “Verde” de Caballito ganó los Nacionales de 1982 y 1984, pero su corazón de hincha siempre estuvo en Boca, al que llegó en 1992, tras su exitoso paso por el Toulouse de Francia.

Es director técnico pero no se ve dirigiendo a un equipo profesional… casi no va a la cancha y se queda a ver los partidos por TV. Se asusta de la realidad del fútbol nacional, en paralelo con el día a día que vive el país. Y va “de frente”, lo que reconoce como su mayor virtud. Por eso, uno de los ídolos de la historia “Xeneize”, no duda al afirmar: “River es el mejor equipo del país”.

 

 

Márcico hace 18 años que tiene una constructora y dice que “ahora, por la situación del país, hace un año que estoy medio parado”. Reniega de Capital Federal, donde vive: “No se puede, es que se salve quien pueda”. Y para buscar soluciones sostiene que la clave es “estar bien de la cabeza, a pesar de los problemas en el trabajo”.

Pase y lea las definiciones del “Beto Mágico”, precisas como cuando llevaba la pelota atada a sus pies.

―¿Vas seguido a ver fútbol, a la cancha de Boca o a alguna en particular?

―No voy a la cancha, es complicado, no es como antes que era muy lindo y me gustaba. Ahora no, es otra cosa. Pero no es igual, en la cancha ves mejor tácticamente el partido, pero ya no voy tanto.

―¿Estás alejado del fútbol?

―No, pero tengo que pedir entrada, molestar a gente para ir a la cancha y prefiero estar tranquilo, lo disfruto por televisión, con mis hijos (tiene dos, de 33 y 35 años), tranquilo.

―¿Es decir que los jugadores que le dieron gloria a Boca no tienen pase a la “Bombonera”?

―Contra Wilstermann de Bolivia, en la Copa pasada, fui y pagué las entradas. Pero no, no tenemos pase, para ir debemos molestar a mucha gente.

 

 

―Estamos lejos de Europa, donde los ex futbolistas son reconocidos por sus ex clubes.

―Es otro nivel de sociedad, compararnos con ellos no se puede, pero se puede hacer algo. No es que me pasa a mí solo, hay gente de mi generación, que estuvimos en Boca, y muchos no van para no molestar por las entradas. Eso es algo difícil de aceptar, pero hay clubes como River y San Lorenzo que a eso lo tienen bien instrumentado. Claro que estamos lejos, por ejemplo de Francia, donde te caes de espalda del lugar que tienen los ex jugadores, con palco y atendidos de lujo para ver el partido.

―El afecto del hincha es permanente. ¿Eso no se pierde?

―Fui a la final de la Copa Libertadores con River, en la Bombonera, siempre vamos con Blas Giunta, y la gente nos ovaciona. Hay gente que es de nuestra época, que nos ven y se emocionan. Y en el interior pasa lo mismo y nos damos cuenta de la gente llorando, y nos decimos "pensar que hace 20 años no jugamos en Boca", pero seguimos notando el afecto de la gente.

―¿Se pueden comparar los equipos de los 90 o los 80 con los de ahora?

―Había muchos muy buenos jugadores, también porque era más difícil irse. En el exterior, en Europa, no había extranjeros, solo dos por equipo. Acá jugué cinco años y tres veces fui nominado entre los tres mejores y fui vendido a un equipo de mitad de tabla para abajo de Francia. Burruchaga hizo el gol de la final del Mundial 86 y fue a un equipo de octavo puesto de Francia; Pasarella campeón del mundo fue a Fiorentina de Italia, y lo mismo Bertoni. Hoy sería distinto, sin ninguna duda. Cambiaron los tiempos, hoy los pibes se van muy jóvenes y el nivel de competencia comenzó a bajar.

 

 

―¿Se vende mejor el fútbol y se juega distinto? ¿O se juega peor ahora?

―Se juega peor. Me dicen que ahora es más difícil porque no hay espacios y que antes había más espacios. Yo digo que antes con espacios había que pensar y lo más difícil es pensar qué hacer con la pelota. Hoy, si les das espacios y tiempo es peor para los jugadores porque no saben qué hacer con la pelota (risas). Se hizo muy físico, demasiado. Si corrés y estás bien físicamente, podés jugar y te la vas a rebuscar. Antes, si no jugabas bien, no podías jugar.

―¿Cuál fue el mejor DT que tuviste?

―Timoteo Griguol (del Ferro campeón). Lo que hacía era formar un muy buen grupo, con buenos jugadores, claro que no todos monaguillos, pero formaba muy buenos grupos. Entre dos jugadores, uno que juega muy bien y otro fuera de serie pero que no era buena persona, "El Viejo" se quedaba con el primero.

 

 

―¿Te juntás con los ex Boca?

―Almuerzo cada tanto con Blas (Giunta), a veces nos juntamos con Hrabina, Marchesini, Soñora y Gauna. También con el “Cai” Aimar. Al menos una vez por mes nos juntamos.

―Jugaste con el puntano Mario Saccone en Gimnasia La Plata. ¿Qué opinás de él?

―Tenía una velocidad terrible. Y me estoy acordando de algo que es cómico y pudo haber sido trágico. Yo vivía en Estancia Chica, camino al club, y veo un accidente gravísimo, y “El Negro” Saccone estaba dentro del coche y salió ileso. Estaba con los ojitos dando vueltas todavía. No sabía manejar. “Timo” te decía comprá el inodoro primero, después el auto. Un personaje divino Saccone, después siguió jugando en otra división, estaba pelado y se ponía una vincha (risas). Una excelente persona.

―¿Messi o Maradona?

―Maradona, porque los dos puestos en la misma edad, Maradona tenía más personalidad e influencia sobre el equipo. Aunque Messi lleva once años en el mismo nivel, y eso es terrible.

―¿Todavía hay números 10, existen?

―No, no hay más números 10, es un problema de formación. Todo comenzó con las divisiones inferiores, cuando se pusieron de moda los carrileros, que el zurdo va a la derecha y el derecho a la izquierda, a correr, a subir y a bajar. No explotaron la calidad y cualidad que tenían los chicos técnicamente, para hacer jugar a un equipo; y eso se aprende y hoy no se trabaja en divisiones inferiores, hay que enseñarle a los chicos.

―¿Boca tiene un 10?

―Boca compró al 10 de Argentinos Juniors, Alexis Mac Allister. Es colectivo y tiene mucha técnica, eso necesita Boca. ¿Por qué River es el mejor? Porque juega colectivamente. Boca los tiene a nivel individual, no colectivo.

 

"Fui a ver la final de la Copa Libertadores contra River en la Bombonera, con Blas Giunta, y la gente nos ovacionó, y pensar que hace veinte años que no jugamos en Boca".

 

―¿Cuál es el mejor equipo?

―Hoy el mejor es River, después están Racing, Independiente… a Boca es difícil ganarle pero no juega bien, tiene muchas individualidades importantes.

―¿Dirigiendo no te ves?

―No me adaptaría a dirigir. Ves los gestos del DT, los gritos y eso no puede mejorar en nada y pone más nervioso al jugador. El “Viejo” (Griguol) no te decía nada, el “Flaco” Menotti lo mismo. Lo que pasa es que hoy hay un contagio de la locura que se está viviendo en la sociedad. Hay cosas que cambiaron para bien y otras para mal, sobre todo en respeto y educación. Y estoy hablando desde lo futbolístico, no a nivel social que es de los peores momentos. Los jugadores no se respetan, insultan, se pelean con la gente y hacen callar al público visitante. Eso antes no se hacía.

―¿Cómo ves la realidad del país?

―Viajé mucho al interior, de verdad digo hay que irse a vivir al interior, la gente es más respetuosa, se vive de otra manera. En Capital Federal no podés, cada vez es peor, no sé qué pasa a nivel social, es cada vez peor, te acostumbrás que le peguen a los viejitos, a las mujeres, a las embarazadas, a los nenes, pasa que nos estamos acostumbrando a todo eso. Me imagino que debe ser muy lindo San Luis, no conozco, pero todos hablan muy bien.

 

 

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“Ya no quedan diez en el fútbol argentino”

Brilló en el Ferro Campeón de los 80, fue campeón en 1992 con Boca y jugó en Francia. Reniega de la forma de vida de capital, recomienda irse a vivir al interior y dice que prefiere ver los partidos por la tele.

Alberto José Márcico pisa los 60 años (el 13 de mayo cumplió 59) y de su boca fluyen fútbol y certezas. Hasta 1998, cuando se retiró como futbolista profesional en Gimnasia La Plata, de sus pies fluyó un combo indescifrable de precisión, calidad y magia.

De sus pies… en 1992 jugó desgarrado siete partidos del Apertura que consagró a Boca: el cuádriceps derecho detonó, por eso pateaba con la zurda. El “10”, uno de los últimos “10” del fútbol argentino, manejaba los dos perfiles y tras una votación de FIFA, en 2001, fue elegido el segundo mejor enganche de la historia albiceleste, después de Diego Maradona.

El “Beto Mágico” surgió en Ferro Carril Oeste en 1980 y con el “Verde” de Caballito ganó los Nacionales de 1982 y 1984, pero su corazón de hincha siempre estuvo en Boca, al que llegó en 1992, tras su exitoso paso por el Toulouse de Francia.

Es director técnico pero no se ve dirigiendo a un equipo profesional… casi no va a la cancha y se queda a ver los partidos por TV. Se asusta de la realidad del fútbol nacional, en paralelo con el día a día que vive el país. Y va “de frente”, lo que reconoce como su mayor virtud. Por eso, uno de los ídolos de la historia “Xeneize”, no duda al afirmar: “River es el mejor equipo del país”.

 

 

Márcico hace 18 años que tiene una constructora y dice que “ahora, por la situación del país, hace un año que estoy medio parado”. Reniega de Capital Federal, donde vive: “No se puede, es que se salve quien pueda”. Y para buscar soluciones sostiene que la clave es “estar bien de la cabeza, a pesar de los problemas en el trabajo”.

Pase y lea las definiciones del “Beto Mágico”, precisas como cuando llevaba la pelota atada a sus pies.

―¿Vas seguido a ver fútbol, a la cancha de Boca o a alguna en particular?

―No voy a la cancha, es complicado, no es como antes que era muy lindo y me gustaba. Ahora no, es otra cosa. Pero no es igual, en la cancha ves mejor tácticamente el partido, pero ya no voy tanto.

―¿Estás alejado del fútbol?

―No, pero tengo que pedir entrada, molestar a gente para ir a la cancha y prefiero estar tranquilo, lo disfruto por televisión, con mis hijos (tiene dos, de 33 y 35 años), tranquilo.

―¿Es decir que los jugadores que le dieron gloria a Boca no tienen pase a la “Bombonera”?

―Contra Wilstermann de Bolivia, en la Copa pasada, fui y pagué las entradas. Pero no, no tenemos pase, para ir debemos molestar a mucha gente.

 

 

―Estamos lejos de Europa, donde los ex futbolistas son reconocidos por sus ex clubes.

―Es otro nivel de sociedad, compararnos con ellos no se puede, pero se puede hacer algo. No es que me pasa a mí solo, hay gente de mi generación, que estuvimos en Boca, y muchos no van para no molestar por las entradas. Eso es algo difícil de aceptar, pero hay clubes como River y San Lorenzo que a eso lo tienen bien instrumentado. Claro que estamos lejos, por ejemplo de Francia, donde te caes de espalda del lugar que tienen los ex jugadores, con palco y atendidos de lujo para ver el partido.

―El afecto del hincha es permanente. ¿Eso no se pierde?

―Fui a la final de la Copa Libertadores con River, en la Bombonera, siempre vamos con Blas Giunta, y la gente nos ovaciona. Hay gente que es de nuestra época, que nos ven y se emocionan. Y en el interior pasa lo mismo y nos damos cuenta de la gente llorando, y nos decimos "pensar que hace 20 años no jugamos en Boca", pero seguimos notando el afecto de la gente.

―¿Se pueden comparar los equipos de los 90 o los 80 con los de ahora?

―Había muchos muy buenos jugadores, también porque era más difícil irse. En el exterior, en Europa, no había extranjeros, solo dos por equipo. Acá jugué cinco años y tres veces fui nominado entre los tres mejores y fui vendido a un equipo de mitad de tabla para abajo de Francia. Burruchaga hizo el gol de la final del Mundial 86 y fue a un equipo de octavo puesto de Francia; Pasarella campeón del mundo fue a Fiorentina de Italia, y lo mismo Bertoni. Hoy sería distinto, sin ninguna duda. Cambiaron los tiempos, hoy los pibes se van muy jóvenes y el nivel de competencia comenzó a bajar.

 

 

―¿Se vende mejor el fútbol y se juega distinto? ¿O se juega peor ahora?

―Se juega peor. Me dicen que ahora es más difícil porque no hay espacios y que antes había más espacios. Yo digo que antes con espacios había que pensar y lo más difícil es pensar qué hacer con la pelota. Hoy, si les das espacios y tiempo es peor para los jugadores porque no saben qué hacer con la pelota (risas). Se hizo muy físico, demasiado. Si corrés y estás bien físicamente, podés jugar y te la vas a rebuscar. Antes, si no jugabas bien, no podías jugar.

―¿Cuál fue el mejor DT que tuviste?

―Timoteo Griguol (del Ferro campeón). Lo que hacía era formar un muy buen grupo, con buenos jugadores, claro que no todos monaguillos, pero formaba muy buenos grupos. Entre dos jugadores, uno que juega muy bien y otro fuera de serie pero que no era buena persona, "El Viejo" se quedaba con el primero.

 

 

―¿Te juntás con los ex Boca?

―Almuerzo cada tanto con Blas (Giunta), a veces nos juntamos con Hrabina, Marchesini, Soñora y Gauna. También con el “Cai” Aimar. Al menos una vez por mes nos juntamos.

―Jugaste con el puntano Mario Saccone en Gimnasia La Plata. ¿Qué opinás de él?

―Tenía una velocidad terrible. Y me estoy acordando de algo que es cómico y pudo haber sido trágico. Yo vivía en Estancia Chica, camino al club, y veo un accidente gravísimo, y “El Negro” Saccone estaba dentro del coche y salió ileso. Estaba con los ojitos dando vueltas todavía. No sabía manejar. “Timo” te decía comprá el inodoro primero, después el auto. Un personaje divino Saccone, después siguió jugando en otra división, estaba pelado y se ponía una vincha (risas). Una excelente persona.

―¿Messi o Maradona?

―Maradona, porque los dos puestos en la misma edad, Maradona tenía más personalidad e influencia sobre el equipo. Aunque Messi lleva once años en el mismo nivel, y eso es terrible.

―¿Todavía hay números 10, existen?

―No, no hay más números 10, es un problema de formación. Todo comenzó con las divisiones inferiores, cuando se pusieron de moda los carrileros, que el zurdo va a la derecha y el derecho a la izquierda, a correr, a subir y a bajar. No explotaron la calidad y cualidad que tenían los chicos técnicamente, para hacer jugar a un equipo; y eso se aprende y hoy no se trabaja en divisiones inferiores, hay que enseñarle a los chicos.

―¿Boca tiene un 10?

―Boca compró al 10 de Argentinos Juniors, Alexis Mac Allister. Es colectivo y tiene mucha técnica, eso necesita Boca. ¿Por qué River es el mejor? Porque juega colectivamente. Boca los tiene a nivel individual, no colectivo.

 

"Fui a ver la final de la Copa Libertadores contra River en la Bombonera, con Blas Giunta, y la gente nos ovacionó, y pensar que hace veinte años que no jugamos en Boca".

 

―¿Cuál es el mejor equipo?

―Hoy el mejor es River, después están Racing, Independiente… a Boca es difícil ganarle pero no juega bien, tiene muchas individualidades importantes.

―¿Dirigiendo no te ves?

―No me adaptaría a dirigir. Ves los gestos del DT, los gritos y eso no puede mejorar en nada y pone más nervioso al jugador. El “Viejo” (Griguol) no te decía nada, el “Flaco” Menotti lo mismo. Lo que pasa es que hoy hay un contagio de la locura que se está viviendo en la sociedad. Hay cosas que cambiaron para bien y otras para mal, sobre todo en respeto y educación. Y estoy hablando desde lo futbolístico, no a nivel social que es de los peores momentos. Los jugadores no se respetan, insultan, se pelean con la gente y hacen callar al público visitante. Eso antes no se hacía.

―¿Cómo ves la realidad del país?

―Viajé mucho al interior, de verdad digo hay que irse a vivir al interior, la gente es más respetuosa, se vive de otra manera. En Capital Federal no podés, cada vez es peor, no sé qué pasa a nivel social, es cada vez peor, te acostumbrás que le peguen a los viejitos, a las mujeres, a las embarazadas, a los nenes, pasa que nos estamos acostumbrando a todo eso. Me imagino que debe ser muy lindo San Luis, no conozco, pero todos hablan muy bien.

 

 

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