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Sandra de Oliveira, una amazona de férrea conducta

Ángel Altavilla

La deportista logró el oro en el certamen más importante de la disciplina, el "Arnold Classic".

Con la actitud positiva que siempre despliega, Sandra de Oliveira entró al gimnasio, dictó unas órdenes a sus alumnos y dejó reposar la carpeta con ejercicios. La campeona de fisicoculturismo en la categoría Woman Physique (fisicoculturismo y fitness) se mueve en su hábitat y no baja las revoluciones, ya que el 24 y 25 de agosto irá al Campeonato Argentino; y del 5 al 7 de setiembre al Sudamericano. Ambas competencias son en Buenos Aires y la proximidad de las fechas no la tomó con la guardia baja. La atleta viaja con muchas posibilidades de ganar y seguir escalando en la Federación.

Mientras se organizaba la sesión periodística con Dxt, Sandra le quitó el aliento a los asistentes del gimnasio; los distrajo de sus rutinas cuando se sacó la remera y empezó a romperla para la producción fotográfica. Ese tipo de suspiros logra en las competencias a las que asiste, ya que sus 64 kilos no pasan desapercibidos en el metro sesenta y tres en el que distribuyó su musculación y por lo que logra elogios y reconocimientos antes de los 30 años.

Comenzó a los 15 años en su Posadas natal, pero la misionera (31) llegó hace seis años a San Luis, de la mano de un novio puntano que generó el cambio de domicilio. La convivencia de Sandra y Julián Suárez es productiva a niveles profesional y afectivo. Aunque siempre entrenó sola, su pareja la asesora. “Necesitás un guía que te aconseje y te ayude con los pesos”, resaltó ella. “Es muy crítico y con los ejercicios siempre te pide que des más”, rezonga Sandra con gracia del profesor de educación física. “Pero nos complementamos porque me empuja a ir más allá”, confesó entusiasmada, ya que Julián está en el rubro “y hay mucha complicidad”, agregó la atleta.

Sandra es la Nº 1 del país en su categoría, en la IFBB (International Federation of Bodybuilding and Fitness), en las normas de la categoría Women Physique. Pero todos esos pergaminos solo logran que quiera conquistar más podios.

Para conseguir viáticos, dicta clases en un gym y es personal trainer, cocina pastelería casera y estudia confección de alta costura, trabajos con los que consigue el alivio monetario. “Hago todos los arreglos en ropa. ¡Hasta disfraces para chicos hice!”, contó con una gran sonrisa, consciente que el sacrificio no es solamente levantar barras pesadas. “Así pagué todos mis viajes”, confirmó orgullosa, y añadió que le gustaría tener más alumnos para dar clases personalizadas. “Espero traer más primeros puestos para San Luis, porque siempre digo que soy de acá”, concluyó la imponente amazona.

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Sandra de Oliveira, una amazona de férrea conducta

La deportista logró el oro en el certamen más importante de la disciplina, el "Arnold Classic".

Una emoción que escapa del pecho de la deportista. De Oliveira hace uso de su  fuerza para mostrar la medalla de oro del campeonato "Arnold Classic". Foto: Leandro Cruciani.

Con la actitud positiva que siempre despliega, Sandra de Oliveira entró al gimnasio, dictó unas órdenes a sus alumnos y dejó reposar la carpeta con ejercicios. La campeona de fisicoculturismo en la categoría Woman Physique (fisicoculturismo y fitness) se mueve en su hábitat y no baja las revoluciones, ya que el 24 y 25 de agosto irá al Campeonato Argentino; y del 5 al 7 de setiembre al Sudamericano. Ambas competencias son en Buenos Aires y la proximidad de las fechas no la tomó con la guardia baja. La atleta viaja con muchas posibilidades de ganar y seguir escalando en la Federación.

Mientras se organizaba la sesión periodística con Dxt, Sandra le quitó el aliento a los asistentes del gimnasio; los distrajo de sus rutinas cuando se sacó la remera y empezó a romperla para la producción fotográfica. Ese tipo de suspiros logra en las competencias a las que asiste, ya que sus 64 kilos no pasan desapercibidos en el metro sesenta y tres en el que distribuyó su musculación y por lo que logra elogios y reconocimientos antes de los 30 años.

Comenzó a los 15 años en su Posadas natal, pero la misionera (31) llegó hace seis años a San Luis, de la mano de un novio puntano que generó el cambio de domicilio. La convivencia de Sandra y Julián Suárez es productiva a niveles profesional y afectivo. Aunque siempre entrenó sola, su pareja la asesora. “Necesitás un guía que te aconseje y te ayude con los pesos”, resaltó ella. “Es muy crítico y con los ejercicios siempre te pide que des más”, rezonga Sandra con gracia del profesor de educación física. “Pero nos complementamos porque me empuja a ir más allá”, confesó entusiasmada, ya que Julián está en el rubro “y hay mucha complicidad”, agregó la atleta.

Sandra es la Nº 1 del país en su categoría, en la IFBB (International Federation of Bodybuilding and Fitness), en las normas de la categoría Women Physique. Pero todos esos pergaminos solo logran que quiera conquistar más podios.

Para conseguir viáticos, dicta clases en un gym y es personal trainer, cocina pastelería casera y estudia confección de alta costura, trabajos con los que consigue el alivio monetario. “Hago todos los arreglos en ropa. ¡Hasta disfraces para chicos hice!”, contó con una gran sonrisa, consciente que el sacrificio no es solamente levantar barras pesadas. “Así pagué todos mis viajes”, confirmó orgullosa, y añadió que le gustaría tener más alumnos para dar clases personalizadas. “Espero traer más primeros puestos para San Luis, porque siempre digo que soy de acá”, concluyó la imponente amazona.

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