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Una testigo dijo que Luchessi le pegaba y hasta quemaba a Jair

Afirmó que se volvió violenta cuando formó pareja. El defensor pidió que investiguen si la vecina miente.

En el tiempo que fue su vecina del barrio San Antonio, Abigail Vidal conoció a dos Liliana Luchessi. La buena persona, con la que había trabado una amistad, y la malvada que salió a la luz, de la noche a la mañana, cuando formó pareja con Bruno Pacheco. Desde ese momento cambió. Se alejó de ella y del resto de los vecinos con los que hablaba y tenía contacto y, lo peor de todo, se volvió violenta con alguien que ni siquiera se podía defender, con Jair, su propio hijo. Lo golpeaba y hasta lo quemaba con cigarrillos, aseguró Vidal ante la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes. 

La joven de 24 años fue la única testigo que declaró ayer, en el tercer día de audiencia en el juicio que afronta Luchessi por el homicidio de su hijo de un año y nueve meses. Aunque no recordaba la fecha, dijo que conocía a la acusada desde que había empezado a alquilar en el barrio. "Yo iba a la casa de ella o a la de la madre. Siempre me juntaba con ella. Íbamos a comprar. Antes era buena persona con nosotros, con los vecinos y con el nene también, no le pegaba", relató.

Todo eso duró hasta que se puso de novia con Pacheco. "Agarró la droga y se alejó de nosotros. Me decía 'gorda, después nos vemos', pero después no nos dejaba entrar a su casa", precisó. 

Pero la peor parte se la llevó la criatura, según ella. Dijo que unos días antes de que muriera, en junio de 2014, una vecina le mostró una foto que había alcanzado a tomarle al pequeño, en la que tenía un moretón en un ojo. 

—¿Por qué supone que fue un golpe de la madre y no otra cosa?-le preguntó el defensor Pascual Celdrán.
—Porque a la madre la vi fumando- dijo Vidal.

—¿Y que fume la madre significa un moretón en el ojo del bebé?- le repreguntó el abogado.
—No, porque cuando le preguntamos qué había pasado ella dijo que se había caído de la hamaca-aseguró. 

Unos días después, no supo precisar cuándo; la testigo y otras vecinas advirtieron que el nene tenía quemado el antebrazo derecho. "Cuando le preguntamos a la madre qué le había pasado al chico nos contestó 'se me quemó con aceite", declaró. 

Las quemaduras eran como de cigarrillo, precisó. "¿Y usted cómo sabe que eran de cigarrillo?", le preguntó el juez Sebastián Cadelago Filippi. "Porque eran grandes, como de pucho", respondió. 

Según Vidal, la acusada no toleraba que el niño tuviera la mínima muestra de cariño. "Se atacaba. De lo bien que estaba y veía que el nene estaba en las rejitas de la casa, mirando afuera, lo manoteaba, lo llevaba adentro y cerraba la puerta", narró. 

Contó que en una ocasión vio cuando le pegaba al chiquito y cómo Pacheco la frenó con un manotón en el brazo. En ese punto del relato intervino el abogado de Luchessi. 

—Cuando declaró en la Policía, dijo que cuando usted iba a la casa de Jacquelina ella maltrataba al niño y ahora está diciendo lo contrario, que cuando usted iba su casa ella era buena, ¿cuál es la verdad?- la interrogó.
—Sí, lo maltrataba después de que se juntó (con Pacheco)- respondió la joven.

—Bien, entonces usted mintió en la Policía- le remarcó el defensor.
—No ¿por qué? Dije lo mismo-insistió ella.

Celdrán, entonces, le indicó otra contradicción. En la comisaría afirmó que unos vecinos le contaron que Pacheco había defendido a Jair de los golpes de su madre, pero en el debate aseguró que ella lo había visto. 

Por esas dos incongruencias, el letrado le solicitó al tribunal hacer copias de las declaraciones de Vidal y luego remitirlas al fiscal instructor de turno, para que se expida por la posible comisión del delito de falso testimonio.

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Una testigo dijo que Luchessi le pegaba y hasta quemaba a Jair

Afirmó que se volvió violenta cuando formó pareja. El defensor pidió que investiguen si la vecina miente.

Luchessi, la buena y la mala. Según la testigo, antes de que la acusada se pusiera de novia era buena persona. Foto: Héctor Portela.

En el tiempo que fue su vecina del barrio San Antonio, Abigail Vidal conoció a dos Liliana Luchessi. La buena persona, con la que había trabado una amistad, y la malvada que salió a la luz, de la noche a la mañana, cuando formó pareja con Bruno Pacheco. Desde ese momento cambió. Se alejó de ella y del resto de los vecinos con los que hablaba y tenía contacto y, lo peor de todo, se volvió violenta con alguien que ni siquiera se podía defender, con Jair, su propio hijo. Lo golpeaba y hasta lo quemaba con cigarrillos, aseguró Vidal ante la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes. 

La joven de 24 años fue la única testigo que declaró ayer, en el tercer día de audiencia en el juicio que afronta Luchessi por el homicidio de su hijo de un año y nueve meses. Aunque no recordaba la fecha, dijo que conocía a la acusada desde que había empezado a alquilar en el barrio. "Yo iba a la casa de ella o a la de la madre. Siempre me juntaba con ella. Íbamos a comprar. Antes era buena persona con nosotros, con los vecinos y con el nene también, no le pegaba", relató.

Todo eso duró hasta que se puso de novia con Pacheco. "Agarró la droga y se alejó de nosotros. Me decía 'gorda, después nos vemos', pero después no nos dejaba entrar a su casa", precisó. 

Pero la peor parte se la llevó la criatura, según ella. Dijo que unos días antes de que muriera, en junio de 2014, una vecina le mostró una foto que había alcanzado a tomarle al pequeño, en la que tenía un moretón en un ojo. 

—¿Por qué supone que fue un golpe de la madre y no otra cosa?-le preguntó el defensor Pascual Celdrán.
—Porque a la madre la vi fumando- dijo Vidal.

—¿Y que fume la madre significa un moretón en el ojo del bebé?- le repreguntó el abogado.
—No, porque cuando le preguntamos qué había pasado ella dijo que se había caído de la hamaca-aseguró. 

Unos días después, no supo precisar cuándo; la testigo y otras vecinas advirtieron que el nene tenía quemado el antebrazo derecho. "Cuando le preguntamos a la madre qué le había pasado al chico nos contestó 'se me quemó con aceite", declaró. 

Las quemaduras eran como de cigarrillo, precisó. "¿Y usted cómo sabe que eran de cigarrillo?", le preguntó el juez Sebastián Cadelago Filippi. "Porque eran grandes, como de pucho", respondió. 

Según Vidal, la acusada no toleraba que el niño tuviera la mínima muestra de cariño. "Se atacaba. De lo bien que estaba y veía que el nene estaba en las rejitas de la casa, mirando afuera, lo manoteaba, lo llevaba adentro y cerraba la puerta", narró. 

Contó que en una ocasión vio cuando le pegaba al chiquito y cómo Pacheco la frenó con un manotón en el brazo. En ese punto del relato intervino el abogado de Luchessi. 

—Cuando declaró en la Policía, dijo que cuando usted iba a la casa de Jacquelina ella maltrataba al niño y ahora está diciendo lo contrario, que cuando usted iba su casa ella era buena, ¿cuál es la verdad?- la interrogó.
—Sí, lo maltrataba después de que se juntó (con Pacheco)- respondió la joven.

—Bien, entonces usted mintió en la Policía- le remarcó el defensor.
—No ¿por qué? Dije lo mismo-insistió ella.

Celdrán, entonces, le indicó otra contradicción. En la comisaría afirmó que unos vecinos le contaron que Pacheco había defendido a Jair de los golpes de su madre, pero en el debate aseguró que ella lo había visto. 

Por esas dos incongruencias, el letrado le solicitó al tribunal hacer copias de las declaraciones de Vidal y luego remitirlas al fiscal instructor de turno, para que se expida por la posible comisión del delito de falso testimonio.

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