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Una médica dijo que Jair era un nene con un desarrollo normal

Declaró que no notó en él signos de maltrato ni que su madre fuera desatenta, al contrario, solía jugar con él.

María Marcela Clement fue, junto a Patricia Ramonell, una de las médicas generalistas que controlaba periódicamente la salud de Jair Emanuel Luchessi. Durante el año y nueve meses que lo revisó no advirtió en la criatura nada que le llamara la atención. Era un niño que se desarrollaba de manera normal, que ni siquiera se enfermaba, declaró ante la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes, que juzga a la madre del niño por su muerte. Lo único que tenía era un leve grado de desnutrición, que hacía que su peso fuera bajo. Pero, según explicó, esa condición tampoco es una rareza en un nene de su edad porque, en sus años de experiencia, ha visto varios chicos así, a los que les cuesta subir de peso por diferentes motivos.

La médica refrescó su memoria con la historia clínica del chiquito en mano. De acuerdo a lo que repasó, Jair tenía todas las vacunas y a los cinco meses de los controles, el 29 de enero de 2013, empezó a tener bajo peso. Cuando ella y Ramonell detectaron eso lo derivaron a una nutricionista.

Si bien a los once meses de vida continuaba por debajo del peso ideal, no era para alarmarse. "Tenía una leve anemia, pero nada más. Era un nene con un desarrollo normal, que ni siquiera venía frecuentemente enfermo, no tenía neumonía o hubo que internarlo alguna vez", aclaró la testigo. Era, a pesar de su desnutrición, un bebé sano.

"¿Ese grado de desnutrición es importante? ¿Es sintomático de un bebé en grado de abandono?", le preguntó el defensor Pascual Celdrán. Y la médica respondió que no. "Vemos varios chiquitos así, pero no es un grado de desnutrición por el que haya que internar. Lo que hacemos es reforzarlos con la comida, al lado de la madre, seguirlos", explicó.

Recordó que Luchessi le decía que le costaba hacer que su hijo comiera, que no le gustaban ciertas comidas. Pero eso, aclaró la profesional, es normal. "Todos los chicos son muy selectivos. Cuando están en edad de empezar a comer es medio difícil hacer que agarren, entonces les decimos a los padres que vayan por parte, con paciencia, que insistan", abundó.

"¿Alguna vez advirtió algún signo de maltrato en el niño?", consultó el juez Sebastián Cadelago Filippi. Clement contestó que no.

La médica dijo que la madre cumplió con todos los controles, a diferencia de otros padres, no era necesario recordárselos. A veces iba con la pareja y otras con sus hermanas o su madre.

Respecto al trato que tenía Luchessi con su hijo en esas visitas, la testigo nunca vio que lo maltratara. Todo lo contrario. "Lo vestía, jugaba con él. Si hubiéramos visto algo, lo hubiéramos denunciado, no lo hubiéramos dejado pasar", manifestó, en consonancia con lo que había declarado ante el juez de instrucción hace unos años.

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Una médica dijo que Jair era un nene con un desarrollo normal

Declaró que no notó en él signos de maltrato ni que su madre fuera desatenta, al contrario, solía jugar con él.

La otra Luchessi. Según la testigo, en cada visita médica la acusada se mostraba muy atenta con su hijo. Foto: Juan Andrés Galli.

María Marcela Clement fue, junto a Patricia Ramonell, una de las médicas generalistas que controlaba periódicamente la salud de Jair Emanuel Luchessi. Durante el año y nueve meses que lo revisó no advirtió en la criatura nada que le llamara la atención. Era un niño que se desarrollaba de manera normal, que ni siquiera se enfermaba, declaró ante la Cámara Penal 1 de Villa Mercedes, que juzga a la madre del niño por su muerte. Lo único que tenía era un leve grado de desnutrición, que hacía que su peso fuera bajo. Pero, según explicó, esa condición tampoco es una rareza en un nene de su edad porque, en sus años de experiencia, ha visto varios chicos así, a los que les cuesta subir de peso por diferentes motivos.

La médica refrescó su memoria con la historia clínica del chiquito en mano. De acuerdo a lo que repasó, Jair tenía todas las vacunas y a los cinco meses de los controles, el 29 de enero de 2013, empezó a tener bajo peso. Cuando ella y Ramonell detectaron eso lo derivaron a una nutricionista.

Si bien a los once meses de vida continuaba por debajo del peso ideal, no era para alarmarse. "Tenía una leve anemia, pero nada más. Era un nene con un desarrollo normal, que ni siquiera venía frecuentemente enfermo, no tenía neumonía o hubo que internarlo alguna vez", aclaró la testigo. Era, a pesar de su desnutrición, un bebé sano.

"¿Ese grado de desnutrición es importante? ¿Es sintomático de un bebé en grado de abandono?", le preguntó el defensor Pascual Celdrán. Y la médica respondió que no. "Vemos varios chiquitos así, pero no es un grado de desnutrición por el que haya que internar. Lo que hacemos es reforzarlos con la comida, al lado de la madre, seguirlos", explicó.

Recordó que Luchessi le decía que le costaba hacer que su hijo comiera, que no le gustaban ciertas comidas. Pero eso, aclaró la profesional, es normal. "Todos los chicos son muy selectivos. Cuando están en edad de empezar a comer es medio difícil hacer que agarren, entonces les decimos a los padres que vayan por parte, con paciencia, que insistan", abundó.

"¿Alguna vez advirtió algún signo de maltrato en el niño?", consultó el juez Sebastián Cadelago Filippi. Clement contestó que no.

La médica dijo que la madre cumplió con todos los controles, a diferencia de otros padres, no era necesario recordárselos. A veces iba con la pareja y otras con sus hermanas o su madre.

Respecto al trato que tenía Luchessi con su hijo en esas visitas, la testigo nunca vio que lo maltratara. Todo lo contrario. "Lo vestía, jugaba con él. Si hubiéramos visto algo, lo hubiéramos denunciado, no lo hubiéramos dejado pasar", manifestó, en consonancia con lo que había declarado ante el juez de instrucción hace unos años.

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