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Son estudiantes y producen pastas para donar a comedores

La iniciativa surgió en un taller. También hacen pan para vender y para repartir entre el resto de los cursos.

Usualmente, los jóvenes que llegan al último año de la secundaria, tienen en mente cómo y cuándo hacer el viaje de egresados o la fiesta tan esperada de fin de año. Pero los chicos y chicas del sexto año "E" de la Escuela Nº 176 "Nélida Pérez de Ferrer" -más conocida como la "Ex 38"- tienen otra cosa en mente: ayudar a quienes más lo necesitan, y para ello  producen panes y pastas y las reparten a comedores de la ciudad. La iniciativa arrancó por un taller escolar y se llama "Proyecto 19" en homenaje a la promoción. 

Una de las donaciones más recientes fue hace unos días. El curso visitó uno de los comedores que costea el barrio Covimer y llevaron tallarines para los cuarenta niños y niñas que asisten diariamente. Además no solo prepararon la pasta con sus propias manos, también pensaron en la salsa para acompañarla. 

"Fue una actividad muy linda. Cuando regresamos al otro día, uno de los niños se acercó y nos dijo que les había gustado mucho la comida y que la habían pasado rebien. Ver la cara de felicidad de esos chicos es único e impagable", expresó Federico Vega, uno de los 32 estudiantes que participa de la producción. 

 

 

Además de las pastas también hacen bizcochos, panes caseros y pronto se animarán a producir facturas. El curso, que es el único del colegio, comenzó a amasar poco después de arrancar el ciclo lectivo. "Esto lo hacemos  a través del taller que vemos en la materia Formación para la Vida y el Trabajo. Teníamos que elegir un proyecto y se pensaron muchas cosas, pero elegimos la panificación sin dejar de lado la solidaridad, ya que era dos de las opciones que más presentamos entre todos", contó Candela Sala, otra de las alumnas. 

Primero probaron el producto y luego lo empezaron a vender. Los clientes habituales son los alumnos, profesores y familiares de los jóvenes productores pero comentaron que la venta es para todo público. Quienes quieran degustar los productos pueden comprarlos en la escuela ubicada en Doctor Mestre 510. La cocina "abre" todos los jueves a partir de las 10:30. 

Los alumnos también contaron que todo el dinero que recaudan de las ventas es para poder seguir cocinando y comprar la materia prima. "Hacemos lo que podemos con lo que conseguimos. Es por eso que solicitamos donaciones, mucha gente nos ayuda pero siempre es bien recibida una colaboración", dijo Nahiara Miño.

 

 

Los estudiantes reciben asistencia de Emmanuel Tissera, un maestro panadero y pastelero que los ayuda. "Cuando la profesora me contó me gustó mucho la idea. Cada mes vamos viendo qué podemos hacer, la idea es enseñarle recetas versátiles para que aprendan a hacer muchas cosas", comentó Tissera. 

María del Rosario Ferez, la docente que está a cargo de la materia, destacó: "Estoy muy agradecida con los chicos porque se prendieron al proyecto. Les gusta mucho hacerlo. Trabajan con mucho amor y compromiso. Hacen lo posible para darle alimento de calidad a quien lo necesita", dijo. 

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Son estudiantes y producen pastas para donar a comedores

La iniciativa surgió en un taller. También hacen pan para vender y para repartir entre el resto de los cursos.

El curso junto a su profesora, producen todos los jueves.  Foto: gentileza Escuela Nº 176

Usualmente, los jóvenes que llegan al último año de la secundaria, tienen en mente cómo y cuándo hacer el viaje de egresados o la fiesta tan esperada de fin de año. Pero los chicos y chicas del sexto año "E" de la Escuela Nº 176 "Nélida Pérez de Ferrer" -más conocida como la "Ex 38"- tienen otra cosa en mente: ayudar a quienes más lo necesitan, y para ello  producen panes y pastas y las reparten a comedores de la ciudad. La iniciativa arrancó por un taller escolar y se llama "Proyecto 19" en homenaje a la promoción. 

Una de las donaciones más recientes fue hace unos días. El curso visitó uno de los comedores que costea el barrio Covimer y llevaron tallarines para los cuarenta niños y niñas que asisten diariamente. Además no solo prepararon la pasta con sus propias manos, también pensaron en la salsa para acompañarla. 

"Fue una actividad muy linda. Cuando regresamos al otro día, uno de los niños se acercó y nos dijo que les había gustado mucho la comida y que la habían pasado rebien. Ver la cara de felicidad de esos chicos es único e impagable", expresó Federico Vega, uno de los 32 estudiantes que participa de la producción. 

 

 

Además de las pastas también hacen bizcochos, panes caseros y pronto se animarán a producir facturas. El curso, que es el único del colegio, comenzó a amasar poco después de arrancar el ciclo lectivo. "Esto lo hacemos  a través del taller que vemos en la materia Formación para la Vida y el Trabajo. Teníamos que elegir un proyecto y se pensaron muchas cosas, pero elegimos la panificación sin dejar de lado la solidaridad, ya que era dos de las opciones que más presentamos entre todos", contó Candela Sala, otra de las alumnas. 

Primero probaron el producto y luego lo empezaron a vender. Los clientes habituales son los alumnos, profesores y familiares de los jóvenes productores pero comentaron que la venta es para todo público. Quienes quieran degustar los productos pueden comprarlos en la escuela ubicada en Doctor Mestre 510. La cocina "abre" todos los jueves a partir de las 10:30. 

Los alumnos también contaron que todo el dinero que recaudan de las ventas es para poder seguir cocinando y comprar la materia prima. "Hacemos lo que podemos con lo que conseguimos. Es por eso que solicitamos donaciones, mucha gente nos ayuda pero siempre es bien recibida una colaboración", dijo Nahiara Miño.

 

 

Los estudiantes reciben asistencia de Emmanuel Tissera, un maestro panadero y pastelero que los ayuda. "Cuando la profesora me contó me gustó mucho la idea. Cada mes vamos viendo qué podemos hacer, la idea es enseñarle recetas versátiles para que aprendan a hacer muchas cosas", comentó Tissera. 

María del Rosario Ferez, la docente que está a cargo de la materia, destacó: "Estoy muy agradecida con los chicos porque se prendieron al proyecto. Les gusta mucho hacerlo. Trabajan con mucho amor y compromiso. Hacen lo posible para darle alimento de calidad a quien lo necesita", dijo. 

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