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La realidad como en la ficción

No es la primera vez, ni será la última, en la que un hecho trascendente de la realidad parece extraído de un guion cinematográfico. Cada vez que eso ocurre, las sensaciones como sorpresa, estupor, miedo e incertidumbre, acompañan el curso de una trama desconocida, en el que distinguir a los buenos de los malos no siempre resulta tan sencillo.

El ciberataque lanzado por el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, contra el empresario multimillonario Jeff Bezos, habría ocurrido cinco meses antes del asesinato del columnista del Washington Post y disidente saudita Jamal Khasoggi en el consulado del reino árabe en Estambul, según reveló el periódico británico The Guardian.

Bezos, fundador del gigante tecnológico Amazon, es también dueño del Washington Post, la prestigiosa publicación estadounidense que ha lanzado, a través de Khashoggi y otros periodistas, agudas críticas al ultraconservador reino saudita.

Arabia es un país famoso por la discriminación a las mujeres, el uso generalizado de la tortura y la represión de la disidencia, a pesar de los esfuerzos del príncipe por mostrar un rostro moderado y moderno.

Khashoggi era un prestigioso periodista que trabajó muy cerca de la familia real durante toda su vida y que se había exiliado en Turquía tras haber entrado en conflicto con el príncipe heredero.

Terminó asesinado en octubre 2018 tras ingresar al consulado de su país en Estambul con el objetivo de realizar los trámites para casarse.

Se cree que fue torturado antes de que lo mataran a golpes y desmembraran el cuerpo para hacerlo desaparecer.

En un principio, el reino saudita negó conocimiento del hecho, pero Turquía reveló imágenes tomadas por cámaras de seguridad en la vía pública que lo mostraban entrando al consulado, pero nunca saliendo.

Así, Riad finalmente aceptó la muerte de Khashoggi y la atribuyó a agentes de inteligencia “rebeldes”, que ahora está juzgando.

La revelación realizada por The Guardian en torno al

hackeo del teléfono de Bezos, ocurrido en marzo de 2018, muestra que el príncipe Bin Salman, quien además de heredero al trono, es el actual ministro de Defensa del reino, ya había lanzado su campaña contra el Washington Post antes incluso del asesinato de Khashoggi, uno de sus columnistas.

El jefe de seguridad de Bezos, Gavin de Becker, describió en marzo pasado “la relación cercana” que el príncipe heredero saudí había desarrollado con David Pecker, el director ejecutivo de la compañía propietaria del National Enquirer, el tabloide que divulgó las fotos y conversaciones que probaban la relación extramatrimonial del empresario con la expresentadora de televisión Lauren Sánchez.

El escándalo le costó a Bezos un multimillonario divorcio. De Becker vinculó el hackeo a la extensa cobertura del

Washington Post sobre el asesinato de Khashoggi. Aunque Pecker dijo que se obtuvo el material, filtrado por otras fuentes.

Bezos y Bin Salman se conocieron en mayo de 2018 durante una cena en Los Ángeles, Estados Unidos.

El encuentro fue parte de una gira del príncipe heredero encarada por el país, uno de los principales aliados del reino de su padre, durante la cual visitó universidades, se reunió con estrellas de cine y mantuvo, incluso, un encuentro con el presidente Donald Trump.

El empresario y el príncipe tuvieron una conversación agradable, que semanas después continuó por medio de la aplicación de mensajería Whatsapp.

Fue a través de esa plataforma que Bin Salman habría enviado entonces un video no solicitado a Bezos, cuyo contenido se desconoce.

Los expertos consultados por The Guardian hallaron “altamente probable” que en el video ocultara un archivo malicioso capaz de robar una gran cantidad de datos.

Y así parece haber ocurrido: el celular de Bezos fue hackeado con un “malware” que extrajo información de todo tipo, dice The Guardian.

La extraordinaria revelación de que el futuro rey de Arabia Saudita pudo haber tenido una participación personal en el ciberataque al fundador de Amazon podría tener repercusiones desde Wall Street hasta Silicon Valley.

Arabia Saudita ha negado previamente haber atacado el teléfono de Bezos e insistió en que el asesinato de Khashoggi fue el resultado de agentes rebeldes.

En diciembre, un tribunal saudí condenó a ocho personas por su participación en el asesinato después de un juicio secreto que fue criticado como una farsa por expertos de derechos humanos. La realidad sobrepasando a la ficción. Porque la información es real, los personajes son reales. Y hay una muerte real.

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La realidad como en la ficción

No es la primera vez, ni será la última, en la que un hecho trascendente de la realidad parece extraído de un guion cinematográfico. Cada vez que eso ocurre, las sensaciones como sorpresa, estupor, miedo e incertidumbre, acompañan el curso de una trama desconocida, en el que distinguir a los buenos de los malos no siempre resulta tan sencillo.

El ciberataque lanzado por el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, contra el empresario multimillonario Jeff Bezos, habría ocurrido cinco meses antes del asesinato del columnista del Washington Post y disidente saudita Jamal Khasoggi en el consulado del reino árabe en Estambul, según reveló el periódico británico The Guardian.

Bezos, fundador del gigante tecnológico Amazon, es también dueño del Washington Post, la prestigiosa publicación estadounidense que ha lanzado, a través de Khashoggi y otros periodistas, agudas críticas al ultraconservador reino saudita.

Arabia es un país famoso por la discriminación a las mujeres, el uso generalizado de la tortura y la represión de la disidencia, a pesar de los esfuerzos del príncipe por mostrar un rostro moderado y moderno.

Khashoggi era un prestigioso periodista que trabajó muy cerca de la familia real durante toda su vida y que se había exiliado en Turquía tras haber entrado en conflicto con el príncipe heredero.

Terminó asesinado en octubre 2018 tras ingresar al consulado de su país en Estambul con el objetivo de realizar los trámites para casarse.

Se cree que fue torturado antes de que lo mataran a golpes y desmembraran el cuerpo para hacerlo desaparecer.

En un principio, el reino saudita negó conocimiento del hecho, pero Turquía reveló imágenes tomadas por cámaras de seguridad en la vía pública que lo mostraban entrando al consulado, pero nunca saliendo.

Así, Riad finalmente aceptó la muerte de Khashoggi y la atribuyó a agentes de inteligencia “rebeldes”, que ahora está juzgando.

La revelación realizada por The Guardian en torno al

hackeo del teléfono de Bezos, ocurrido en marzo de 2018, muestra que el príncipe Bin Salman, quien además de heredero al trono, es el actual ministro de Defensa del reino, ya había lanzado su campaña contra el Washington Post antes incluso del asesinato de Khashoggi, uno de sus columnistas.

El jefe de seguridad de Bezos, Gavin de Becker, describió en marzo pasado “la relación cercana” que el príncipe heredero saudí había desarrollado con David Pecker, el director ejecutivo de la compañía propietaria del National Enquirer, el tabloide que divulgó las fotos y conversaciones que probaban la relación extramatrimonial del empresario con la expresentadora de televisión Lauren Sánchez.

El escándalo le costó a Bezos un multimillonario divorcio. De Becker vinculó el hackeo a la extensa cobertura del

Washington Post sobre el asesinato de Khashoggi. Aunque Pecker dijo que se obtuvo el material, filtrado por otras fuentes.

Bezos y Bin Salman se conocieron en mayo de 2018 durante una cena en Los Ángeles, Estados Unidos.

El encuentro fue parte de una gira del príncipe heredero encarada por el país, uno de los principales aliados del reino de su padre, durante la cual visitó universidades, se reunió con estrellas de cine y mantuvo, incluso, un encuentro con el presidente Donald Trump.

El empresario y el príncipe tuvieron una conversación agradable, que semanas después continuó por medio de la aplicación de mensajería Whatsapp.

Fue a través de esa plataforma que Bin Salman habría enviado entonces un video no solicitado a Bezos, cuyo contenido se desconoce.

Los expertos consultados por The Guardian hallaron “altamente probable” que en el video ocultara un archivo malicioso capaz de robar una gran cantidad de datos.

Y así parece haber ocurrido: el celular de Bezos fue hackeado con un “malware” que extrajo información de todo tipo, dice The Guardian.

La extraordinaria revelación de que el futuro rey de Arabia Saudita pudo haber tenido una participación personal en el ciberataque al fundador de Amazon podría tener repercusiones desde Wall Street hasta Silicon Valley.

Arabia Saudita ha negado previamente haber atacado el teléfono de Bezos e insistió en que el asesinato de Khashoggi fue el resultado de agentes rebeldes.

En diciembre, un tribunal saudí condenó a ocho personas por su participación en el asesinato después de un juicio secreto que fue criticado como una farsa por expertos de derechos humanos. La realidad sobrepasando a la ficción. Porque la información es real, los personajes son reales. Y hay una muerte real.

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