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La desigualdad frena el crecimiento

La desigualdad es la causa estructural del malestar social en la región de América Latina, lo que hace necesario avanzar desde la cultura de los privilegios hasta la cultura de la igualdad y la inclusión social. Esta es la síntesis del análisis más reciente realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El organismo participó del Foro Económico Mundial 2020 que culminó hace unos días en Davos, Suiza. Allí se abordó el origen y la persistencia de la desigualdad en los países de la región, así como el impacto que, asociada al bajo crecimiento, esta tiene en el desarrollo, la innovación, la inclusión y la productividad.

Durante el plenario se subrayó la importancia de la inversión pública y privada para potenciar la diversificación productiva, la infraestructura y la integración regional.

“Las protestas en la región tienen un hilo común que es la desigualdad y pueden convertirse en una oportunidad para el cambio social. A partir de las movilizaciones hemos visto cómo algunos gobiernos han accedido a avanzar en mejoras estructurales a bienes públicos esenciales, como salud, educación, pensiones y transporte”, afirmó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

Los especialistas subrayaron que hay un desencanto social que se manifiesta principalmente en los más jóvenes de la región, debido a que se generaron expectativas que no han sido cumplidas.

Asimismo, destacaron la importancia del respeto por los derechos humanos y el derecho a la protesta. En ese sentido, Bárcena llamó a construir nuevos pactos sociales con miras a garantizar el bien público.

“Muchos países no contemplan el derecho a la protesta. En las Naciones Unidas defendemos los derechos humanos, la igualdad, la justicia y las voces de los que no tienen voz”, señaló.

La máxima representante de la Cepal participó también en una sesión titulada América Latina: Respondiendo a las nuevas expectativas (Latin America: Responding to New Expectations) donde enfatizó que la gran fábrica de la desigualdad en la región es la enorme heterogeneidad estructural.

Por ello, dijo, es urgente avanzar en la construcción de Estados de Bienestar basados en derechos y en la igualdad, que otorguen acceso a protección social y a bienes públicos de calidad, como salud y educación, vivienda y transporte.

La ejecutiva advirtió sobre el crecimiento de los estratos de ingresos medios en la región, que continúan experimentando diversas carencias y vulnerabilidades, tanto en relación con sus ingresos como en el ejercicio de sus derechos.

“El 76,8% de la población de la región pertenece a los estratos de ingresos bajo y medio-bajo, que vive con un ingreso inferior a tres líneas de pobreza”, alertó.

Precisó que a 2017, más de la mitad de la población adulta (52%) de los estratos medios no había completado 12 años de escolaridad, mientras que el 36,6% tenía ocupaciones con un alto riesgo de informalidad y precariedad. Además, el 44,7% de las personas económicamente activas de los estratos medios no están afiliados o no cotizan en un sistema de pensiones.

“Es urgente avanzar hacia una cultura de la igualdad en la región a través de políticas universales de inclusión social y laboral que contribuyan a aumentar las capacidades humanas, la productividad y el crecimiento económico, a la vez que instalan una cultura de derechos y de ciudadanía social”, concluyó.

En términos concretos, la Cepal tiene una mirada muy optimista acerca del Plan de Desarrollo Integral para El Salvador, Guatemala, Honduras y el sur-sureste de México, una propuesta innovadora que busca crear un espacio de desarrollo sostenible estimulando el crecimiento económico, promoviendo el acceso universal a los derechos sociales, impulsando la resiliencia al cambio climático y garantizando los derechos durante todo el ciclo migratorio.

Son pasos simples, claros y concretos, para erradicar la desigualdad.

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La desigualdad frena el crecimiento

La desigualdad es la causa estructural del malestar social en la región de América Latina, lo que hace necesario avanzar desde la cultura de los privilegios hasta la cultura de la igualdad y la inclusión social. Esta es la síntesis del análisis más reciente realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El organismo participó del Foro Económico Mundial 2020 que culminó hace unos días en Davos, Suiza. Allí se abordó el origen y la persistencia de la desigualdad en los países de la región, así como el impacto que, asociada al bajo crecimiento, esta tiene en el desarrollo, la innovación, la inclusión y la productividad.

Durante el plenario se subrayó la importancia de la inversión pública y privada para potenciar la diversificación productiva, la infraestructura y la integración regional.

“Las protestas en la región tienen un hilo común que es la desigualdad y pueden convertirse en una oportunidad para el cambio social. A partir de las movilizaciones hemos visto cómo algunos gobiernos han accedido a avanzar en mejoras estructurales a bienes públicos esenciales, como salud, educación, pensiones y transporte”, afirmó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

Los especialistas subrayaron que hay un desencanto social que se manifiesta principalmente en los más jóvenes de la región, debido a que se generaron expectativas que no han sido cumplidas.

Asimismo, destacaron la importancia del respeto por los derechos humanos y el derecho a la protesta. En ese sentido, Bárcena llamó a construir nuevos pactos sociales con miras a garantizar el bien público.

“Muchos países no contemplan el derecho a la protesta. En las Naciones Unidas defendemos los derechos humanos, la igualdad, la justicia y las voces de los que no tienen voz”, señaló.

La máxima representante de la Cepal participó también en una sesión titulada América Latina: Respondiendo a las nuevas expectativas (Latin America: Responding to New Expectations) donde enfatizó que la gran fábrica de la desigualdad en la región es la enorme heterogeneidad estructural.

Por ello, dijo, es urgente avanzar en la construcción de Estados de Bienestar basados en derechos y en la igualdad, que otorguen acceso a protección social y a bienes públicos de calidad, como salud y educación, vivienda y transporte.

La ejecutiva advirtió sobre el crecimiento de los estratos de ingresos medios en la región, que continúan experimentando diversas carencias y vulnerabilidades, tanto en relación con sus ingresos como en el ejercicio de sus derechos.

“El 76,8% de la población de la región pertenece a los estratos de ingresos bajo y medio-bajo, que vive con un ingreso inferior a tres líneas de pobreza”, alertó.

Precisó que a 2017, más de la mitad de la población adulta (52%) de los estratos medios no había completado 12 años de escolaridad, mientras que el 36,6% tenía ocupaciones con un alto riesgo de informalidad y precariedad. Además, el 44,7% de las personas económicamente activas de los estratos medios no están afiliados o no cotizan en un sistema de pensiones.

“Es urgente avanzar hacia una cultura de la igualdad en la región a través de políticas universales de inclusión social y laboral que contribuyan a aumentar las capacidades humanas, la productividad y el crecimiento económico, a la vez que instalan una cultura de derechos y de ciudadanía social”, concluyó.

En términos concretos, la Cepal tiene una mirada muy optimista acerca del Plan de Desarrollo Integral para El Salvador, Guatemala, Honduras y el sur-sureste de México, una propuesta innovadora que busca crear un espacio de desarrollo sostenible estimulando el crecimiento económico, promoviendo el acceso universal a los derechos sociales, impulsando la resiliencia al cambio climático y garantizando los derechos durante todo el ciclo migratorio.

Son pasos simples, claros y concretos, para erradicar la desigualdad.

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