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El retorno del exhibicionismo bélico

En medio de un escenario internacional marcado por la tensión en Medio Oriente, producto de las expresiones belicistas de Irán, Irak y Estados Unidos, sin orden de mérito específico, el Ejército de EE.UU. comenzó los preparativos para el ejercicio Defender Europe 2020, que supondrá el mayor despliegue de las fuerzas de aquel país en Europa en más de 25 años.

Para muchos se trata de una versión actualizada de los despliegues que marcaron la Guerra Fría. Lo que está claro, en tanto, es que Donald Trump, lejos de encontrar tranquilidad en algún frente, presiona en todas las direcciones posibles en el afán de mostrar a su país como el líder absoluto y permanente de las potencias militares del planeta.

Estimativamente, en las maniobras participarán unos 20.000 soldados y 20.000 equipos desplegados desde territorio estadounidense, además de 9.000 militares norteamericanos estacionados en Europa y 8.000 soldados de 17 naciones aliadas. El Defender Europe 2020 se realizará entre abril y mayo de 2020, aunque algunas maniobras asociadas se prolongarán hasta el verano boreal.

Según precisa el Ejército en un comunicado, estas maniobras, así como los ejercicios asociados, “aumentarán la preparación estratégica y la interoperabilidad”, al entrenar su capacidad para trasladar rápidamente una gran fuerza de soldados y equipos a Europa y para “responder, junto con sus aliados y socios, a una potencial crisis”.

El mayor general Andrew Rohling, subcomandante general del Ejército de los Estados Unidos en Europa, aseguró que se trata de un “ejercicio de defensa”, de preparación para crisis y de preparación estratégica, que “no tiene nada que ver con ningún país específico”.

Sin embargo, el viceministro de Exteriores ruso, Alexánder Grushkó, ya afirmó en diciembre que las maniobras son “una reminiscencia de la Guerra Fría” que no tiene “nada que ver con la situación de seguridad real en Europa” y solo lleva a un desperdicio de recursos y a la creación de líneas divisorias.

Para el experto militar Iván Konoválov, también “está claro que todo esto está dirigido contra Rusia”. En declaraciones al sitio actualidad.rt, el analista explica que los ejercicios de la OTAN y EE.UU. en Europa ya se han convertido en “algo rutinario”, pues “se llevan a cabo con frecuencia y su escala crece constantemente”.

Al mismo tiempo, Konoválov hace hincapié en el despliegue de una gran cantidad de equipos en las próximas maniobras, lo que significa que “se están ensayando posibles operaciones de combate contra un enemigo muy serio”.

Entretanto, en opinión del experto, “no hay nadie de quién proteger a los europeos, excepto del terrorismo”. Por su parte, el jefe del Centro de Estudios políticos y militares de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Batiuk, advierte que la creación de la infraestructura para un despliegue rápido de las tropas de la OTAN cerca de las fronteras rusas plantea una amenaza potencial para la seguridad del país eslavo.

“Para transferir un contingente tan grande, será necesario construir una infraestructura de transporte militar adecuada. Y esto creará condiciones para el traslado de tropas en caso de emergencia”, explica el analista.

Así las cosas, Batiuk indica que esta situación no deja a Rusia otra opción que “aumentar la vigilancia, fortalecer la defensa y expandir su presencia militar en las regiones occidentales del país, especialmente en Kaliningrado”.

En definitiva, las dos superpotencias globales se enfrascarán en los próximos meses en una escalada de despliegue de tropas y muestras de armamentos, como exhiben su plumaje los pavos reales.

Corea del Norte es una amenaza compleja e inextricable; el alcance de una posible epidemia de coronavirus originada en China es imposible de determinar y Medio Oriente puede parir a la madre de todas las guerras. En ese contexto global, Estados Unidos y Rusia muestran y pasean sus armas.

Quizá se esperaba de ellos que le tendieran una mano generosa a Greta Thunberg, o ayudaran (realmente) con recursos y tecnología en los incendios gigantes de Australia. Porque parece que la Guerra Fría solo se toma unos años de descanso, pero siempre vuelve a comenzar.

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El retorno del exhibicionismo bélico

En medio de un escenario internacional marcado por la tensión en Medio Oriente, producto de las expresiones belicistas de Irán, Irak y Estados Unidos, sin orden de mérito específico, el Ejército de EE.UU. comenzó los preparativos para el ejercicio Defender Europe 2020, que supondrá el mayor despliegue de las fuerzas de aquel país en Europa en más de 25 años.

Para muchos se trata de una versión actualizada de los despliegues que marcaron la Guerra Fría. Lo que está claro, en tanto, es que Donald Trump, lejos de encontrar tranquilidad en algún frente, presiona en todas las direcciones posibles en el afán de mostrar a su país como el líder absoluto y permanente de las potencias militares del planeta.

Estimativamente, en las maniobras participarán unos 20.000 soldados y 20.000 equipos desplegados desde territorio estadounidense, además de 9.000 militares norteamericanos estacionados en Europa y 8.000 soldados de 17 naciones aliadas. El Defender Europe 2020 se realizará entre abril y mayo de 2020, aunque algunas maniobras asociadas se prolongarán hasta el verano boreal.

Según precisa el Ejército en un comunicado, estas maniobras, así como los ejercicios asociados, “aumentarán la preparación estratégica y la interoperabilidad”, al entrenar su capacidad para trasladar rápidamente una gran fuerza de soldados y equipos a Europa y para “responder, junto con sus aliados y socios, a una potencial crisis”.

El mayor general Andrew Rohling, subcomandante general del Ejército de los Estados Unidos en Europa, aseguró que se trata de un “ejercicio de defensa”, de preparación para crisis y de preparación estratégica, que “no tiene nada que ver con ningún país específico”.

Sin embargo, el viceministro de Exteriores ruso, Alexánder Grushkó, ya afirmó en diciembre que las maniobras son “una reminiscencia de la Guerra Fría” que no tiene “nada que ver con la situación de seguridad real en Europa” y solo lleva a un desperdicio de recursos y a la creación de líneas divisorias.

Para el experto militar Iván Konoválov, también “está claro que todo esto está dirigido contra Rusia”. En declaraciones al sitio actualidad.rt, el analista explica que los ejercicios de la OTAN y EE.UU. en Europa ya se han convertido en “algo rutinario”, pues “se llevan a cabo con frecuencia y su escala crece constantemente”.

Al mismo tiempo, Konoválov hace hincapié en el despliegue de una gran cantidad de equipos en las próximas maniobras, lo que significa que “se están ensayando posibles operaciones de combate contra un enemigo muy serio”.

Entretanto, en opinión del experto, “no hay nadie de quién proteger a los europeos, excepto del terrorismo”. Por su parte, el jefe del Centro de Estudios políticos y militares de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Batiuk, advierte que la creación de la infraestructura para un despliegue rápido de las tropas de la OTAN cerca de las fronteras rusas plantea una amenaza potencial para la seguridad del país eslavo.

“Para transferir un contingente tan grande, será necesario construir una infraestructura de transporte militar adecuada. Y esto creará condiciones para el traslado de tropas en caso de emergencia”, explica el analista.

Así las cosas, Batiuk indica que esta situación no deja a Rusia otra opción que “aumentar la vigilancia, fortalecer la defensa y expandir su presencia militar en las regiones occidentales del país, especialmente en Kaliningrado”.

En definitiva, las dos superpotencias globales se enfrascarán en los próximos meses en una escalada de despliegue de tropas y muestras de armamentos, como exhiben su plumaje los pavos reales.

Corea del Norte es una amenaza compleja e inextricable; el alcance de una posible epidemia de coronavirus originada en China es imposible de determinar y Medio Oriente puede parir a la madre de todas las guerras. En ese contexto global, Estados Unidos y Rusia muestran y pasean sus armas.

Quizá se esperaba de ellos que le tendieran una mano generosa a Greta Thunberg, o ayudaran (realmente) con recursos y tecnología en los incendios gigantes de Australia. Porque parece que la Guerra Fría solo se toma unos años de descanso, pero siempre vuelve a comenzar.

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