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Violó una orden judicial y lo procesaron, pero la causa sigue

El hombre tenía prohibido acercarse a una mujer, quien lo había denunciado por acoso y violencia.

Por redacción
| 11 de octubre de 2020

Después de varios días detenido, Jesús Nicolás Bringas volvió a su casa. Pero no lo hizo libre del delito que le valió su estadía en una celda, sino que lo hizo procesado por incumplir la orden judicial que le impedía acercarse a Ramona Herrera, la vecina de Merlo que lo había denunciado en varias oportunidades por acoso y por violencia de género. Pero las averiguaciones por dicha causa no se detendrán: el juez Penal de Santa Rosa del Conlara, Jorge Pinto, ya fijó "nuevas medidas de prueba" para los próximos días y comprobar, así, determinados hechos que ventilaron en el expediente, refirió una fuente allegada a la investigación. 
El juez dispuso que el procesamiento sea sin prisión preventiva a partir del estudio de las pruebas y la falta de antecedentes del hombre de 49 años, puesto que las denuncias previas no se configuran como antecedentes penales. 
No obstante, Bringas deberá cumplir con ciertas condiciones que le fijó el magistrado, entre ellas, "la observancia de la restricción dictada, comparecer periódicamente a la comisaría a fin de acreditar domicilio y estar sujeto a derecho", precisó el informante. 
El hombre fue detenido el sábado 26 de septiembre, cuando merodeaba la casa de Ramona. Lo hizo a sabiendas de que desde el 26 de marzo, por orden de Pinto, no podía acercarse a la mujer.
Según contó Marina Perla Von Klitzing, la abogada de la damnificada, la mujer sufría violencia por parte de Bringas desde mediados de marzo. Primero empezó acosándola y luego se tornó más agresivo. De hecho, en una oportunidad tuvo que ser intervenida quirúrgicamente del dedo de una mano, después de un forcejeo que tuvo con el acusado, a metros del domicilio de ella. 
A pesar de la orden de restricción de acercamiento a favor de Ramona, por 180 días, eso nunca frenó el acoso y la violencia del hombre, señaló la letrada. En septiembre, él comenzó con el acoso telefónico y, más tarde, presencial. 
El 10 de ese mes, a la vuelta de la casa de la víctima, amenazó y acuchilló a un hombre que había estado trabajando en el domicilio de ella. Según dijo Von Klitzing, lo hizo porque lo vio salir de allí junto a Ramona. Hecho que también fue denunciado.
Relató que horas después entró en lo del empleador de la mujer, donde estaba ella y la amenazó de muerte en el patio de la vivienda. 
La abogada aclaró que ellos nunca mantuvieron una relación; justamente, el problema surgió porque ella lo rechazó. "Pero no sabemos qué pasó por la cabeza de este sujeto. Se conocieron cuando ella tenía pareja. Él trabajaba en una verdulería, que está a 20 metros de la casa de Ramona, y desde allí le hacía gestos de que la iba a matar y le mandaba mensajes", dijo.
 

 

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