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Tirarse a la pileta pensando en los demás

En febrero se abrieron las inscripciones para registrarse en las clases para guardavidas y formarse con responsabilidad en una profesión apasionante.


Una práctica de rescate en aguas abiertas.

 

La famosa frase de “trabajar donde los demás se divierten” repercute en varias profesiones, y sin entrar en detalles, los guardavidas son parte de la ecuación. En la temporada veraniega los bañistas están pendientes que, además de no correr por el borde de la pileta y no mojar con “bombitas”, sepan actuar si una emergencia los necesita.

En estos días están abiertas las inscripciones para quienes quieran ser parte de esta actividad, y los responsables de la Asociación Mutual Guardavidas Argentinos Asociados (AMGAA), el docente Fernando Ojeda y el delegado del sindicato Juan Worman, invitaron a acercarse a El Área Club a conocer e interiorizarse en esta profesión.

Entrenan de lunes a sábado. Viernes y sábado pileta, el resto de la semana se reparten entre teoría y preparación física. En las instalaciones de El Área Club se lleva a cabo el entrenamiento y en la Escuela Belgrano dictan las clases teóricas, de 12 materias como Anatomía, Fisio y Preparación Física como también Derecho, Ética y Responsabilidad Civil. Juan, el delegado, dicta Técnica de Rescate, y Ojeda -que es timonel- Vientos y Mareas, y ambos están a cargo de Salvamento Acuático.

El promedio de inscriptos a principio de año es de 30 a 35 alumnos y se reciben entre una docena a 15. “Dejan, no les dan los tiempos o se dan cuenta que no es para ellos”, comentó Ojeda, quien contó que en San Luis son más de 100 los guardavidas con libreta, entre activos y pasivos, que son los que están trabajando y los que sólo fueron para estar entrenados. Pero para los que no están en actividad, la reválida les permite estar actualizados y volver a ser parte de un equipo donde hay que estar preparado para cualquier emergencia.

“El entrenamiento de los aspirantes a guardavidas durante el año es duro, y cuando se reciben se les toma una reválida (una prueba anual) para que se mantengan en movimiento, precisó Ojeda, que además de guardavidas y docente, es profesor de educación física y bombero voluntario: “Después está en cada uno si se mantiene entrenado o no… pero al que ‘es del palo’ le gusta estar entrenado”, aseguró.

La primer camada puntana en El Área fue en 2010. El curso dura un año, en marzo es regular y a partir de diciembre se producen encuentros y viajes a la costa, al mar y los diques (en aguas abiertas). Enero y febrero es la temporada de los guardavidas, hacen las prácticas profesionales -las guardias- y en marzo son los recuperatorios. En abril es la final con salvamento y se reciben.

 

“El entrenamiento de los aspirantes a guardavidas durante el año es duro, y cuando se reciben se les toma una reválida para que se mantengan en movimiento”, comentó el docente Fernando Ojeda.

 

En 2019 se recibieron 84 guardavidas, aptos para trabajar en esta temporada veraniega, quienes se reparten en varias localidades sanluiseñas, piletas de Capital, Villa Mercedes, Juana Koslay, Potrero de los Funes y alrededores, y los diques de la provincia. Ojeda trabaja en el Camping Universitario de La Florida.

Para los responsables las expectativas son altas, ya que van por la apertura de la tercera escuela en la provincia. “La pionera es la de San Luis, en El Área Club; en Villa Mercedes las actividades son en el espejo de agua de Río IV y en invierno en la pileta Le Parc; y en la pileta Aqua Vital de Merlo, localidad en la que estamos abarcando el corredor del norte puntano”, dijo Worman, ya que además de captar personal que se interesa en ayudar a sus semejantes, la escuela está ligada a la parte sindical, para insertarse laboralmente cuando egresan.

“No es fácil el trabajo, en el interior no tienen la costumbre de poner personal de guardavidas, le cuelgan a alguien un silbato”, se quejó Worman, abogando por una de las funciones principales del sindicato. “Hace falta preparación. Nos toma un año en la escuela con distintos docentes, y además hay una cuestión legal, porque cuando pasan casos de accidentes fatales aparece la parte legal y los seguros no cubren personal que no está habilitado”.

Por ejemplo, 40 guardavidas estuvieron a cargo de la seguridad y el rescate de los nadadores que compitieron en el tradicional Cruce de La Florida el año pasado. “Nos hicimos cargo del operativo de seguridad con un resultado óptimo, la carrera se desarrolló bien, hubo rescates pero todo salió de manera correcta”, confirmó Worman.

 


Ojeda y Worman, caras visibles de una actividad que promueve la seguridad.

 

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Tirarse a la pileta pensando en los demás

En febrero se abrieron las inscripciones para registrarse en las clases para guardavidas y formarse con responsabilidad en una profesión apasionante.

La escuela promueve el buen desempeño de sus alumnos, y las prácticas son en aguas abiertas.


Una práctica de rescate en aguas abiertas.

 

La famosa frase de “trabajar donde los demás se divierten” repercute en varias profesiones, y sin entrar en detalles, los guardavidas son parte de la ecuación. En la temporada veraniega los bañistas están pendientes que, además de no correr por el borde de la pileta y no mojar con “bombitas”, sepan actuar si una emergencia los necesita.

En estos días están abiertas las inscripciones para quienes quieran ser parte de esta actividad, y los responsables de la Asociación Mutual Guardavidas Argentinos Asociados (AMGAA), el docente Fernando Ojeda y el delegado del sindicato Juan Worman, invitaron a acercarse a El Área Club a conocer e interiorizarse en esta profesión.

Entrenan de lunes a sábado. Viernes y sábado pileta, el resto de la semana se reparten entre teoría y preparación física. En las instalaciones de El Área Club se lleva a cabo el entrenamiento y en la Escuela Belgrano dictan las clases teóricas, de 12 materias como Anatomía, Fisio y Preparación Física como también Derecho, Ética y Responsabilidad Civil. Juan, el delegado, dicta Técnica de Rescate, y Ojeda -que es timonel- Vientos y Mareas, y ambos están a cargo de Salvamento Acuático.

El promedio de inscriptos a principio de año es de 30 a 35 alumnos y se reciben entre una docena a 15. “Dejan, no les dan los tiempos o se dan cuenta que no es para ellos”, comentó Ojeda, quien contó que en San Luis son más de 100 los guardavidas con libreta, entre activos y pasivos, que son los que están trabajando y los que sólo fueron para estar entrenados. Pero para los que no están en actividad, la reválida les permite estar actualizados y volver a ser parte de un equipo donde hay que estar preparado para cualquier emergencia.

“El entrenamiento de los aspirantes a guardavidas durante el año es duro, y cuando se reciben se les toma una reválida (una prueba anual) para que se mantengan en movimiento, precisó Ojeda, que además de guardavidas y docente, es profesor de educación física y bombero voluntario: “Después está en cada uno si se mantiene entrenado o no… pero al que ‘es del palo’ le gusta estar entrenado”, aseguró.

La primer camada puntana en El Área fue en 2010. El curso dura un año, en marzo es regular y a partir de diciembre se producen encuentros y viajes a la costa, al mar y los diques (en aguas abiertas). Enero y febrero es la temporada de los guardavidas, hacen las prácticas profesionales -las guardias- y en marzo son los recuperatorios. En abril es la final con salvamento y se reciben.

 

“El entrenamiento de los aspirantes a guardavidas durante el año es duro, y cuando se reciben se les toma una reválida para que se mantengan en movimiento”, comentó el docente Fernando Ojeda.

 

En 2019 se recibieron 84 guardavidas, aptos para trabajar en esta temporada veraniega, quienes se reparten en varias localidades sanluiseñas, piletas de Capital, Villa Mercedes, Juana Koslay, Potrero de los Funes y alrededores, y los diques de la provincia. Ojeda trabaja en el Camping Universitario de La Florida.

Para los responsables las expectativas son altas, ya que van por la apertura de la tercera escuela en la provincia. “La pionera es la de San Luis, en El Área Club; en Villa Mercedes las actividades son en el espejo de agua de Río IV y en invierno en la pileta Le Parc; y en la pileta Aqua Vital de Merlo, localidad en la que estamos abarcando el corredor del norte puntano”, dijo Worman, ya que además de captar personal que se interesa en ayudar a sus semejantes, la escuela está ligada a la parte sindical, para insertarse laboralmente cuando egresan.

“No es fácil el trabajo, en el interior no tienen la costumbre de poner personal de guardavidas, le cuelgan a alguien un silbato”, se quejó Worman, abogando por una de las funciones principales del sindicato. “Hace falta preparación. Nos toma un año en la escuela con distintos docentes, y además hay una cuestión legal, porque cuando pasan casos de accidentes fatales aparece la parte legal y los seguros no cubren personal que no está habilitado”.

Por ejemplo, 40 guardavidas estuvieron a cargo de la seguridad y el rescate de los nadadores que compitieron en el tradicional Cruce de La Florida el año pasado. “Nos hicimos cargo del operativo de seguridad con un resultado óptimo, la carrera se desarrolló bien, hubo rescates pero todo salió de manera correcta”, confirmó Worman.

 


Ojeda y Worman, caras visibles de una actividad que promueve la seguridad.

 

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