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Carne: los precios no aflojan y sobrevuela la intervención

El Gobierno lo niega, pero por lo bajo presiona con firmeza. Por suerte, entró mucha hacienda a Liniers.

Los funcionarios del gobierno nacional dedicados a mirar la evolución de los precios comenzaron a preocuparse en febrero, cuando vieron que la carne había aumentado el mes anterior, en promedio, un 7,4% con una inflación que dio 2,3%. Es cierto que en general los alimentos "tiraron" para arriba el índice, pero fue una señal de alarma. Con datos similares para febrero, ya hay algunos que comenzaron a barajar medidas intervencionistas, algo que pone los pelos de punta en el sector luego de los años de maltrato de Guillermo Moreno, el secretario de Comercio en tiempos de Cristina.

Los que analizan precios adjudican las subas, que siguen sostenidas en marzo, a cuatro factores: el paro agropecuario del mes pasado que redujo los ingresos de hacienda, las lluvias que aparecieron tarde pero complican las salidas de los campos, la obvia crisis que produjo el coronavirus y sobre todo el “efecto freezer”, como se conoce al fenómeno por el cual mucha gente, principalmente la clase acomodada, corre a las carnicerías para arrasar con todo por miedo al desabastecimiento en estos días de cuarentena total.

Según publica el sitio web Bichos de Campo, un análisis de los frigoríficos de consumo mostró que el valor de una media res de consumo de buena calidad llegaba ahora a 235 pesos por kilo, cuando había arrancado marzo en torno a los 200 pesos. El aumento era de casi 18% en pocos días. Pero los privados creen que es insostenible ese valor, y parecen darles la razón los ingresos de los últimos dos días al Mercado de Liniers, que fueron bastante altos: 11.300 cabezas el martes y otras 8.600 ayer.

Enterado de los rumores, Luis Basterra, ministro de Agricultura, se comunicó con Jorge Chemes, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para decirle que no hay ninguna intención del Gobierno de intervenir en el mercado de la carne. Incluso el dirigente rural hizo trascender eso mismo en un audio que distribuyó entre sus contactos en el negocio.

Los que apuntan a una estabilización de los precios argumentan que los grandes frigoríficos del Consorcio ABC, que representan cerca del 30% de la faena, están enfrentando desde fines de 2019 una caída estrepitosa de sus ventas, primero a China y más recientemente a Europa. Entonces tienen mucha carne en stock, que también podría volcarse al mercado local en caso de ser necesario.

Igual, el revuelo fue importante en toda la cadena de ganados y carnes, que todavía recuerda el listado de precios máximos para la hacienda que Moreno distribuía en 2006 entre los consignatarios del Mercado de Liniers, el principal termómetro de los precios. Aquello “provocó una gran liquidación de vientres, el stock cayó en 10 millones de cabezas, se perdieron miles de puestos de trabajo en los frigoríficos, se fundieron miles de pequeños y medianos productores, las exportaciones cayeron a mínimos nunca vistos. Y, a pesar de todo eso, finalmente los precios de la carne al consumidor se dispararon”, reflexionó Matías Longoni en su artículo de Bichos de Campo.

Claro que aunque el Gobierno niegue cualquier intención de intervenir, hubo otro audio que circuló, difundido por uno de los socios de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (Camya) que avisaba al resto de la cadena que había hablado con funcionarios de la Secretaría de Comercio, y que el mensaje era claro: no iban a intervenir siempre y cuando el sector mostrara su “solidaridad” haciendo bajar los precios. El empresario incluso ponía valores: había que retrotraer los precios de la media res puesta en carnicería a cerca de 200 ó 210 pesos, o sea a niveles del 6 de marzo, como se decidió en el resto de los productos de la economía familiar.

Con ingresos en Liniers como los de los últimos dos días, los valores terminarán bajando bastante, lo que haría más sencillo que matarifes y frigoríficos comiencen a acomodar los valores de la media res a las exigencias del Gobierno. Son muchos los que piensan que no habrá que forzar mucho las cosas para lograrlo, pero en la Argentina 24 horas pueden parecer una eternidad.

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Carne: los precios no aflojan y sobrevuela la intervención

El Gobierno lo niega, pero por lo bajo presiona con firmeza. Por suerte, entró mucha hacienda a Liniers.

Mostrador. Allí es donde más se siente el aumento de la carne, junto con el otro extremo de la cadena: el criador.

Los funcionarios del gobierno nacional dedicados a mirar la evolución de los precios comenzaron a preocuparse en febrero, cuando vieron que la carne había aumentado el mes anterior, en promedio, un 7,4% con una inflación que dio 2,3%. Es cierto que en general los alimentos "tiraron" para arriba el índice, pero fue una señal de alarma. Con datos similares para febrero, ya hay algunos que comenzaron a barajar medidas intervencionistas, algo que pone los pelos de punta en el sector luego de los años de maltrato de Guillermo Moreno, el secretario de Comercio en tiempos de Cristina.

Los que analizan precios adjudican las subas, que siguen sostenidas en marzo, a cuatro factores: el paro agropecuario del mes pasado que redujo los ingresos de hacienda, las lluvias que aparecieron tarde pero complican las salidas de los campos, la obvia crisis que produjo el coronavirus y sobre todo el “efecto freezer”, como se conoce al fenómeno por el cual mucha gente, principalmente la clase acomodada, corre a las carnicerías para arrasar con todo por miedo al desabastecimiento en estos días de cuarentena total.

Según publica el sitio web Bichos de Campo, un análisis de los frigoríficos de consumo mostró que el valor de una media res de consumo de buena calidad llegaba ahora a 235 pesos por kilo, cuando había arrancado marzo en torno a los 200 pesos. El aumento era de casi 18% en pocos días. Pero los privados creen que es insostenible ese valor, y parecen darles la razón los ingresos de los últimos dos días al Mercado de Liniers, que fueron bastante altos: 11.300 cabezas el martes y otras 8.600 ayer.

Enterado de los rumores, Luis Basterra, ministro de Agricultura, se comunicó con Jorge Chemes, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para decirle que no hay ninguna intención del Gobierno de intervenir en el mercado de la carne. Incluso el dirigente rural hizo trascender eso mismo en un audio que distribuyó entre sus contactos en el negocio.

Los que apuntan a una estabilización de los precios argumentan que los grandes frigoríficos del Consorcio ABC, que representan cerca del 30% de la faena, están enfrentando desde fines de 2019 una caída estrepitosa de sus ventas, primero a China y más recientemente a Europa. Entonces tienen mucha carne en stock, que también podría volcarse al mercado local en caso de ser necesario.

Igual, el revuelo fue importante en toda la cadena de ganados y carnes, que todavía recuerda el listado de precios máximos para la hacienda que Moreno distribuía en 2006 entre los consignatarios del Mercado de Liniers, el principal termómetro de los precios. Aquello “provocó una gran liquidación de vientres, el stock cayó en 10 millones de cabezas, se perdieron miles de puestos de trabajo en los frigoríficos, se fundieron miles de pequeños y medianos productores, las exportaciones cayeron a mínimos nunca vistos. Y, a pesar de todo eso, finalmente los precios de la carne al consumidor se dispararon”, reflexionó Matías Longoni en su artículo de Bichos de Campo.

Claro que aunque el Gobierno niegue cualquier intención de intervenir, hubo otro audio que circuló, difundido por uno de los socios de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (Camya) que avisaba al resto de la cadena que había hablado con funcionarios de la Secretaría de Comercio, y que el mensaje era claro: no iban a intervenir siempre y cuando el sector mostrara su “solidaridad” haciendo bajar los precios. El empresario incluso ponía valores: había que retrotraer los precios de la media res puesta en carnicería a cerca de 200 ó 210 pesos, o sea a niveles del 6 de marzo, como se decidió en el resto de los productos de la economía familiar.

Con ingresos en Liniers como los de los últimos dos días, los valores terminarán bajando bastante, lo que haría más sencillo que matarifes y frigoríficos comiencen a acomodar los valores de la media res a las exigencias del Gobierno. Son muchos los que piensan que no habrá que forzar mucho las cosas para lograrlo, pero en la Argentina 24 horas pueden parecer una eternidad.

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