La cuarentena detuvo un gran inicio de año de Keisy Perafán

Arrancó el 2020 con todo: se perfeccionó en Francia, tuvo un campus en Buenos Aires y festejó en Bariloche.

Cada año la ilusión de todo atleta de alto rendimiento se renueva. Y el 2020 había arrancado bárbaro desde lo deportivo para la judoca Keisy Perafán, pero la pandemia del coronavirus cambió absolutamente todo. "Me sentía muy bien. Teníamos tres torneos de la gira sudamericana y después el Campeonato Panamericano en Canadá. Había ganado el primer certamen en Bariloche y me sentía con confianza para lo que venía. Pero bueno, ya está. Ahora es momento de quedarse en casa, que es lo mejor para todos", dijo la judoca.

Keisy vive en Capital Federal y se las ingenia para no perder su forma física en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio en nuestro país: "Vivo en un departamento de dos ambientes y tengo un balcón chiquito. Hago un turno por día en donde meto físico y algunas cositas de judo; y también suelo hacer un segundo entrenamiento con una banda elástica que me hace como resistencia. Es lo más parecido a judo que puedo hacer", contó.

 

"Cuando volví de Francia me sentía físicamente en mi mejor momento. Estaba bien, tenía muchas ganas de luchar", contó Keisy Perafán.

 

La temporada inició con mucha actividad para Perafán. Viajes, entrenamientos, campus y torneos. "Me mandaron a Francia a entrenar dos meses, en enero y febrero, y aprendí un montón. Estuve en un pueblo que está a dos horas de París, que se llama Chateau Gontier. Estuvimos entrenando con el sensei Rodrigue Chenet, que es un profesor que suele venir seguido a Argentina a darnos seminarios. Cuando volví de allá me sentía físicamente en mi mejor momento".

Keisy, junto al seleccionado, regresó a Buenos Aires y continuó con más actividad: "Después tuvimos un campus de entrenamiento con unas judocas japonesas. Hicimos luchas arbitradas y yo aproveché ahí para practicar lo que había aprendido en Francia. Tenía muchas ganas de luchar y me fue muy bien".

 

Alegría en la Patagonia

En Bariloche, el 7 de marzo, siete judocas de todo el continente fueron parte de la categoría hasta 48 kilos en el primer Open Sudamericano del año. Keisy, gracias a su ranking, debió afrontar directamente la semifinal ante la brasilera Eduarda Francisco. Tras quedarse con la victoria, disputó la final frente a otra brasilera: Laura Ferreira. "La preparación fue bárbara. La primera lucha la gané con un ippon de palanca y la segunda por tres sanciones, que también son un ippon", describió.

Tras ese certamen, siempre hay un campus. "Ahí nos avisaron que se suspendía el resto de la gira sudamericana: el Open de Lima y el Open de Santiago de Chile. Habrá que esperar el Panamericano en Montreal, Canadá, que sería a fines de junio", concluyó.

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La cuarentena detuvo un gran inicio de año de Keisy Perafán

Arrancó el 2020 con todo: se perfeccionó en Francia, tuvo un campus en Buenos Aires y festejó en Bariloche.

De elite. Desde hace varios años Keisy integra la Selección y se codea con las mejores del continente y el mundo. Foto: El Diario.

Cada año la ilusión de todo atleta de alto rendimiento se renueva. Y el 2020 había arrancado bárbaro desde lo deportivo para la judoca Keisy Perafán, pero la pandemia del coronavirus cambió absolutamente todo. "Me sentía muy bien. Teníamos tres torneos de la gira sudamericana y después el Campeonato Panamericano en Canadá. Había ganado el primer certamen en Bariloche y me sentía con confianza para lo que venía. Pero bueno, ya está. Ahora es momento de quedarse en casa, que es lo mejor para todos", dijo la judoca.

Keisy vive en Capital Federal y se las ingenia para no perder su forma física en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio en nuestro país: "Vivo en un departamento de dos ambientes y tengo un balcón chiquito. Hago un turno por día en donde meto físico y algunas cositas de judo; y también suelo hacer un segundo entrenamiento con una banda elástica que me hace como resistencia. Es lo más parecido a judo que puedo hacer", contó.

 

"Cuando volví de Francia me sentía físicamente en mi mejor momento. Estaba bien, tenía muchas ganas de luchar", contó Keisy Perafán.

 

La temporada inició con mucha actividad para Perafán. Viajes, entrenamientos, campus y torneos. "Me mandaron a Francia a entrenar dos meses, en enero y febrero, y aprendí un montón. Estuve en un pueblo que está a dos horas de París, que se llama Chateau Gontier. Estuvimos entrenando con el sensei Rodrigue Chenet, que es un profesor que suele venir seguido a Argentina a darnos seminarios. Cuando volví de allá me sentía físicamente en mi mejor momento".

Keisy, junto al seleccionado, regresó a Buenos Aires y continuó con más actividad: "Después tuvimos un campus de entrenamiento con unas judocas japonesas. Hicimos luchas arbitradas y yo aproveché ahí para practicar lo que había aprendido en Francia. Tenía muchas ganas de luchar y me fue muy bien".

 

Alegría en la Patagonia

En Bariloche, el 7 de marzo, siete judocas de todo el continente fueron parte de la categoría hasta 48 kilos en el primer Open Sudamericano del año. Keisy, gracias a su ranking, debió afrontar directamente la semifinal ante la brasilera Eduarda Francisco. Tras quedarse con la victoria, disputó la final frente a otra brasilera: Laura Ferreira. "La preparación fue bárbara. La primera lucha la gané con un ippon de palanca y la segunda por tres sanciones, que también son un ippon", describió.

Tras ese certamen, siempre hay un campus. "Ahí nos avisaron que se suspendía el resto de la gira sudamericana: el Open de Lima y el Open de Santiago de Chile. Habrá que esperar el Panamericano en Montreal, Canadá, que sería a fines de junio", concluyó.

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