Un llamado a la reacción europea

Italia es uno de los puntos más calientes en el mapa de la epidemia de COVID-19, ya que registra más de 100.000 contagios y superó las 11.000 muertes, encabezando el ranking de víctimas fatales a nivel mundial. En los últimos dos meses se convirtió en un modelo vivo de los efectos devastadores que el coronavirus puede tener.
A la distancia, las críticas feroces sobre los errores de Italia fueron fáciles de expresar para la mayoría de los que han opinado livianamente sobre la enfermedad. Quizás no sea necesario abundar en el hecho de que ningún país del mundo cometerá errores adrede y sobre sí mismo, para causar la muerte de más de 11.000 personas. 
Pero tal vez sea necesario imaginar que es en Italia donde mayor ha sido el sufrimiento, la tragedia y la incertidumbre.
El mundo mira a Italia y espera buenas noticias, mientras las naciones reaccionan con mayor o menor agresividad frente a la amenaza del virus. La experiencia de ese modelo vivo de la pandemia es, por ahora, la mayor fuente de información de lo que ocurrió, ocurre, y puede ocurrir.
Es importante saber cómo sienten y qué opinan hoy las personas que han estado al frente de la mayor lucha librada frente al COVID-19. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, subrayó que la Unión Europea debe “evitar errores trágicos” a la hora de manejar la pandemia del coronavirus y destacó que el bloque continental “debe mostrar su razón de ser” ante la dramática situación que impactó tanto en materia sanitaria como económica.
“Es un desafío de época para el continente. Debemos evitar errores trágicos, Europa debe estar a la altura”, sostuvo el premier itálico. En una entrevista para Il Sole 24 Ore, Conte advirtió que “la inercia traería una sociedad devastada” a las futuras generaciones, ante lo cual remarcó que “la Unión Europea debe demostrar su razón de ser”.
Lo de Conte es la expresión cruda de la realidad, de un hombre al que le tocó conducir los destinos de su nación en un momento excepcional y desde la primera línea de batalla. Así debe entenderse, sin especulaciones políticas, ideológicas, financieras o culturales.
Luego que los líderes del bloque continental no pudieran llegar a un acuerdo para forjar un plan de salvataje, el italiano afirmó que tuvo en esa videoconferencia “una confrontación dura y franca” con la canciller federal de Alemania, Angela Merkel.
“No estamos proponiendo formas de mutualización de la deuda. Nuestro esfuerzo presupuestario alcanzará los 50 mil millones: estamos preparando un apoyo sin precedentes para el financiamiento de nuestras empresas”, afirmó Conte.
En ese sentido, el mandatario italiano destacó: “Si queremos estar a la altura del desafío, debemos lanzar un plan que relance la economía europea en su conjunto. Estamos experimentando una emergencia que está cosechando una gran cantidad de víctimas entre nuestros ciudadanos y está produciendo una severa recesión económica. Represento a una comunidad nacional que sufre mucho y no puedo permitir las prevaricaciones”, añadió el primer ministro de Italia.
El mandatario analizó que la pandemia del coronavirus “está causando un choque simétrico, con el efecto de deprimir, de manera síncrona y completamente inesperada, los sistemas económicos y sociales” de los países europeos.
“Estamos en una etapa crítica en la historia europea. ¿Queremos estar a la altura de este desafío? Entonces, comencemos un gran plan, un Plan Europeo de Recuperación y Reinversión que apoyará y relanzará toda la economía europea, a la vez que permitirá dar un salto cualitativo para toda la arquitectura europea”, concluyó.
Lo de Conte, desde el epicentro del drama global por la pandemia, es un llamado a la reacción europea, para poner en marcha la recuperación. Es el primer llamado y tiene expectativas positivas.
 

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Un llamado a la reacción europea

Italia es uno de los puntos más calientes en el mapa de la epidemia de COVID-19, ya que registra más de 100.000 contagios y superó las 11.000 muertes, encabezando el ranking de víctimas fatales a nivel mundial. En los últimos dos meses se convirtió en un modelo vivo de los efectos devastadores que el coronavirus puede tener.
A la distancia, las críticas feroces sobre los errores de Italia fueron fáciles de expresar para la mayoría de los que han opinado livianamente sobre la enfermedad. Quizás no sea necesario abundar en el hecho de que ningún país del mundo cometerá errores adrede y sobre sí mismo, para causar la muerte de más de 11.000 personas. 
Pero tal vez sea necesario imaginar que es en Italia donde mayor ha sido el sufrimiento, la tragedia y la incertidumbre.
El mundo mira a Italia y espera buenas noticias, mientras las naciones reaccionan con mayor o menor agresividad frente a la amenaza del virus. La experiencia de ese modelo vivo de la pandemia es, por ahora, la mayor fuente de información de lo que ocurrió, ocurre, y puede ocurrir.
Es importante saber cómo sienten y qué opinan hoy las personas que han estado al frente de la mayor lucha librada frente al COVID-19. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, subrayó que la Unión Europea debe “evitar errores trágicos” a la hora de manejar la pandemia del coronavirus y destacó que el bloque continental “debe mostrar su razón de ser” ante la dramática situación que impactó tanto en materia sanitaria como económica.
“Es un desafío de época para el continente. Debemos evitar errores trágicos, Europa debe estar a la altura”, sostuvo el premier itálico. En una entrevista para Il Sole 24 Ore, Conte advirtió que “la inercia traería una sociedad devastada” a las futuras generaciones, ante lo cual remarcó que “la Unión Europea debe demostrar su razón de ser”.
Lo de Conte es la expresión cruda de la realidad, de un hombre al que le tocó conducir los destinos de su nación en un momento excepcional y desde la primera línea de batalla. Así debe entenderse, sin especulaciones políticas, ideológicas, financieras o culturales.
Luego que los líderes del bloque continental no pudieran llegar a un acuerdo para forjar un plan de salvataje, el italiano afirmó que tuvo en esa videoconferencia “una confrontación dura y franca” con la canciller federal de Alemania, Angela Merkel.
“No estamos proponiendo formas de mutualización de la deuda. Nuestro esfuerzo presupuestario alcanzará los 50 mil millones: estamos preparando un apoyo sin precedentes para el financiamiento de nuestras empresas”, afirmó Conte.
En ese sentido, el mandatario italiano destacó: “Si queremos estar a la altura del desafío, debemos lanzar un plan que relance la economía europea en su conjunto. Estamos experimentando una emergencia que está cosechando una gran cantidad de víctimas entre nuestros ciudadanos y está produciendo una severa recesión económica. Represento a una comunidad nacional que sufre mucho y no puedo permitir las prevaricaciones”, añadió el primer ministro de Italia.
El mandatario analizó que la pandemia del coronavirus “está causando un choque simétrico, con el efecto de deprimir, de manera síncrona y completamente inesperada, los sistemas económicos y sociales” de los países europeos.
“Estamos en una etapa crítica en la historia europea. ¿Queremos estar a la altura de este desafío? Entonces, comencemos un gran plan, un Plan Europeo de Recuperación y Reinversión que apoyará y relanzará toda la economía europea, a la vez que permitirá dar un salto cualitativo para toda la arquitectura europea”, concluyó.
Lo de Conte, desde el epicentro del drama global por la pandemia, es un llamado a la reacción europea, para poner en marcha la recuperación. Es el primer llamado y tiene expectativas positivas.
 

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