El derecho a ser: a ocho años de la Ley de Identidad de Género

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Agostina Muñoz, la primera mujer trans en recibir su documento en la provincia, recordó el día que "cambió todo".

El 9 de mayo de 2012, el Senado de la Nación aprobó la Ley 26.743 de Identidad de Género. Un recinto colmado se hizo eco de la militancia, la lucha, el dolor y el reclamo permanente de cientos de personas. La norma, que obtuvo la unanimidad de votos, amplió los derechos de la comunidad trans y llegó para cambiar y mejorar la calidad de vida de niños, niñas, jóvenes y adultos mayores. Aun así, a 8 años de su promulgación, la pelea continúa en las calles y se mantiene viva en los organismos que se encargan de hacerla cumplir. 

En San Luis, Agostina Muñoz y Santiago Romero Chirizola fueron las dos primeras personas que obtuvieron un documento que les reconociera su vivencia e identidad autopercibida. “Me acuerdo que cuando me enteré que ya era un hecho, lloré de alegría. Sentí una felicidad inmensa porque la ley significaba que con mis hermanas podíamos vivir otra vida. Ese día me abracé a mi familia que no paraba de decirme cosas hermosas”, expresó Muñoz. Ella recuerda el 9 de mayo como si fuera ayer, pero asegura que si tiene que mirar hacia atrás, puede decir con firmeza que, ahora, su vida es completamente suya. 

Actualmente trabaja en la Escuela Técnica Nº 5 “Álvarez Condarco”, donde es preceptora desde hace más de 8 años, mucho antes de obtener su DNI. En ese entonces, salir de su casa para asistir al colegio era un calvario. “Me sentía muy triste porque no podía ser yo. Me tenía que atar el pelo, usaba ropa suelta, incluso me fajaba los pechos. Si bien mi familia y mis compañeros me reconocían como Agostina, no tenía un documento que lo reafirmara. Pero una vez que lo tuve, todo cambió y para bien”, contó y añadió: “Salía a la calle toda producida, pero cada vez que tenía que mostrar mi DNI, me miraban mal. Mi aspecto no coincidía con lo que salía en la foto. Me privé de muchas cosas por eso. Lo mismo le pasa a cada mujer trans. Muchas son obligadas a ser trabajadoras sexuales y la mayoría vive de noche y duerme de día por no poder lidiar con ciertas cosas. Hasta las persiguen por vestirse de mujer”, manifestó. 

Agostina continúa con su trabajo en la escuela y, además, forma parte del staff de radio Lafinur. “Estoy muy agradecida por el espacio, puedo aportar mi mirada”, dijo. Asimismo hizo de todo un poco, fue modelo y salió seleccionada como Reina Nacional del Orgullo, unos meses después de que se sancionara la ley. También es bailarina.

Al igual que Muñoz, cientos de mujeres y hombres trans pudieron mejorar su calidad de vida. Pero el contexto no es el mismo para los y las que aún no accedieron a sus derechos de forma completa. Entre 2012 y 2020, solo 9 mil gestionaron y recibieron su DNI. La cifra continúa siendo baja teniendo en cuenta que, según diversos organismos nacionales, hay unas 40 mil personas que todavía no han tramitado su documento.

En el mundo, los derechos del colectivo todavía se ven limitados. En Europa, preocupa la cantidad de regiones que quieren acabar con la consagración de las luchas sociales. Uno de los últimos casos más alarmantes es el de Hungría. Hoy, el gobierno votará una reforma que propone cambiar en el registro nacional y en los documentos de identidad, la palabra húngara "nem", que significa "sexo" y "género", por la expresión "sexo en nacimiento". De esta forma, dejarían de reconocerse las garantías de húngaros y húngaras y residentes intersex de contar con una identificación que respetara su identidad autopercibida.

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El derecho a ser: a ocho años de la Ley de Identidad de Género

Agostina Muñoz, la primera mujer trans en recibir su documento en la provincia, recordó el día que "cambió todo".

Voto femenino. La Ley Evita entró en vigencia en las elecciones de 1951. Foto y video : Marina Balbo 

El 9 de mayo de 2012, el Senado de la Nación aprobó la Ley 26.743 de Identidad de Género. Un recinto colmado se hizo eco de la militancia, la lucha, el dolor y el reclamo permanente de cientos de personas. La norma, que obtuvo la unanimidad de votos, amplió los derechos de la comunidad trans y llegó para cambiar y mejorar la calidad de vida de niños, niñas, jóvenes y adultos mayores. Aun así, a 8 años de su promulgación, la pelea continúa en las calles y se mantiene viva en los organismos que se encargan de hacerla cumplir. 

En San Luis, Agostina Muñoz y Santiago Romero Chirizola fueron las dos primeras personas que obtuvieron un documento que les reconociera su vivencia e identidad autopercibida. “Me acuerdo que cuando me enteré que ya era un hecho, lloré de alegría. Sentí una felicidad inmensa porque la ley significaba que con mis hermanas podíamos vivir otra vida. Ese día me abracé a mi familia que no paraba de decirme cosas hermosas”, expresó Muñoz. Ella recuerda el 9 de mayo como si fuera ayer, pero asegura que si tiene que mirar hacia atrás, puede decir con firmeza que, ahora, su vida es completamente suya. 

Actualmente trabaja en la Escuela Técnica Nº 5 “Álvarez Condarco”, donde es preceptora desde hace más de 8 años, mucho antes de obtener su DNI. En ese entonces, salir de su casa para asistir al colegio era un calvario. “Me sentía muy triste porque no podía ser yo. Me tenía que atar el pelo, usaba ropa suelta, incluso me fajaba los pechos. Si bien mi familia y mis compañeros me reconocían como Agostina, no tenía un documento que lo reafirmara. Pero una vez que lo tuve, todo cambió y para bien”, contó y añadió: “Salía a la calle toda producida, pero cada vez que tenía que mostrar mi DNI, me miraban mal. Mi aspecto no coincidía con lo que salía en la foto. Me privé de muchas cosas por eso. Lo mismo le pasa a cada mujer trans. Muchas son obligadas a ser trabajadoras sexuales y la mayoría vive de noche y duerme de día por no poder lidiar con ciertas cosas. Hasta las persiguen por vestirse de mujer”, manifestó. 

Agostina continúa con su trabajo en la escuela y, además, forma parte del staff de radio Lafinur. “Estoy muy agradecida por el espacio, puedo aportar mi mirada”, dijo. Asimismo hizo de todo un poco, fue modelo y salió seleccionada como Reina Nacional del Orgullo, unos meses después de que se sancionara la ley. También es bailarina.

Al igual que Muñoz, cientos de mujeres y hombres trans pudieron mejorar su calidad de vida. Pero el contexto no es el mismo para los y las que aún no accedieron a sus derechos de forma completa. Entre 2012 y 2020, solo 9 mil gestionaron y recibieron su DNI. La cifra continúa siendo baja teniendo en cuenta que, según diversos organismos nacionales, hay unas 40 mil personas que todavía no han tramitado su documento.

En el mundo, los derechos del colectivo todavía se ven limitados. En Europa, preocupa la cantidad de regiones que quieren acabar con la consagración de las luchas sociales. Uno de los últimos casos más alarmantes es el de Hungría. Hoy, el gobierno votará una reforma que propone cambiar en el registro nacional y en los documentos de identidad, la palabra húngara "nem", que significa "sexo" y "género", por la expresión "sexo en nacimiento". De esta forma, dejarían de reconocerse las garantías de húngaros y húngaras y residentes intersex de contar con una identificación que respetara su identidad autopercibida.

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