Ser varón más allá de los mandatos sociales

Analía Carrara

Falta de cuidados y violencia son signos del modelo impuesto para "ser hombre". La escuela puede ayudar al cambio.

“Se puede ser varón de diferentes formas, más allá de los mandatos sociales y culturales. Puedo ser varón sin dañarme ni hacerle daño a otro”, aseguró Pedro Daverio. Su reflexión puede leerse con mayor claridad en el contexto de las nuevas masculinidades, un espacio en el que los hombres se permiten repensarse en medio de una sociedad que estigmatiza lo diferente.

Daverio es psicólogo y actualmente trabaja en las escuelas EPA Nº1 “Rosenda Quiroga” y en las EPA Nº 12, 13 y 14, de La Punta. El especialista explicó que el concepto de masculinidad refiere a cómo los varones son socializados de acuerdo a los discursos y prácticas que se asocian con las diferentes formas de ser varones.

“En nuestra cultura occidental todavía se promueve un modelo de género que le otorga mayor valoración a lo masculino por sobre lo femenino. Esto incentiva en los varones ciertos comportamientos como la competitividad, la comprobación de virilidad a través de la búsqueda del riesgo y el uso de la violencia en distintas circunstancias. A este modelo se lo denomina masculinidad hegemónica. Fue propuesto por (Raewyn) Connell en 1997”, dijo Daverio.

El psicólogo detalló que la masculinidad hegemónica promueve que un varón debe ser activo, fuerte, no expresar sus emociones ni demostrar miedo, ser jefe de hogar y proveedor, y, sobre todo, ser heterosexual. “La heterosexualidad es 'obligatoria' para los hombres, según este modelo. Para ser varón te tienen que gustar las mujeres. Esto implica la estigmatización en todos aquellos que no cumplan con este mandato. Quienes tienen una orientación homosexual o bisexual son victimizados y expulsados simbólicamente de la identidad masculina”, precisó.

 

 

El autocuidado y la valoración del cuerpo en el plano de la salud son escasos porque se asocian “a la vulnerabilidad y a lo femenino”. En ese contexto, Daverio explicó que, durante el proceso de construcción de la masculinidad, desde niños los varones son socializados para demostrar su virilidad.

 “En Latinoamérica aparece esta masculinidad hegemónica en la figura del 'macho', del 'cabrón' que quiere salvar el honor. Muestra al hombre como dominador, patriarca. Para mantener esta imagen, debe separarse de la casa y de todo lo que tiene que ver con lo doméstico, como una forma de distanciarse de lo femenino. Esto desemboca en un machismo que termina poniendo en riesgo la salud del mismo varón y de las mujeres. Y surgen problemas sociales como la violencia”, precisó. 

En la adolescencia los hombres viven un proceso clave en la construcción de identidad de género, cuando confluyen los factores fisiológicos y sociales. “Tienen presión por parte de la cultura, las instituciones y las familias para que se comporten como hombres. Deben demostrar que ya no son niños, que son hombres, a veces mediante pruebas y ritos de iniciación.

Suelen fortalecer la homofobia, el sexismo, el heterosexismo y, por eso, usan la violencia sobre quienes consideran débiles, inferiores, pasivos o afeminados. Los adolescentes también suelen participar en peleas, consumir alcohol en exceso y fumar. De esta forma exponen su salud. La tasa de mortalidad en varones es alta por las mismas razones”.

Pese al modelo dominante actual, hay otras posibilidades. Daverio destacó el rol que pueden cumplir las escuelas para fortalecer la amplitud de la masculinidad, de este “ser varón de diferentes formas”. Y aseguró que ha notado cambios en el día a día con los alumnos. “Por lo que charlo con los chicos veo que las nuevas generaciones hacen tareas domésticas y los más pequeños usan juguetes en general (sin el prejuicio sobre si son 'para nenes o nenas'); creo que hay una apertura. Igual, muchas veces peleamos contra molinos de viento porque son estructuras muy sólidas, fuertes y con gran resistencia”, dijo. Pedro Daverio eligió su lado del camino. El psicólogo es un Quijote que lucha por las nuevas masculinidades.

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Ser varón más allá de los mandatos sociales

Falta de cuidados y violencia son signos del modelo impuesto para "ser hombre". La escuela puede ayudar al cambio.

 Emociones mostradas. Son también "cosas de varones". Foto: Internet.

“Se puede ser varón de diferentes formas, más allá de los mandatos sociales y culturales. Puedo ser varón sin dañarme ni hacerle daño a otro”, aseguró Pedro Daverio. Su reflexión puede leerse con mayor claridad en el contexto de las nuevas masculinidades, un espacio en el que los hombres se permiten repensarse en medio de una sociedad que estigmatiza lo diferente.

Daverio es psicólogo y actualmente trabaja en las escuelas EPA Nº1 “Rosenda Quiroga” y en las EPA Nº 12, 13 y 14, de La Punta. El especialista explicó que el concepto de masculinidad refiere a cómo los varones son socializados de acuerdo a los discursos y prácticas que se asocian con las diferentes formas de ser varones.

“En nuestra cultura occidental todavía se promueve un modelo de género que le otorga mayor valoración a lo masculino por sobre lo femenino. Esto incentiva en los varones ciertos comportamientos como la competitividad, la comprobación de virilidad a través de la búsqueda del riesgo y el uso de la violencia en distintas circunstancias. A este modelo se lo denomina masculinidad hegemónica. Fue propuesto por (Raewyn) Connell en 1997”, dijo Daverio.

El psicólogo detalló que la masculinidad hegemónica promueve que un varón debe ser activo, fuerte, no expresar sus emociones ni demostrar miedo, ser jefe de hogar y proveedor, y, sobre todo, ser heterosexual. “La heterosexualidad es 'obligatoria' para los hombres, según este modelo. Para ser varón te tienen que gustar las mujeres. Esto implica la estigmatización en todos aquellos que no cumplan con este mandato. Quienes tienen una orientación homosexual o bisexual son victimizados y expulsados simbólicamente de la identidad masculina”, precisó.

 

 

El autocuidado y la valoración del cuerpo en el plano de la salud son escasos porque se asocian “a la vulnerabilidad y a lo femenino”. En ese contexto, Daverio explicó que, durante el proceso de construcción de la masculinidad, desde niños los varones son socializados para demostrar su virilidad.

 “En Latinoamérica aparece esta masculinidad hegemónica en la figura del 'macho', del 'cabrón' que quiere salvar el honor. Muestra al hombre como dominador, patriarca. Para mantener esta imagen, debe separarse de la casa y de todo lo que tiene que ver con lo doméstico, como una forma de distanciarse de lo femenino. Esto desemboca en un machismo que termina poniendo en riesgo la salud del mismo varón y de las mujeres. Y surgen problemas sociales como la violencia”, precisó. 

En la adolescencia los hombres viven un proceso clave en la construcción de identidad de género, cuando confluyen los factores fisiológicos y sociales. “Tienen presión por parte de la cultura, las instituciones y las familias para que se comporten como hombres. Deben demostrar que ya no son niños, que son hombres, a veces mediante pruebas y ritos de iniciación.

Suelen fortalecer la homofobia, el sexismo, el heterosexismo y, por eso, usan la violencia sobre quienes consideran débiles, inferiores, pasivos o afeminados. Los adolescentes también suelen participar en peleas, consumir alcohol en exceso y fumar. De esta forma exponen su salud. La tasa de mortalidad en varones es alta por las mismas razones”.

Pese al modelo dominante actual, hay otras posibilidades. Daverio destacó el rol que pueden cumplir las escuelas para fortalecer la amplitud de la masculinidad, de este “ser varón de diferentes formas”. Y aseguró que ha notado cambios en el día a día con los alumnos. “Por lo que charlo con los chicos veo que las nuevas generaciones hacen tareas domésticas y los más pequeños usan juguetes en general (sin el prejuicio sobre si son 'para nenes o nenas'); creo que hay una apertura. Igual, muchas veces peleamos contra molinos de viento porque son estructuras muy sólidas, fuertes y con gran resistencia”, dijo. Pedro Daverio eligió su lado del camino. El psicólogo es un Quijote que lucha por las nuevas masculinidades.

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