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Las manos tendidas

Por redacción
| 18 de junio de 2020

Representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) propusieron la entrega de un bono de 47 dólares mensuales durante seis meses, destinados a los 67 millones de latinoamericanos y caribeños que viven en pobreza extrema, para que puedan adquirir alimentos en el marco de la actual pandemia.

 

En la región “podemos tener un retroceso histórico y perder en un par de meses lo que logramos en 15 años. Millones de personas pueden caer en el hambre”, opinaron desde la FAO.

 

En tanto, la Cepal dijo que propone “la entrega de un bono contra el hambre porque la gran tarea que tenemos por delante es impedir que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria”.

 

El “bono contra el hambre” puede entregarse con transferencias monetarias, canastas o cupones de alimentos, por el equivalente a 47 dólares mensuales, que representan el 70 por ciento del ingreso marcador de la línea de pobreza extrema en la región.

 

Si el beneficio se entrega solo a los mayores de 65 años en pobreza extrema, su costo equivaldría a 0,06 por ciento del producto bruto regional, pero si se le otorga a todos los 67 millones de habitantes en esa condición costaría 0,45 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

 

FAO y Cepal favorecen esta segunda opción, con un costo global de 23.500 millones de dólares y como parte de un ingreso básico de emergencia, que también proponen, para que los más pobres de la región obtengan durante un semestre el equivalente a 140 dólares mensuales.

 

Ambos organismos elaboraron un decálogo de acciones urgentes que deben tomarse, en primer lugar para atender a los 53,7 millones de personas que ya antes de la COVID-19 estaban en situación de inseguridad alimentaria, y ante el riesgo de que otros 16 millones de habitantes de la región caigan en la pobreza extrema.

 

Al bono contra el hambre sigue la propuesta de sostener programas de alimentación escolar para garantizar alimentos a los niños, niñas y adolescentes, y apoyar las iniciativas de asistencia alimentaria de las organizaciones de la sociedad civil.

 

Cepal recordó que el cierre de las escuelas en la región privó de recibir alimentos en esos espacios a 84 millones de alumnos, de los cuales 10 millones tenían esa comida como la fundamental de cada día.

 

Luego, proporcionar apoyo financiero —crédito y subsidios— a las empresas agropecuarias, orientado principalmente a las unidades productivas de agricultura familiar, de las que hay 17 millones en América Latina.

 

Consideran que la banca multilateral y de desarrollo debería elevar en al menos 20 por ciento este año la cartera de créditos blandos destinados a los productores de alimentos, es decir, agregar 5.500 millones de dólares, para sostener sus empresas.

 

También piden ajustar los protocolos de sanidad y salud en la producción y el transporte de alimentos, en los mercados mayoristas y minoristas. Y evitar medidas proteccionistas que aumenten el precio de los alimentos. Varias manos tendidas en la ayuda solidaria necesitará el mundo para recuperarse. Latinoamérica está entre las primeras de la lista.

 

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