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Afrodescendientes en Estados Unidos

Por redacción
| 02 de junio de 2020

La historia de Estados Unidos está atravesada por la oscuridad de “la era de los linchamientos”, un fenómeno de persecución y asesinatos de afroamericanos durante un período que se extendió casi un siglo, desde el final de la Guerra de Secesión hasta mediados del siglo XX.

 

Más de 4.400 afroestadounidenses fueron linchados en Estados Unidos entre 1877 y 1950, según documentó la Iniciativa para una Justicia Igualitaria (EJI, por sus siglas en inglés).

 

Las razones de la violencia casi siempre eran trivialidades tales como no saludar a un blanco con el debido respeto, pretender acercarse a una mujer blanca con intenciones amorosas o por el simple deseo de asesinar a quienes son diferentes en el color de piel.

 

Uno de esos casos de brutalidad emblemática, que pudo ser reconstruido por las historias rescatadas de los archivos de la época, fue el de Luther Holbert: un ciudadano afroestadounidense que fue linchado en la localidad de Doddsville (Mississippi) por una multitud que lo acusaba de matar a un hacendado blanco, en el año 1904.

 

Holbert estaba junto a una mujer que se cree era su esposa. Ambos fueron atados a un árbol y obligados a extender sus manos mientras les iban cortando uno a uno los dedos que iban distribuyendo entre la muchedumbre como una suerte de souvenirs.

 

Luego, les cercenaron las orejas, los golpearon y usaron un sacacorchos grande para abrir agujeros en sus cuerpos, sacando grandes trozos de carne. Finalmente, fueron lanzados en una hoguera, donde murieron quemados.

 

Era una práctica tan habitual en aquella época que se llegaban a publicar notas en los periódicos anunciando y convocando a las masas a participar: “3.000 (personas) quemarán a un negro”, dice un titular del New Orleans State de 1919; “John Hartfield será linchado por una muchedumbre de Ellisville a las 5 de la tarde de hoy” puede leerse en un ejemplar del Daily News de Jackson (Mississippi), de la misma época.

 

El gran prodigio de los derechos civiles en Estados Unidos, merced a la aparición de figuras como Martin Luther King o Rosa Parks, es que logró elevarse de entre la sangre y la muerte de miles de afroestadounidenses masacrados durante un siglo.

 

El "sueño" de Luther King fue la manera en que el mundo vio despertar a los afroamericanos de Estados Unidos de una larga pesadilla. Pero la tarea de construir comunidades equitativas e igualitarias y una sociedad plural y diversa con espacio y voces para todos es algo que Estados Unidos aún no logra desarrollar, incluso luego de haber llevado a la Casa Blanca a su primer mandatario afrodescendiente, Barack Obama.

 

Reiteradamente, con mayor o menor virulencia, con mayor o menor reacción por parte de la comunidad, con mayor o menor transparencia, los casos de brutalidad policial y segregación racial hacia los afrodescendientes siguen sucediendo.

 

George Floyd murió estrangulado por la rodilla de un oficial de policía blanco hace unos días, el 25 de mayo de 2020. No se resistió a la detención y aun así lo esposaron y lo arrojaron al suelo, como si se tratara de un peligroso criminal. Tirado en el piso y sometido, sin defensa, mientras se asfixiaba y moría, sus últimas palabras fueron: “No puedo respirar”.

 

Estados Unidos enfrenta las peores protestas por hechos raciales desde la muerte por homicidio de Martin Luther King; tiene cierta lógica, porque hace un siglo y medio que no encuentran la manera de tratar a los afroestadounidenses como seres humanos.

 

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