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Cuestión de peso: Pablo Chirino entrena con la cabeza en Dakar

El puntano trabaja en doble turno. Su objetivo son los Juegos Olímpicos de la Juventud 2022.

Por redacción
| 29 de junio de 2020
Con envión. El atleta tiene en claro su horizonte: en el corto plazo va por los 100 kilos, una marca por ahora soñada. Foto: ULP.

Hace tres años nació la escuela de levantamiento en el Campus de la Universidad de La Punta (ULP) y, entre algunos torneos locales y otros como los Juegos Evita, se consolidó un gran equipo, en el que Pablo Chirino es uno de los mejores representantes. El puntano de 15 años, que integra el proyecto Dakar 2022, solo tiene un objetivo: ser atleta olímpico juvenil.

 

Chirino forma parte del grupo que lidera el profesor Mauricio Sosa: “En este deporte hay que perder los miedos y romper registros. Estos chicos vienen trabajando desde hace un par de años con todo el acompañamiento del Campus, desde kinesiólogo y médico, hasta el de los profesores”.

 

En plena cuarentena y con tareas orientadas por Sosa, Pablo Chirino trabajó en su casa en doble turno, con el sueño de ser uno de los atletas argentinos en Dakar 2022.

 

“Pablo viene del ciclismo y cuando comenzamos con la escuela de levantamiento olímpico en el Campus, vino a probar y se enganchó. Tenía edad para los Juegos Evita, eso lo entusiasmó y se inclinó por esta actividad. Es un pibe muy aplicado, serio y maduro en los entrenamientos”, sostuvo Sosa, quien compartió varias prácticas con Ariel De Cándido, entrenador de la Selección de levantamiento olímpico, cuando vino a San Luis a pulir el 'proyecto Dakar'.

 

Pablo recuerda su incorporación al mundo de las pesas: “Hacía la pretemporada de ciclismo en el Campus y un día el profe nos hizo hacer arranque y envión (las dos modalidades de levantamiento) y me gustó. Le dije que me interesaba, me mandó a hablar con el profe Mauricio y ya hace un año y medio que estoy entrenando y me doy cuenta que este era y es mi deporte favorito”.

 

Quien vuelve a tomar la palabra es su DT, Sosa, quien pone el potencial en detalles: “Pablo está dentro del 'proyecto Dakar' de la Selección Argentina. Tiene proyección, da saltos muy importantes. Su marca nacional mínima, la que pide la Federación, es de 155 kilos. Su categoría va de 73 a 81 kilos, pero nos vamos a focalizar ahí, en los 81. Compite en arranque y envión, la suma de los dos es lo que da el total olímpico”.

 

Con respecto a esas marcas a batir, Chirino sentenció: “Pensás que en tu vida no vas a poder llegar a levantar tantos kilos y es un orgullo cuando lo lográs. Nunca lo imaginé, pero entreno para conseguirlo. Hoy levanto de arranque 70 kilos y de envión 85 kilos”, remarcó el atleta, quien en la suma tiene los 155 que pide la Federación Argentina. “Este año quería ganar el oro en los Juegos Evita, que tal vez no se hagan. Y el objetivo de lo que queda sería levantar 100 kilos de envión. Las cosas vienen solas, hay que dedicarse y entrenar”, resumió el pesista, quien antes de la cuarentena se levantaba bien temprano para cursar, de 7:30 a 16, en la Escuela Técnica “Fray Luis Beltrán”. Regresaba a su casa en La Punta y, después de la merienda, partía a entrenar al Campus hasta las 22. Así, de lunes a viernes; el sábado también entrenaba y el domingo era su único día de descanso. La pandemia terminó con esa rutina.

 

“Es un esfuerzo, pero es muy lindo ver los resultados. En la cuarentena entrené seis días en doble turno. Mi familia me apoya mucho y en el Campus tengo todo para lograr mis objetivos deportivos. Tenemos el respaldo de los directivos, un lugar increíble y hemos conformado un muy buen grupo de entrenamiento”, manifestó Chirino, confiado en su futuro.

 

El profe Mauricio puso el ojo en lo importante: “Hacemos hincapié es la parte técnica, que es lo más difícil de asimilar y lo más complejo. Pablo viene incrementando la fuerza muy bien, dibujando una curva bastante ascendente. Venimos muy enfocados, sabiendo que todo servirá para cuando se reanude el calendario de competencia”.

 

Pensando en el plano internacional, en el sueño de 2022, Sosa contó: “Se fijan mucho en lo técnico, porque la fuerza puede venir. Está claro que luego la fuerza manda, pero la técnica es clave”. Y dio detalles: “La semana pasada hubo un chequeo virtual a nivel nacional y le fue muy bien. Superó su marca en plena cuarentena, y a una semana de regresar al Campus volvió a mejorar la marca. Va bien”.

 

Pablito tiene 15 años, mide 1,80, pesa 80 kilos y ya levanta más de 155 kilos en la suma de arranque y envión. El deportista de la ULP tiene en claro cómo se hace para mejorar y alimentar el sueño de ser un atleta puntano olímpico: “El que quiere, puede. Y yo quiero”.

 

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