SAN LUIS - Lunes 06 de Julio de 2020

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Los taxistas y remiseros aún no recuperan su caudal de viajes

Pese a las últimas flexibilizaciones y el paro de colectivos, aseguran que el uso de su servicio creció poco.

Por redacción
| 03 de junio de 2020
Esperan que los mercedinos soliciten su servicio. Foto:

Los taxistas y remiseros villamercedinos aún no pueden igualar la cantidad de viajes que tenían antes de la cuarentena. A pesar de las últimas flexibilizaciones del aislamiento y el paro prolongado del transporte urbano, aseguran que no hubo grandes aumentos en el flujo de pasajeros.

 

 

Héctor Rosales, presidente de la Asociación de Taxistas Mercedinos, al ser consultado por El Diario indicó que desde hace dos meses la actividad de sus compañeros es muy baja. 

 

 

Los automóviles están siempre ubicados en el exterior de la Terminal de Ómnibus y, como la circulación de colectivos de media y larga distancia no está en funcionamiento, “casi nadie utiliza el servicio”, aseguró.  Además, contó: “De noche directamente apagan las luces y parece un desierto. Justo hoy (por ayer) me llamó un chofer para preguntarme si tenía idea de algunos viajes. La realidad es que los muchachos necesitan generar dinero para poder comer porque para algunos es el único ingreso”.

 

 

Rosales manifestó que por el momento no tienen una solución para salir de la crisis que también afecta a otros rubros y por eso deberán esperar que gradualmente continúe la flexibilización de la cuarentena y aumente el movimiento en la estación de colectivos. “Estamos las veinticuatro horas en el lugar y, por lo general, en la playa de estacionamiento hay diez o doce vehículos fijos, y de ellos solo uno o dos concretan un viaje”, detalló.

 

 

En su caso particular, la actividad directamente ha sido nula porque al pertenecer a la tercera edad y estar dentro de un factor de riesgo de coronavirus, no volvió a recorrer las calles de la ciudad. “Para cuidar mi salud prefiero no arriesgarme”, dijo.  

 

 

El presidente de la Asociación de Propietarios de Remises y Agencias, Héctor Guilmart, explicó que aproximadamente un 80% de los autos de esta categoría que hay en la ciudad ya regresó a trabajar. Pero remarcó que uno de los problemas que tienen es que el mantenimiento de los mismos es muy costoso. “Para los que tienen modelos más viejos es complicado, porque ya tienen muchos kilómetros encima y gastos fijos. Un repuesto no baja de los seis mil o siete mil pesos", advirtió.

 

 

Guilmart agregó que las agencias chicas fueron las más golpeadas porque algunos rodados tienen designados hasta dos choferes. Y aclaró que detrás de cada conductor y cada operador que está en las oficinas hay familias que viven del ingreso que genera el transporte de pasajeros. “El paro de los colectivos urbanos ayudó un poco estos días, pero la gente tampoco tiene mucho dinero. Esperamos poder salir adelante, porque nosotros también aportamos y movemos la economía local y provincial. Dejamos parte del dinero en talleres, concesionarias, gomerías, supermercados y muchos comercios más”, sostuvo. 

 

 

Sergio Núñez, dueño de Remises Puma, aseveró que previo a la llegada de la pandemia los viajes venían en descenso, aunque estos últimos días han repuntado un poco. “Podemos decir que estamos en un 30% de actividad a comparación de la que teníamos meses anteriores. Antes del aislamiento teníamos habilitados 58 vehículos y hoy hay en circulación poco más del 50%. Algunos pararon para cuidarse del virus y otros abandonaron definitivamente porque no pudieron afrontar los gastos”, dijo. 

 

 

Asimismo, comentó que la mayoría de las agencias bajó la frecuencia de trabajo y tuvo que adaptarse al rango horario de circulación local. “En la noche tenemos algunos clientes fijos que trabajan en actividades exceptuadas, pero salvo eso, no hay movimiento”, aseguró. Núñez aclaró que el precio del transporte sigue siendo el mismo a pesar de los cambios económicos a nivel país: “La bajada de bandera cuesta $23 y el precio del kilómetro es $30”.

 

 

María Quiroga, de Remisería La Ribera, que lleva el nombre del barrio en donde está situada, coincidió en que de a poco los ciudadanos comenzaron a utilizar el servicio, pero que el panorama no es tan alentador porque estuvieron mucho tiempo parados. “Realizamos viajes en la zona y al centro, porque, como no había colectivos, de alguna manera la gente se tiene que trasladar”, relató. 

 

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