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No hay evidencias de que el dióxido de cloro cure la COVID-19, ni otra enfermedad

Además, advierte que su uso es peligroso para la salud de las personas. En la Argentina, la Anmat prohibió su uso, comercialización y distribución como medicamento.

Por redacción
| 09 de agosto de 2020
Circula por Facebook una nota realizada a un supuesto biólogo molecular que asegura que la ingesta de dióxido de cloro puede "curar" el cáncer, la COVID-19 y hasta podría generar que en el futuro "el 80% de los medicamentos no haga falta".

Por RedDES

 

 

Circula en Facebook una nota publicada en el sitio web de radio Facundo Quiroga, de Resistencia, Chaco, en donde se replica una entrevista realizada a Isidro Fuentes, quien dice ser biólogo molecular. En la misma, Fuentes asegura que la ingesta de dióxido de cloro puede “curar” el cáncer, la COVID-19 y hasta podría generar que en el futuro “el 80% de los medicamentos no haga falta”. Esto es falso y también peligroso para la salud de las personas, según determinaron varios especialistas y agencias estatales y privadas de salud de la Argentina y de otras partes del mundo. 

 

Según Fuentes, quien actualmente está afincado en España, al ingerir este producto, que se fabrica con clorito de sodio, algún ácido cítrico (vinagre o limón) y agua, el mismo actúa como un gas dentro del organismo y hace, supuestamente, que ese gas se libere destruyendo “cualquier enfermedad”. “La enfermedad puede ser un cáncer, una infección o múltiples problemas”, indicó. “Es un medicamento universal que sirve prácticamente para todo. A la COVID-19 la cura muy fácil, en pocas horas. Cura cosas más graves que la COVID-19”, aventuró Fuentes en esa entrevista. 

 

La nota de radio Facundo Quiroga tuvo más de 45.600 interacciones en Facebook según Crowdtangle, herramienta que sirve para medir el alcance de los contenidos en esa red social. Las declaraciones de Fuentes se replicaron en diferentes grupos de Facebook de Argentina, Perú, Ecuador, México y Bolivia. Sin embargo, no hay ninguna investigación científica que avale las facultades curativas que le atribuye Fuentes. De hecho, todo lo contrario: puede ser peligroso.  

 

RedDES se contactó con el dueño de la radio, Francisco Saforcada, pero hasta el momento de la publicación no había recibido respuesta.

 

En primer lugar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad. 

 

Ernesto Resnik, biólogo molecular y biotecnólogo argentino que reside en Minnesota, Estados Unidos, donde trabaja en el desarrollo de anticuerpos monoclonales contra la COVID-19 en una empresa de biotecnología, señaló a RedDES que la idea de que el dióxido de cloro cura el coronavirus “es una locura” y la catalogó como “pseudociencia”. “En general, lo que venden es tan diluido que casi no hace nada, pero aun así puede ser peligroso, dependiendo de las cantidades que se use”, indicó. Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología y director de Investigaciones Clínicas de Fundación Huésped, aseguró, por su parte, que el dióxido de cloro no cura ninguna enfermedad y lo único que puede causar es diarrea, gastritis y hasta problemas renales en algunas personas. 

 

En un conversatorio virtual vía Zoom sobre la COVID-19 realizado el 1º de agosto, destinado a un grupo de periodistas del nordeste argentino, Sued explicó que el dióxido de cloro es una forma diferente de lavandina. Atilio García, subsecretario de Promoción de la Salud del Chaco, señaló que este químico es una sustancia tóxica y quienes lo usan pueden terminar lesionados. “El dióxido de cloro es tóxico”, aseguró García al ser consultado por RedDES. El funcionario explicó que en este tiempo de pandemia hay mucha información circulando respecto a medicamentos supuestamente milagrosos que solo le hacen “daño a la gente”. 

 

 

“Especial cuidado”

 

En la Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) prohibió en 2017 el uso, comercialización y distribución de este producto, ya que consideró que “no ha sido evaluado ni aprobado”. 

 

En sintonía, distintas sociedades científicas advirtieron sobre los riesgos para la salud del consumo de este químico. Por medio de un comunicado, la Asociación Toxicológica Argentina, la Sociedad Iberoamericana de Salud Ambiental, el Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Udelar (Uruguay) y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, entre otras, señalaron que el dióxido de cloro o clorito de sodio publicitados como tratamiento médico, no tienen ninguna evidencia científica que apoye su seguridad o eficacia, y, además, representan un riesgo cierto para la salud. 

 

“Recomendamos tener especial cuidado a la hora de adquirir productos en sitios web o tiendas, que los venden para prevenir, aliviar o curar la COVID-19, compuestos que no están autorizados por las autoridades sanitarias, ni por agencias internacionales como FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos​ de EE.UU.) y la Aemps (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), entre otras, no habiendo probado en ningún momento ser seguros ni eficaces para dicho propósito, a la vez que ponen en grave riesgo la salud de quienes los consumen”, indicaron las entidades.

 

Por su parte, la Red Argentina de Centros de Información de Medicamentos (Racim) instó “enfáticamente a la población” a no comprar ni consumir productos hechos a base de clorito de sodio debido a la toxicidad que producen.

 

 

El origen

 

El norteamericano Jim Humble fue el primero en difundir a mediados de los noventa los supuestos beneficios del dióxido de cloro. En su libro "The Miracle Mineral Solution of the 21st Century" ("La solución mineral milagrosa del siglo XXI"), publicado en 1996, Humble, con conocimientos en minería, relata que fue contratado para extraer oro de unas minas en Guyana y durante ese trabajo en la selva tropical parte de los trabajadores enfermó de malaria.

 

Según señala la agencia de noticias boliviana Fides, Humble contó que en el lugar no se contaba con medicinas o atención médica y lo único que tenía era una sustancia conocida en ese momento como “oxígeno estabilizado”, que llevaba siempre en sus viajes para potabilizar el agua. Este elemento del oxígeno estabilizado era clorito de sodio, que, al ser desestabilizado, se convierte en dióxido de cloro, pero él asegura en su bibliografía que en ese momento no lo sabía. Así que se lo dio de beber a los enfermos. Y, según cuenta, pocas horas más tarde sanaron. Así nació lo que denominó la “solución mineral milagrosa” o MMS, por sus siglas en inglés.

 

En tiempos de pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, y ante la incertidumbre que genera este nuevo patógeno, volvió con fuerza este pseudomedicamento de la mano de algunos “gurúes” que lograron cierta notoriedad apalancados por las redes sociales, bajo la proclama falaz de que el dióxido de cloro “cura la COVID-19”. 

 

Sus principales impulsores son el alemán Andreas Ludwig Kalcker (cuyos videos virales ya fueron desmentidos en Chequeado) e Isidro Fuentes, cuyas aseveraciones también fueron desacreditadas en el sitio español 65ymas.com y Colombiachek.com

 

 

 

Esta nota fue producida por la Red Federal contra la Desinformación (RedDES), -  (chequeado.com/reddes) - una red colaborativa federal de medios creada para producir y difundir verificaciones de rumores y contenidos falsos sobre coronavirus que están circulando a través de las redes sociales. Las vías de contacto son: por mail a redfederal@chequeado.com y /Chequeado en todas las redes. Si te llegó información sospechosa por WhatsApp podés enviarla al 11.3679.0690 para su verificación.

 

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