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Crece la violencia en línea contra las mujeres

Por redacción
| 20 de octubre de 2021

La violencia de género, el discurso de odio y la desinformación son utilizados ampliamente en línea y en la vida cotidiana para suprimir las opiniones de las mujeres.

 

Así lo denuncia un informe de la relatora especial de las Naciones Unidas para la libertad de opinión y expresión, Irene Khan.

 

“El sexismo y la misoginia, que son factores dominantes en la censura de género, se han agudizado con el surgimiento de fuerzas populistas, autoritarias y fundamentalistas en todo el mundo”, dijo Khan.

 

Los Estados no respetan ni protegen el derecho de las mujeres a la libre opinión y expresión, y sus voces son reprimidas o castigadas por leyes, políticas y prácticas discriminatorias, e implícitamente por las actitudes sociales, normas culturales y valores patriarcales, expuso la relatora en su informe.

 

En su forma más extrema, la violencia sexual y de género son empleadas para acallar o suprimir las expresiones que manifiestan inconformidad o que trasgreden normas o códigos sociales o morales patriarcales y heteronormativos.

 

La censura de género es tan generalizada que la igualdad de género en la libertad de expresión sigue siendo un objetivo lejano, lamentó el informe.

 

En el caso de la violencia de género en línea, el estudio dice que los ataques pueden realizarse en cualquier momento y desde cualquier lugar por agresores primarios, y ampliados por agresores secundarios, utilizando espacios y herramientas digitales que aumentan el ritmo, la velocidad, la reproducción y la permanencia de los actos.

 

Con el pretexto de proteger la moral pública, los grupos fundamentalistas vigilan y los gobiernos de algunos países censuran y penalizan el comportamiento social en línea de las mujeres jóvenes y las personas que no se ajustan al género, sobre todo si pertenecen a grupos marginados.

 

Aunque el sistema internacional de derechos humanos está centrado en gran medida en la censura como acción represiva del Estado, algunos actores privados y no estatales como organizaciones sociales, culturales o religiosas ejercen una censura visible por razón de género.

 

También, en la era digital, “la oleada de violencia, discurso de odio y desinformación en línea suele llevar a las mujeres a autocensurarse, limitar lo que publican o abandonar las plataformas”, apunta el informe.

 

Con respecto a las mujeres periodistas, políticas, defensoras de los derechos humanos y activistas feministas, el estudio da cuenta de ataques en línea coordinados para intimidarlas, silenciarlas y expulsarlas de las plataformas de las redes sociales y de la vida pública.

 

De ese modo, se socavan los derechos humanos, la diversidad de los medios de comunicación y la democracia inclusiva.

 

Muchas mujeres sufren así actos y amenazas de violencia física y psicológica, incluidas amenazas de muerte y violación, por expresarse o simplemente por ser mujeres que desempeñan un papel de liderazgo.

 

En algunos contextos, las manifestantes y activistas detenidas corren un mayor riesgo de sufrir violencia sexual o de género a manos de las fuerzas del orden o de seguridad.

 

En ciertos lugares de Medio Oriente, las niñas pueden correr peligro por el solo hecho de utilizar los medios sociales.

 

El informe también registra el retroceso de los logros en materia de igualdad de género debido a la COVID-19, que obligó a muchas mujeres a dejar sus trabajos para cuidar a sus familias, y aumentó de manera alarmante la violencia doméstica.

 

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