SAN LUIS - Lunes 15 de Agosto de 2022

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"El arbitraje es mi gran amor, mi pasión y mi estilo de vida"

Débora Chirino es la primera árbitra del Valle del Conlara en dirigir un partido de Primera.

Por redacción
| 31 de octubre de 2021
Juntos a la par. Débora, con su marido Claudio Algañarás y su papá Ricardo Chirino. "Con ellos es más fácil", dijo. Foto: Gentileza.

Débora Chirino vive un gran presente. De muy chica se enamoró del fútbol. Hace dos años que es árbitra. Tuvo su debut en un partido de la Primera B en el Valle del Conlara entre Deportivo Los Molles y Deportivo Villa Larca, pero el dato de color es que estuvo acompañada desde las líneas por su esposo, Claudio Algañarás, y por su papá, Ricardo Chirino. A los 31 años, y desde su Villa Elena (Cortaderas), quiere dejar su impronta.

 

Cuando pateó la primera pelota de fútbol se dio cuenta de que ahí estaba su lugar en el mundo. Desde siempre le gustó el deporte y entrenar, y cuando tuvo la chance de estudiar para árbitra no lo dudó. El presente la tiene como la única en el Valle del Conlara, donde dirige hace un par de temporadas. Tiene experiencia en infantil y en femenino, y ahora también está haciendo las primeras armas en el masculino.

 

"Mi papá es árbitro y desde muy chica viví sus inicios de escuela, partidos, jornadas completas acompañándolo y me gustó siempre, sabía que quería lo mismo para mí. Jugué toda mi vida al fútbol, eso agranda aún más esta pasión por estar dentro de un campo de juego", comenzó diciendo Débora.

 

Tiene personalidad. Es una árbitra a quien le gusta seguir de cerca la jugada. Sabe que la ubicación es clave. Está en todos los detalles, y no es para menos: la familia está ligada al arbitraje y ella no fue la excepción. "Me defino como una árbitra comprometida con el juego, disfruto estar dentro del campo y me exijo físicamente para estar cerca de las jugadas. En mi partido debut me sentí muy concentrada, con adrenalina y ansiedad. Es un sueño cumplido para mí, jugaba eso también. Una gran tranquilidad era que compartí terna con mi papá Ricardo y con mi marido Claudio. Ellos fueron mis asistentes y todo fue más fácil con su ayuda", aseveró.

 

No le fue fácil al principio, ya que al no haber ninguna mujer arbitrando tuvo que abrir el camino. Pero con el correr del tiempo, y con buenos desempeños, se ganó el respeto de sus pares. "Fue complicado el comienzo, ya que no hay chicas dirigiendo en la Liga y es todo muy nuevo para jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes. Pero al mismo tiempo me siento respetada y muy acompañada", dijo.

 

Es una apasionada. Vive y respira fútbol. Cuando el tiempo se lo permite, se prende en algún picado con amigos y amigas. Hace magia para dividir sus horas, porque además de este amor por el arbitraje, tiene dos pequeños que necesitan de mamá: Santino y Valentino. "El arbitraje es mi gran amor, mi pasión y mi estilo de vida", acotó.

 

Sueña con afianzarse en Primera División. Quiere seguir aprendiendo para crecer. Asegura que su mejor partido fue el del debut en Primera, en el duelo que jugaron Los Molles y Villa Larca. "Siento que ese día me salieron todas. Cuando termina un partido, vos íntimamente sabés cómo fue tu trabajo, y todavía hoy siento que dirigí bien. Sin fisuras", afirmó.

 

Tiene como referentes a Laura Fortunato y a Néstor Pitana. Cada vez que apoya la cabeza en la almohada se le vienen imágenes en partidos a cancha llena. Sabe que tiene mucho camino por recorrer y que este es el primer paso de muchos que va a dar. "No me conformo con esto. Cuando hace dos años comencé a dirigir infantiles y femenino me propuse dar otro salto y meterme en Primera, y ahora que lo logré quiero mantenerme y seguir capacitándome para seguir dando pasos que me permitan mejorar".

 

Habla con la misma pasión con la que dirige. Es familiera. Es muy importante el apoyo que recibe de su gente. Sabe que para abrazar cualquier profesión es vital el puntal de la familia. El arbitraje se metió en su cuerpo hace dos años y lo hizo para quedarse definitivamente. El presente la tiene dirigiendo en el Valle del Conlara. Débora hizo punta por aquellas latitudes, pero quiere ampliar el campo de acción y que la vean en otros lados. Es una apasionada. El fútbol es su gran amor y por él entró en el arbitraje.

 

Débora Chirino sueña con seguir escribiendo su propia historia.

 

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