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"La realidad del VIH hoy es distinta a la de hace treinta años"

El jefe del Servicio de VIH de San Luis recordó cómo mejoró la calidad de vida de quienes viven con el virus.

Por redacción
| 04 de diciembre de 2021
Lucha contra el VIH. Millán está en el Servicio VIH desde el año 2015. Foto: El Diario.

De acuerdo a la Fundación Huésped, los primeros casos de personas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) fueron detectados en Argentina en 1982. El año que viene serán cuatro décadas en las que el virus y su etapa más avanzada de infección, el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) conviven con los argentinos.

 

Sin embargo, de aquella primera instancia de la enfermedad, vista como letal y asociada, erróneamente, a la orientación sexual de las personas (la llamada "peste rosa"), hoy la realidad de quienes conviven con el virus es muy distinta, aseguró el licenciado en Bioquímica y jefe del Servicio VIH del Ministerio de Salud desde 2015, Juan Millán. Su equipo desarrolló una campaña preventiva toda esta semana, a raíz de que el miércoles se celebró el Día Mundial de la Lucha contra el Sida.

 

Millán remarcó que los tratamientos actuales, de llegar a tiempo, tienen gran efectividad, y si bien no habrá vacunas en un tiempo próximo, la calidad de vida de quienes tienen el virus mejoró ostensiblemente. El trabajo de hoy pasa por un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, pero también por cambiar la percepción de la sociedad hacia la enfermedad. Ese trabajo puede llevar más tiempo: la ignorancia se transmite más fácil que cualquier virus.

 

 

—En los últimos años ha surgido el término de "carga viral indetectable" a la hora de hablar de VIH. ¿Qué significa?

 

—Una persona diagnosticada con el virus, al comienzo, tiene una cantidad de virus en su organismo que puede llegar de 100 mil copias a 200 mil copias. Una vez que hace su consulta con infectología e inicia tratamiento, al cabo de unos cuatro o cinco meses va a lograr que esta carga viral se reduzca al mínimo, a lo que se llama nivel indetectable. Eso no quiere decir que se haya curado, quiere decir que tiene tan poco virus en su sangre que los métodos actuales no lo detectan, y que hay un tratamiento tan efectivo que está controlando su carga viral.

 

—Y la calidad de vida de la persona, ¿es buena?

 

—Claro, cuando esa persona llega a ese estado ideal, hace que el virus no la afecte orgánicamente. Fisiológicamente no va a haber ningún deterioro, sus defensas van a dejar de bajar para recuperarse y vuelven a estar en niveles casi normales.

 

 

—Lo que describe es muy diferente a la idea que se tiene de la enfermedad...

 

—La realidad es totalmente distinta a la de hace treinta años. Ha cambiado, obviamente para bien. En los tratamientos de aquella época tenían una ingesta de 15 pastillas, que era muy complejo tomarlas porque algunas tenías que tomarlas cerca de las comidas y otras, lejos. Hoy en día el tratamiento está muy simplificado, consiste en la toma de una o dos pastillas diarias.

 

Hace un par de años, en un congreso internacional de VIH salió esta gran noticia de que se pudo corroborar que si una persona está en este estado ideal indetectable, no transfiere el virus, es intransferible. Esto es una gran noticia para la sociedad y sobre todo para las personas que conviven con el virus. Es saber que si yo estoy infectado, pero hago un tratamiento, puedo seguir mi vida normal, no voy a infectar absolutamente a nadie y mis defensas no se van a bajar.

 

 

—En este sentido, ¿quiere decir que ya no se encuentran con casos más graves de sida?

 

—Lamentablemente hay casos, entre un 20 y 30% de los que llegan de diagnósticos nuevos, con personas que se infectaron y no tuvieron la oportunidad de pasar por el sistema de salud para detectar esa infección a tiempo.

 

Llegan tarde, en un estado bastante deteriorado desde lo fisiológico, con muchas enfermedades que se llaman marcadoras. Sus defensas están tan bajas que vienen con neumonía, tuberculosis, toxoplasmosis a nivel cerebral; son un montón de enfermedades que aprovechan que nuestras defensas están tan bajas y colonizan el cuerpo.

 

Lo que te puedo decir es que son los menos. La gran mayoría de los diagnósticos no llega a ese estado, llega en un estado mejor, con defensas altas, no tan bajas, y es más fácil recuperarlo.

 

 

Testeos. Ayer, durante todo el día hubo testeos rápidos y gratuitos en el Paseo del Padre, con la ONG Rock & Vida. Foto: Martín Gómez.

 

 

 

—Hoy convivimos con otro virus y no faltaron las comparaciones de cómo para la COVID-19

 

desarrollaron vacunas rápidamente, en poco más de un año, pero aún no hay un desarrollo similar para el VIH en más de tres décadas...

 

—Sobre el VIH hay muchos trabajos que están abocados a estos adelantos, pero lo que hay que tener en cuenta es que son dos virus distintos; el VIH es un virus mucho más complejo que el del coronavirus, y esto hace que obviamente la vacuna tenga una complejidad mayor.

 

No es que no haya vacunas probándose en el mundo, hay en fase tres, que están muy prontas a salir para el consumo masivo. Pero la idea es crear una vacuna segura que dure mucho tiempo, que logre estimular el sistema inmunitario de aquellos que se la colocan, para que queden realmente protegidos contra una infección. Si bien no tenemos vacunas, tenemos avances en el tratamiento a tal punto de decir que se están probando terapias más simples, como inyecciones mensuales y dispositivos intradérmicos.

 

 

—Llegó a todos los titulares del mundo la noticia de una paciente argentina que eliminó el VIH de su cuerpo sin tratamiento. ¿Qué tan importante es este caso?

 

—No deja de ser una buena noticia, primero para la persona que se autocuró y después para todo el sistema de salud, pero lo que hay que aclarar es que es un caso puntual, no es que todas las personas que conviven con el virus se van a poder autocurar. Esta persona se curó, tiene un sistema inmunitario especial, y para eso ahora los científicos están investigando.

 

Lo que sí tenemos con las personas que conviven con el virus es un tratamiento muy efectivo, que controla la carga viral, no afecta sus defensas y tampoco infecta a otras personas. Este caso particular es fortuito, pero incentiva a la ciencia a seguirlo estudiando para ver cómo podemos avanzar más.

 

 

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