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Alfalfa: llegó la hora de compartir los conocimientos

Tras seis meses de ensayos en el campo alquilado por San Luis Logística, el equipo técnico de Alfazal y el INTA dieron las pautas sobre qué variedades se adaptan mejor a la zona.

Por Marcelo Dettoni
| 05 de diciembre de 2021

La primera Expo Alfalfa de San Luis pasó como una exhalación luego de meses de preparativos y expectativas. Fueron dos jornadas en las que asistieron más de 300 productores, ingenieros agrónomos y empresarios relacionados con la pastura para aprender más sobre la "reina de las forrajeras".

 

Si bien la provincia tiene una larga tradición en materia de alfalfa, San Luis Logística, que fue la organizadora, pretende dar un salto tecnológico que ya se vio reflejado en los últimos dos años, cuando comenzaron las exportaciones a Medio Oriente, donde exigen una producción y una calidad muy superior a la que acostumbran a hacer los productores, que muchas veces solo buscan alimentar la hacienda.

 

 

Recomendaron usar siempre semillas peleteadas porque proveen bacterias, tiene protección contra los hongos y neutralizan la acidez.

 

 

Por eso la Expo Alfalfa fue el compendio de todo lo que se avanzó desde que en 2018 la Secretaría de Estado que conduce Sebastián Lavandeira largó el ambicioso programa que, además de la pata comercial, tiene otra ambiental, ya que siempre se pensó en la alfalfa como una herramienta fundamental para combatir los excesos hídricos en la Cuenca del Morro.

 

No fue casual que tras las presentaciones de rigor, entre ellas la de Lavandeira, quien hizo un breve repaso de la historia de San Luis Logística y su misión como plataforma multimodal, la primera charla haya quedado a cargo de Mario Funes y Federico Costanzo. El primero es un técnico del INTA con 33 años de trayectoria dedicados mayoritariamente a estudiar el cultivo en el semiárido; mientras que Costanzo es un joven ingeniero agrónomo, parte del equipo técnico de Alfazal, con amplia experiencia en alfalfa, al punto que trabajó en Arabia Saudita para una empresa multinacional que se dedica al cultivo con los más altos estándares de calidad.

 

La misión de ambos fue la de compartir con los productores que se acercaron hasta el establecimiento Don Hugo, un campo de 600 hectáreas que el Gobierno de San Luis alquiló sobre la ruta 8, en la cuenca baja, los resultados de los ensayos que vienen realizando desde que tomaron posesión en marzo pasado.

 

Don Hugo apareció en escena para justamente desarrollar alfalfa y estudiar cuáles son las mejores variedades para la zona, que cultiva en secano y tiene suelos arenosos, con mucha sedimentación y un clima desafiante.

 

Para ello plantaron en pequeñas parcelas seis variedades distintas: dos de grupo 9, otras dos del 7 y finalmente dos de grupo 6; más el testigo que les permitiera sacar conclusiones. A partir de su crecimiento, comenzaron a volcar los datos sobre densidad de siembra, respuesta al clima y al suelo, rendimiento, cantidad de cortes, peleteado de la semilla y la relación entre volumen y calidad.

 

"Lo que se espera siempre de la alfalfa es productividad y persistencia", arrancó Funes, quien tiene un lenguaje claro y preciso, y además se gana al auditorio con su simpatía y sus anécdotas. "San Luis tiene 632 mil hectáreas aptas para hacer esta pastura y hoy solo ocupa 47.800, hay mucho potencial. El problema es que fue corrida por la soja", agregó.

 

Sobre el suelo ideal, dijo que el mejor es el franco arenoso, aunque en San Luis predomina la arena, "e incluso se encuentran algunas toscas que traen problemas, porque provocan la bifurcación de la raíz", acotó, para aconsejar que "si hay compactación, hay que romperla, no queda otra".

 

La alfalfa es una pastura que tiene mucho requerimiento hídrico, ya que consume entre 500 y 600 litros por kilo de materia seca, pero a la vez es sensible al anegamiento. "Por cada milímetro de agua puede producir entre 15 y 20 kilos de materia seca, no se le puede pedir más. Aquí en Villa Mercedes estamos entre 8 y 12 kilos", aportó Funes, quien dijo que "no prospera en suelos ácidos, lo ideal es un pH entre 6,5 y 7,5".

 

 

Para elegir una alfalfa, hay que tener en cuenta la producción de forraje, la resistencia a plagas y el rebrote otoñal (Mario Funes)

En cuanto a nutrientes, fija nitrógeno aportado por bacterias simbióticas, pero dejo un consejo: "Pasados dos años, no volver a fertilizar con él", al tiempo que aseguró que "sin fósforo no se puede tener alfalfa, porque favorece el desarrollo radicular". También pidió usar potasio, ya que "aumenta la tolerancia al frío, le da más persistencia y también más resistencia a las enfermedades y plagas". Otros que aportan, según el técnico del INTA, son el calcio, el magnesio y los micronutrientes.

 

Según Funes, "la mejor época para sembrar es el otoño, aunque si lo van a hacer en primavera debe ser lo más temprano posible. Pero en otoño conseguirán más raíz y menos hojas, para que no se vaya en vicio".

 

Sobre la densidad, dijo que hay que tener en cuenta tres factores: "Las lluvias, que en esa zona son escasas, la época y la maquinaria. El objetivo debe ser entre 250 y 300 plantas por metro cuadrado, aunque dependerá de la variedad. Eso sí, antes de arrancar es fundamental hacer análisis del suelo", advirtió de manera enfática.

 

 

Los primeros resultados

 

En cuanto a los ensayos llevados adelante en la sede de la Expo, dijo que todas las variedades superaron el 60% de coeficiente de logro, lo que es alentador. Trabajaron con la CW194 y la Traful de Grupo 9; la CW660 y la Pulmarí del Grupo 7 y la WL611 y la Imperial del Grupo 6.

 

"El éxito o el fracaso se define después de sembrar, por eso importan la variedad y la densidad", explicó.

 

Para la producción de forraje hicieron dos cortes, uno a fines de octubre y otro a fines de noviembre. En el primero los números fueron menores porque hubo heladas prolongadas y faltó agua.

 

Pasando a los nombres propios, Funes dijo que "la variedad Imperial fue la única que superó el promedio de toneladas de materia seca por hectárea" en ese primer corte problemático. En cambio la WL611, "todavía no se adaptó". Cuando midieron el primer corte de muestreo con el primero a campo, que incluye segadora, cosechadora y carga en el camión), "la Traful y la Imperial acumularon un extra de materia seca con las lluvias".

 

En cuanto al choque entre calidad y cantidad, por proteína bruta con humedad por debajo del 14%, en el primer corte todas las variedades midieron bien. Pero en el segundo, otra vez la Imperial dio el paso al frente respecto de las demás.

 

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