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Minería ilegal contra los pueblos originarios de la Amazonia

Por redacción
| 06 de diciembre de 2021

Comer pescado de muchos ríos de la Amazonia brasileña, un hábito cotidiano en la región, es en esta época algo peligroso. El mercurio usado en el “garimpo”, el término utilizado en el país para designar a la minería informal y casi siempre ilegal, contamina las aguas, los peces y las poblaciones ribereñas.

 

El pueblo originario munduruku, que vive a lo largo del río Tapajós, uno de los grandes afluentes del Amazonas, ya presenta un alto grado de contaminación, según un estudio de la Fundación "Oswaldo Cruz", un complejo estatal de centros de ciencia y tecnología en salud.

 

Es un pueblo que cuenta con unos 14.000 miembros, según los últimos datos de 2019. Las pruebas en la sangre y el cabello de los pobladores de tres aldeas revelaron que 60% de ellos tiene mercurio por encima del límite tolerable para la Organización Mundial de Salud (OMS).

 

Enfermedades neurológicas, pérdida de visión, de capacidad cognitiva y otros síntomas vinculados a ese tipo de intoxicación son frecuentes en las aldeas.

 

En noviembre, centenares de pobladores en embarcaciones rústicas y pequeñas balsas con techos vegetales se concentraron cerca de la desembocadura del río, a 110 kilómetros de Manaus, la capital del norteño estado de Amazonas, atraídos por la información del descubrimiento de oro en el cauce fluvial.

 

Estimativamente, unos 2.000 “garimpeiros” pasaron a trabajar allí en la búsqueda ilegal de oro, aglutinados en unos cientos de embarcaciones.

 

Pero una operación de la Policía Federal y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente requisó y destruyó 131 balsas, el 27 de noviembre, según las autoridades. La mayoría se dispersó, al conocer previamente la ofensiva, anunciada incluso por el vicepresidente Hamilton Mourão.

 

El "garimpo" es un problema crónico en el río Madeira hace más de 40 años. En el Tapajós se instaló desde los años 50. Son dos polos antiguos de los cuales se irradió por toda la región amazónica.

 

En el Madeira la minería se hace más en el lecho del río, mientras que en el Tapajós se busca oro en tierra firme.

 

Otro pueblo originario gravemente afectado es el yanomami, que cuenta en el lado brasileño con unos 27.000 miembros.

 

Sus líderes estiman en 20.000 los mineros invasores de su tierra en Roraima, estado brasileño en la frontera con Venezuela, por donde este pueblo milenario también se extiende. Además de la deforestación y la contaminación, diseminan malaria y otras enfermedades letales para los pueblos originarios.

 

Dos niños yanomamis murieron el 12 de octubre en un río local, succionados por un dragador usado para extraer sedimentos del cauce en que se busca oro.

 

El Proyecto de Mapeamiento Anual del Uso y Cobertura de la Tierra en Brasil (MapBiomas), impulsado por una red de organizaciones ambientales, universidades y empresas tecnológicas, identificó un crecimiento de 495% en el área ocupada por el "garimpo" en tierras de pueblos originarios en la última década. Esta superficie alcanzó 1.592 hectáreas en el territorio munduruku.

 

La actividad se concentra en la Amazonia, con 93,7% del total del área explotada, con fuerte expansión en los últimos años.

 

El incremento fue especialmente notorio durante el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, que estimula la minería ilegal y propone autorización legal para su actividad en tierras de los pueblos originarios.

 

Los pueblos y los recursos que arrasa la minería ilegal en la Amazonia brasileña son un escándalo para la salud humana y del planeta.

 

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