SAN LUIS - Viernes 18 de Junio de 2021

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Todo lo que hay que saber sobre malezas y herbicidas

Julián Oliva dio una clase sobre cómo combatirlas en forma efectiva y así poder mejorar la producción. Pionner aprovechó para presentar en sociedad la tecnología Enlist para maíz.

Por Marcelo Dettoni
| 16 de mayo de 2021
Fotos: Revista El Campo.

“¡Qué bueno estar acá, pisando la tierra y reencontrándome con amigos…!”. La frase de un productor de Fraga, en medio del viento y la llovizna que castigaba duro en la mañana serrana, resumía a la perfección lo que sentía la treintena de productores que se dio cita en el establecimiento Don Pascual para una presentación de la semillera Pioneer que incluyó una interesante charla técnica con el ingeniero agrónomo Julián Oliva, un especialista en malezas y docente de la Universidad Católica de Córdoba.

 

Había ganas de volver a salir al campo, de recuperar esas capacitaciones presenciales luego de tanta virtualidad por Zoom, de hablar de maíz y soja, de chocar puños, de comentar alegrías y desventuras de cada uno en medio de una campaña con ribetes complicados en lo económico, pero que a la vez viene empujada por lluvias salvadoras, que incluso no se están dando en zonas más productivas del este del país.

 

 

 

Con todos esos condimentos, poco importó que La Cumbre nos recibiera como casi siempre: con niebla matinal, frío y un cielo encapotado que esta vez no le dio paso al sol. Diez grados marcaba el termómetro. Por suerte, la organización estuvo impecable. Armó un gazebo para que los asistentes se protegieran del agua y se lució con su gastronomía bien pensada. Primero con un desayuno reparador y luego con empanadas de cordero, choripanes con salsa criolla y sándwiches de vacío mientras Oliva departía con los productores en una charla amena, bien de ida y vuelta, sin temario fijo más allá de que se tratara de las malezas problema (que lo son cada vez más) y de las mejores recetas para aplicar herbicidas.

 

Pero antes, los representantes de la empresa aprovecharon para presentar una nueva variedad de híbrido de maíz y recordarles a los presentes las que ya están en su portfolio, aunque la mayoría las conoce porque son clientes desde hace años. Para observar cada una, la comitiva se trasladó unos 200 metros campo adentro, entre dos lotes de maíz con distinto desarrollo, signo inequívoco que uno había sido sembrado antes que el otro, aunque el panorama general era bueno a ambos costados del camino arenoso y húmedo.

 

 

En girasol recomendó el sulfentrazone, pero les dejó una mala noticia: no hubo cambios tecnológicos en los últimos 10 años.

 

 

Una vez en el sector elegido, tomó la palabra Anselmo Ávila, del departamento de Agronomía de Pioneer, quien presentó las nuevas tecnologías, denominadas Leptra y Enlist, que agregaron valor a la marca en medio de una competencia feroz entre las semilleras.

 

Con los maíces prolijamente colocados y clasificados en una exhibidora, Ávila fue detallando las características de cada variedad. Comenzó con los Leptra y la EL 1833, que es la que eligió en esta campaña el dueño de casa, Roberto De Battista. Es un maíz rústico, de baja densidad, ideal para planteos conservadores ya que la campaña pintaba seca. De todos modos, el dueño de Don Pascual apostó a las 50 mil plantas por hectárea con buenos resultados. Y no le erró, esa es la densidad adecuada para esa zona.

 

Siguió con el 2167, que se da bien en siembras tardías en el sur de Córdoba, San Luis y La Pampa; y finalmente, para terminar con los Leptra, se refirió al 1815, un híbrido para los que buscan tope de rindes y cuentan con napa y buenos lotes, como pasa en la Zona Núcleo. “Es un híbrido para acompañar con tecnología, como fertilización con nitrógeno. Si se atrasa la siembra, escapa mejor a la helada”, aseguró el ingeniero agrónomo.

 

 

 

En cuanto a la tecnología Enlist, presentó la variedad 2021 Power Plus Ultra, con la que se puede aplicar glufosinato de amonio, 2.4D y glifosato en posemergencia, por lo que tiene una amplia ventana de aplicación, que va hasta R2 en soja y hasta V8 en maíz. “Después ya no penetra bien la gota”, advirtió Ávila, quien reconoció que es más caro, pero tiene buen control en escape de malezas y rindió muy bien en las pruebas sobre lotes problemáticos.

 

De vuelta en el refugio de lona, y tras la presentación en sociedad del grupo La Barranca, que tiene a su cargo la isla de servicios Axion Agro ubicada en la Zona de Actividades Logísticas de Villa Mercedes, fue el turno de Oliva, quien no quiso circunscribir la charla al título elegido de “Malezas problema en soja y maíz”, ya que prefirió tener una charla informal: “Pregunten lo que quieran y de todos los temas, vamos a tratar de que se vayan sin ninguna duda en cuanto a aplicaciones”, dijo antes de que comenzara un ida y vuelta más que esclarecedor, aunque los productores mostraron también un alto nivel de preparación que se notó en las preguntas certeras y las acotaciones en cada intercambio de experiencias.

 

 

En San Luis se usa glufosinato de amonio en maíz, la dosis se acomoda al tamaño de la maleza. No es glifosato (Julián Oliva)

Oliva arrancó con un reconocimiento: “La tecnología Enlist llegó algo tarde y es una lástima, porque estaba a punto mucho antes y hubiera evitado los problemas que se vieron en estos años secos y con escapes de malezas resistentes”. En soja resaltó su capacidad de resistir a los herbicidas que ya había nombrado Ávila y agregó que en maíz también se pueden aplicar graminicidas. Pero obviamente dijo que “no va a suplantar lo que venían haciendo, deben seguir sembrando cultivos de servicio cuando sea necesario, hacer overlap, que es el proceso de solapar un herbicida preemergente con otro antes de que se le termine la residualidad, acercar las hileras y usar preemergentes.

 

Volviendo al tema de la soja, aseguró que “falló esta campaña, pocos pudieron cerrar el surco por los escapes de Amaranthus Palmeri (popularmente conocido como yuyo colorado). Faltó tecnología para controlarlo, los productores se pasaron cuatro años tirando fomesafem, un herbicida que fue perdiendo efectividad. Está medido que antes era del 90% y ahora está entre el 60 y el 70 por ciento”. El especialista apuntó a otras recetas, como la aplicación de 2.4D solo o con glufosinato, un químico que aseguró que va a “crecer mucho”. También aconsejó un doble golpe cuando el Amaranthus tiene al menos 10 centímetros: “Apliquen 2.4D y a los siete días, glufosinato. La mezcla de los dos tiene gran sinergia, funciona con la maleza crecida hasta los 12 centímetros inclusive”.

 

Si bien se cuidó de dar recomendaciones concluyentes, porque se sabe que cada lote es una realidad distinta, aconsejó “no llegar tarde” con estas recetas, ya que sería lo mismo que aplicar una subdosis. “En San Luis se usa glufosinato de amonio en maíz resistente, la dosis la tienen que acomodar al tamaño de la maleza. Pero atención, no deben aplicarlo como si fuera glifosato, es un herbicida que funciona bajo ciertas características inamovibles: alta luminosidad, humedad relativa por encima del 60% y siempre de mañana”, aseguró.

 

 

 

El asesor agronómico Ramiro Goncálvez trajo a la mesa la cuestión de las aguas duras que abundan en los campos ubicados al sur de la RN-7. “Para secuestrar esas sales son buenos los ácidos fosfóricos, no el sulfato de amonio”, dijo Oliva, quien también recibió una consulta de Nicolás Ríos Centeno, el responsable agrícola de Ser Beef, sobre el uso del glufosinato para el control de maíz guacho, ya que allí no resultó positivo: “Lo va a desecar, pero tiene alto nivel de rebrote. Te da la herramienta para sacarlo en V5 o V6 con una eficacia de hasta el 80%, porque le saca la competencia al maíz de cultivo, pero no es efectivo para nada en barbecho”. Sobre este tema, Gonzalo Molina, de Antiguas Estancias Don Roberto, aportó que con estas aplicaciones “no evoluciona el resto del maíz”.

 

Sobre los preemergentes para aplicar antes de la siembra, Oliva se refirió al cletodiM y el haloxifop. “El cletodiM tiene una ventana de 30 días porque es más soluble, en cambio el haloxifop no posee más de 15 días porque es más riesgoso”, explicó.

 

Los productores que hacen girasol también tuvieron su espacio, ya que es un cultivo en crecimiento debido a los buenos precios. Para ellos, recomendó el sulfentrazone, aunque en una dosis que debe ser la mitad que la que se usa en soja. Y les dejó una mala noticia: “No hubo cambios tecnológicos en los últimos 10 años”.

 

 

Los cultivos de servicio

 

Otro tema interesante y que provocó varios intercambios fue el de los cultivos de servicio, tan recomendados por sus efectos benéficos como vistos con reserva por los productores del semiárido debido a que consumen mucha agua útil del perfil que después es muy necesaria durante la campaña gruesa. ¿Qué pasa con los herbicidas en soja y maíz cuando implanto un cultivo de servicio?, fue la pregunta de varios interesados. Eso derivó en la cuestión del "carry over", que es la deriva hacia otros cultivos. “El PPO con más carry over es el fomesafem, del que no hay que aplicar más de un litro por hectárea al año bajo ningún concepto. En cambio el lactofem no tiene este efecto”, amplió Oliva.

 

“La especie más sensible al fome-safem es el sorgo, deben esperar al menos 10 meses para implantarlo después de usar este herbicida”, dijo el ingeniero agrónomo, quien también advirtió que “está muy generalizado en soja en los estadíos V3 y V4, por lo que hay que tener cuidado”. Volviendo a los cultivos de servicio, de los que reconoció que juegan un papel clave en el agua del perfil en regiones semiáridas como San Luis, aseguró que lo mejor es “implantarlos en los lotes más problemáticos y que serán los últimos en ser sembrados”. Pero la clave es hacer las cosas temprano, tanto la siembra como el secado: “El cultivo de servicio debe estar instalado antes de que emerja la maleza, si no pierde la carrera”, sentenció.

 

“Son excelentes contra la erosión eólica, le sacan presión a los herbicidas porque implican una aplicación menos en primavera y dejan rastrojos útiles. Pero hay que secarlos a tiempo, con el perfil en 1,20 metro, piensen que un centeno consume entre 30 y 70 centímetros de agua”, reflexionó. En este punto, Goncálvez se llevó los aplausos de los técnicos de Pioneer cuando dijo que “el mejor cultivo de servicio es el maíz”. Y no era para menos…

 

 

 

El piclorán también se llevó buena parte de la charla luego que De Battista planteara que tuvo problemas con el maíz tras la aplicación en enero de atrazina y metolaclor. Tras analizar el caso, Oliva concluyó en que había sido el piclorán aplicado en barbecho, en un año seco, lo que había causado el retraso en el crecimiento del cultivo sucesor, ya que esa receta no tiene carry over a soja.

 

 “Al piclorán yo no lo usaría en esta zona”, dijo el especialista, aunque Ríos Centeno aseguró que en Ser Beef lo aplican en emergencia de yuyo colorado en maíz porque “funciona mejor que el 2.4D y el dicamba, es más selectivo”. En realidad, Oliva cree que su fortaleza está en el combate de los cardos, tan comunes en San Luis. “Cuidado en el barbecho, porque se estaquea en el suelo. El 2.4 D es mejor para combatir yuyo colorado, de hecho, la tecnología Enlist viene para aplicar este herbicida”, agregó.

 

Un productor de San Martín preguntó por la borreria, otra maleza en expansión, ya que no le resultó el tratamiento con dicamba. “Es una maleza complicada de manejar químicamente, tiene sentido el control mecánico, sin romper la directa”, fue la contestación del especialista cordobés, quien puso como ejemplo posible el de acercar las hileras.

 

Otros herbicidas de posible aplicación son sulfoniLureaS, que le impide el crecimiento; y fluMIOxazin, que directamente la quema. “El 2.4D ni la toca”, agregó.

 

 

Estrategia y diagnóstico

 

Otra maleza problema en la zona es la eleusine, que “viene progresando lindo”, según Oliva, quien en este punto despertó sonrisas resignadas. Recomendó el piroxasulfone en preemergencia en soja, y dijo que también es un buen remedio contra el yuyo colorado con sus 50 días de acción residual. “En maíz, también funciona el S-metolaclor combinado con flumIoxaZin; o bien el acurón en preemergencia y en barbecho intermedio, aunque no más de 800 centímetros cúbicos”, resaltó, para agregar que hay que prestar atención en soja, porque hay algunas sensibles a este agroquímico.

 

En el cierre, con el auditorio ya perfectamente compenetrado, dejó las recomendaciones básicas de siempre, pero que conviene recordar: “Programen qué van a hacer antes de arrancar, definan una estrategia de manejo clara y diagnostiquen las malezas que tienen en sus lotes”. Los aplausos del final dejaron en claro que había sido una mañana provechosa la del reencuentro después de tanta virtualidad.

 

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