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El invierno será difícil para Europa

Por redacción
| 06 de septiembre de 2022

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo a los europeos que esperen un invierno difícil, ya que la invasión rusa causa cortes en las exportaciones de petróleo y gas por parte de Moscú, mientras los líderes del continente trabajan para aliviar el impacto de los altos precios de la energía.

 

Zelenski habló el sábado por la noche después de que Moscú cerrara un gasoducto principal que suministra gas ruso al continente.

 

“Rusia está preparando un golpe energético decisivo sobre todos los europeos para este invierno”, dijo en su discurso.

 

Moscú citó las sanciones occidentales impuestas por su invasión de Ucrania y cuestiones técnicas para las interrupciones energéticas. Los países europeos que respaldaron a Kiev con apoyo diplomático y militar acusan a Rusia de convertir el suministro de energía en un arma.

 

Algunos analistas afirman que la escasez y el aumento del costo de la vida a medida que se acerca el invierno corren el riesgo de minar el apoyo de Occidente a Kiev mientras los gobiernos tratan de hacer frente a las poblaciones descontentas.

 

Moscú dijo que mantendría cerrado el gasoducto Nord Stream 1, su principal canal de gas hacia Alemania, y los países del G7 anunciaron un tope de precios previsto para las exportaciones de petróleo ruso. El Kremlin sostuvo que dejará de vender petróleo a los países que aplicaran el tope.

 

El canciller alemán, Olaf Scholz, admitió que su gobierno había estado planeando un cese total de las entregas de gas en diciembre, prometiendo medidas para bajar los precios y vincular las prestaciones sociales a la inflación. “Rusia ya no es un socio energético fiable”, expresó.

 

En respuesta a ese comentario, el expresidente ruso Dmitri Medvedev acusó a Alemania de ser “un país inamistoso” y enemigo de Rusia. “En otras palabras, ha declarado una guerra híbrida a Rusia”, dijo.

 

Por su parte, Finlandia y Suecia anunciaron planes para ofrecer miles de millones de dólares a las compañías eléctricas para evitar la amenaza de insolvencia en medio de la crisis.

 

Las autoridades rusas afirmaron que la situación en torno a la central nuclear de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, estaba en calma el domingo, después de que los inspectores de la ONU dijeran el sábado que se había quedado sin energía externa.

 

La última línea principal de energía externa que quedaba fue cortada, aunque una línea de reserva continuó suministrando electricidad a la red, dijo el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en un comunicado.

 

Solo uno de sus seis reactores seguía funcionando.

 

Las tropas rusas tomaron la planta poco después de que el presidente Vladimir Putin enviara a su ejército a la frontera el 24 de febrero y es un punto central del conflicto.

 

Cada parte ha culpado a la otra de los bombardeos que han hecho temer un desastre nuclear.

 

En declaraciones a la radio Komsomolskaya Pravda, el funcionario Vladimir Rogov consignó que no hubo bombardeos ni incursiones. Rusia acusó en dos ocasiones a Ucrania de intentar capturar la planta en los últimos días. Ucrania dijo que Rusia había atacado la zona por sí misma.

 

Una misión del OIEA recorrió la planta —aún operada por personal ucraniano— la semana pasada y algunos expertos permanecen allí a la espera de la publicación de un informe.

 

Ucrania y Occidente acusan a Rusia de almacenar armas pesadas en Zaporiyia para disuadir a Ucrania de disparar contra ella.

 

El invierno se cierne sobre Europa, sin garantías en la provisión de energía, ni gas. La guerra es un problema cada vez más grande.

 

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