Gloria puntana, legado eterno: hoy cumpliría 62 años el "Búfalo" Funes
Un 8 de marzo de 1963, nacía en San Luis el "prócer" delantero. Su impronta, que superó las fronteras y llegó hasta los clubes internacionales, marcó toda una época.
Es prácticamente imposible describir con palabras aquello que desborda el corazón. Apenas se llega a ilustrar, dar una idea, sobre aquellos hitos que cambiaron la historia del deporte. Abordar el legado de Juan Gilberto "el Búfalo" Funes, es justamente una dulce encrucijada en la que se pueden mencionar múltiples hitos, pero aunque se llenen miles de páginas alusivas, nunca alcanzará para retratar la gloria de un hombre que entregó todo por su misión en la tierra: ser un icono del fútbol. Hoy cumpliría 62 años y todo un pueblo lo recuerda con emoción y con la mirada en el cielo, como se mira a los grandes.
Hay una frase que dice que "el fútbol no perdona" y que "hay que ser el mejor todos los días". Con una templanza que no fue buscada, sino más bien innata, el "Búfalo" supo cosechar innumerables triunfos, tanto en la cancha como en la vida. Todos los que lo conocieron y tuvieron la chance de ver su entrega, quedaban maravillados por su fuerza. "Aplastaba" a los defensores cada vez que su equipo necesitaba un gol.
Dicen que llevaba más de 90 kilos de masa y potencia en su cuerpo. Cuando pateaba la pelota, un fuerte ruido retumbaba a su alrededor, literalmente "se sentía en el pecho". Y esa vibración sideral, hoy golpea los corazones cada vez que resuena su nombre.
Era bravo, siempre aguantaba la pelota con todo su potencial. Se forjó en el interior, en su amada provincia de San Luis, jugando para Huracán, Jorge Newbery y Estudiantes. Más adelante debutó en primera en Gimnasia de Mendoza.
Posteriormente en Millonarios de Bogotá dejó una huella imborrable y esa marca lo coronó como un grande. No pocos recuerdan con gran emoción cuando hizo goles en las dos finales que River le ganó a América de Cali para conquistar su primera Copa Libertadores en 1986. Y ganó la Intercontinental y la Interamericana con River. Parecía infrenable.
También pasó por el Olympiacos FC de Grecia y Nantes de Francia. Estuvo a punto de firmar contrato con Niza, pero un estudio médico le dio mal y regresó al país para fichar por Boca. No llegó a debutar en un partido oficial, jugó un amistoso.
Las cosas empezaron a empeorar con su salud y descubrieron que su corazón era demasiado grande, su vida corría riesgo. La paradoja más icónica de la existencia, su problema era tener el corazón gigante. Y los corazones gigantes de la buena gente no son para este mundo, por alguna extraña razón parten temprano de este plano.
Lo intervinieron quirúrgicamente cuatro veces. A la quinta cirugía, no aguantó más. Su cuerpo se apagó. Murió el 11 de enero de 1992, con apenas 28 años. Por entonces, un llanto inmemorial selló la eternidad del mundo del deporte. Dicen que los duelos nunca se superan, sino que uno se acostumbra al dolor. Así vivió su querido pueblo puntano y todos los fanáticos que cosechó a lo largo del mundo.
Hoy se lo recuerda como un gran jugador, un excelente esposo, un padre magnífico, un "buen tipo". Que lindo que alguien pueda decir de una persona que "era un buen tipo". Así se lo guardará en la memoria colectiva por siempre. ¡Feliz cumpleaños, Búfalo!
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