La lucha de Vanesa Andreotti: a casi dos años del diagnóstico de ELA, se dilata su pensión
Hace poco más de un año que inició las gestiones, pero no tiene respuestas. No baja los brazos y se supera diariamente, aunque su situación merece un abordaje concreto. El beneficio estatal es indispensable para sostener sus tratamientos.
La cotidianidad de Vanesa Andreotti transcurre entre el amor de sus seres queridos, la elaboración artesanal de mermeladas y una cotidiana batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), patología con la que fue diagnosticada hace casi dos años.
Sin embargo, a la par de las exigencias físicas y emocionales de la enfermedad, la vecina de Villa Mercedes enfrenta un obstáculo burocrático que agrava su situación: lleva un año y un mes esperando la aprobación de su pensión por discapacidad.
A través de una sentida publicación en sus redes sociales, Vanesa visibilizó el avance del deterioro físico que padece y la urgenia de contar con los recursos económicos necesarios para sobrellevar la rutina médica.
"Perdí mucha fuerza. No puedo usar bien mis manos, uso andador para caminar unos metros, me cuesta levantarme de la silla. Me ayudan para cambiarme, para bañarme, para peinarme, me cuesta comer, estoy perdiendo el habla y uso BiPAP para dormir porque no tengo fuerza para respirar", detalló sobre el día a día que demanda el acompañamiento continuo de neurólogos, médicos clínicos, gastroenterólogos, fonoaudiólogos, kinesiólogos y nutricionistas.
Pese a las severas limitaciones, la fuerza de voluntad de Vanesa se mantiene firme gracias a sus afectos y a la contención comunitaria. En medio de las terapias, continúa elaborando mermeladas de frutilla, zapallo, manzana y dulce de leche para repartir en la ciudad, una labor que le permite mantener vivos sus sueños y conectarse con los vecinos que la acompañan.
"La ELA es parte de mi vida, pero no es quien soy. Yo soy Vane, la que hace mermeladas con todo el amor del mundo", expresó al agradecer las compras, los mensajes de aliento y las oraciones de la comunidad.
No obstante, remarcó que las muestras de cariño y la autosuperación no reemplazan la responsabilidad del Estado en el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad. Ante el cúmulo de gastos que implican los medicamentos, insumos y la atención multidisciplinaria, la villamercedina exigió que se destrabe la resolución del trámite.
"No es un favor que pido, es mi derecho. Es lo que me corresponde por ley para poder seguir con mis tratamientos, mis remedios, para vivir con un poco más de dignidad. No pido lástima, pido respeto y que se cumplan mis derechos. Que no me hagan esperar más", concluyó, pidiendo la difusión de su reclamo para que la respuesta administrativa no se demore más tiempo.
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