"La ELA no espera": una mujer pide agilizar el trámite para acceder a su pensión
Vanesa Andreotti enfrenta demoras en la tramitación del beneficio. Con fuerza y coraje, lucha para mejorar su calidad de vida y ayuda a concientizar sobre la patología.
A poco más de un año y medio de haber sido diagnosticada con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), Vanesa Andreotti transita su tratamiento con una premisa clara que repite como bandera en cada una de sus publicaciones digitales: "Mi luz sigue".
A través de sus redes sociales, la paciente villamercedina comparte de manera abierta los desafíos cotidianos, los progresos médicos y los aspectos técnicos de su enfermedad con el objetivo de concientizar a la comunidad.
En las últimas semanas, celebró logros sustanciales dentro de su esquema terapéutico, el cual incluye rehabilitaciones neurológicas, fonoaudiología y seguimiento neumonológico.
Entre los avances recientes se destaca la recepción de un equipo BiPAP —un dispositivo de ventilación no invasiva que facilita la respiración nocturna y mejora el descanso—, además del acceso a una provisión de medicación extendida que pasó de renovarse cada tres meses a plazos de seis meses.
Sin embargo, el eje central de su reclamo actual y el obstáculo más complejo radica en la tramitación de su pensión por discapacidad, un expediente iniciado hace casi un año que continúa trabado en los estamentos administrativos centrales.
En diálogo con El Diario de la República, Guillermo, esposo de Vanesa, detalló las gestiones que llevan adelante en el plano local y los frenos burocráticos que condicionan el beneficio: "Todo va bien encaminado salvo el tema de la pensión. Las autoridades nos están dando una mano, médicos de acá de Villa Mercedes, nos ha pasado contactos, se ha comunicado con nosotros y están viendo si de alguna manera se puede agilizar, más que nada porque es todo burocracia desde la administración en Buenos Aires".
Frente a la lentitud de los expedientes nacionales, Andreotti remarcó en sus plataformas la urgencia de contar con tiempos administrativos acordes a las patologías neurodegenerativas.
"La ELA no espera. No da tregua. Cada día que pasa el cuerpo cambia y mientras tanto uno sigue peleando con el cuerpo y con el papel", expresó, mientras sostiene la visibilización comunitaria como herramienta fundamental para garantizar el pleno cumplimiento de sus derechos.
Más allá de las trabas burocráticas y el inevitable desgaste físico, la actitud con la que Vanesa afronta la cotidianidad se ha convertido en una lección de resiliencia para su entorno y sus seguidores. Cada logro —por pequeño que parezca— es celebrado como una batalla ganada frente a una condición que deteriora el cuerpo, pero no el ímpetu.
"La ELA apaga el cuerpo, no el espíritu. Mi luz sigue", sintetiza Andreotti, dejando en claro que, apoyada en el sostén incondicional de su familia y en su propia convicción, la decisión de levantarse día a día y dar pelea permanece intacta.
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