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El muro que divide: crece la indignación por el "cerco" en el Parque Industrial Norte

Vecinos, operarios y comerciantes de los barrios Vial, Libertad y CGT sufren por el bloqueo con vallas. Exigen accesos peatonales y cuestionan la falta de empatía.

Por redacción
| Hace 2 horas
La gente se tiene que "tirar al piso" para pasar al otro lado del muro. Una situación tan impensada como indignante. Foto: El Diario.

Una creciente indignación popular apunta contra un hecho que, literalmente, es un absurdo. No se trata de una opinión subjetiva, es concretamente una de las medidas más impensadas de los últimos tiempos. La decisión del Gobierno de utilizar los pesados bloques de cemento traídos del circuito semipermanente de Potrero de los Funes para cerrar el predio fabril terminó convertida en una verdadera carrera de obstáculos cotidiana para cientos de personas.

 

 

El malestar escaló al punto de que hoy, para ir a trabajar o estudiar, vecinos y operarios deben realizar verdaderos malabares e incluso agacharse (tirarse al piso, mejor dicho) para pasar por debajo de las vallas de hormigón.

 

 

Los vecinos tienen que hacer malabares para pasar por la zona. Foto: El Diario. 

 

 

El corte de los accesos clave en la Calle 1 y sus cruces estratégicos con las avenidas Intendente Aguirre Celi y Trelew dejó aislada a una importante cantidad de personas, que viven en los barrios Vial Provincial, Libertad y CGT.

 

 

La medida afecta de lleno a quienes llegan en transporte público y se bajan en las inmediaciones.

 

 

Sin contemplación alguna por adultos mayores o madres que caminan junto a sus hijos hacia la escuela, los transeúntes deben esquivar estructuras de hormigón o acoplarse a espacios milimétricos.

 

 

Las autoridades, parecen haber tomado la medida sin un mínimo de empatía. Foto: El Diario. 

 

 

Mientras tanto, quienes se desplazan en autos particulares, taxis, remises, plataformas como Uber o DiDi, bicicletas y motos, se ven obligados a dar desvíos interminables que encarecen pasajes y consumen tiempo valioso.

 

 

Los comercios de la zona también sufren el golpe de gracia. La histórica clientela fabril que cruzaba diariamente a realizar sus compras quedó completamente desconectada, derivando en un desplome directo de las ventas que amenaza la continuidad de los negocios de barrio.

 

 

El muro divide y genera complicaciones innecesarias. Foto: El Diario. 

 

 

Entre la bronca y la incredulidad, los afectados señalan que la solución era simple: bastaba con proyectar una senda peatonal con una abertura adecuada o casillas de control.

 

 

Sin embargo, claramente las cosas indican que las decisiones se tomaron bajo una impericia absoluta y una incapacidad demoledora por ponerse en el lugar del otro. Da la sensación de que quienes tomaron la decisión, jamás en su vida tomaron un colectivo ni fueron a trabajar caminando. “Solucionan” la vida de los demás desde un escritorio, ignorando por completo la realidad diaria de quienes caminan el asfalto.

 

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