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Nicolás Oroz: "Cumplí el sueño de todo pibe, jugar en primera"

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Nicolás Oroz: "Cumplí el sueño de todo pibe, jugar en primera"


La fría tarde del 18 de mayo no fue un día más en la vida de Nicolás Oroz. Significó el fin de una etapa y el inicio de otra, cuando el joven mediocampista cumplió su sueño y debutó en primera, para así quedar en los libros de historia del deporte villamercedino. Fue ante la mirada de miles de personas, en el estadio “Malvinas Argentinas” de Mendoza y defendiendo nada más ni nada menos que los colores de sus amores: la “albiceleste” racinguista. ¡El sueño del pibe!

Se inició en el fútbol a los 5 años en el Club Las Palmas, pasó por Colegiales y Juventud. En el 2008 llegó a Racing.


Su ficha personal indica que tiene 20 años, también indica que es jugador todo terreno y que además, posee una gran proyección de cara al futuro. Recién llegado de Buenos Aires, con el bolso a medio desarmar, el hábil zurdo que sumó veinticinco minutos en la Primera División de Racing Club ante Godoy Cruz, visitó ayer la redacción de El Diario de la República para dialogar sobre sus inicios, su presente y los objetivos que le aguardan en su regreso a Avellaneda.
“Empecé a jugar al fútbol a los 5 años, en la escuelita de fútbol del Club Las Palmas, en el barrio el Criollo. Después, el equipo pasó a Colegiales y jugué varios años hasta que me fui a Juventud de San Luis por una temporada”, recordó sonriente Nicolás, mientras disfrutaba de una taza de café.
Nacido en Villa Mercedes, el mediocampista, que reconoce no tener ningún apodo, llegó a Racing Club a los 13 años por medio de Antonio Mur, coordinador de la institución en aquel entonces, que habló con un amigo de su padre y lo llamó para probarlo. Aunque, también reconoció que intentó probar suerte en el último equipo campeón del fútbol argentino.
“Primero me probé en River y me dijeron que volviera a los dos días. Luego me ofrecieron una oportunidad en Racing, la pasé y decidí quedarme. Todo fue muy rápido. Recuerdo que me dieron una semana para que viaje y busqué mis cosas, así me presentaba a los entrenamientos. Mi etapa en las inferiores fue muy linda, lo mejor que me ha pasado hasta ahora. Por la experiencia, todos los amigos que hacés y jugás sin presiones. Ojalá se pudiera repetir, porque la verdad fue inolvidable” señaló Nico.
De perfil bajo y muy introvertido frente a la prensa, el volante expresó tener buenos recuerdos en las pensión del club. “Mi primer año lo pasé en un departamento y después sí fui a la pensión, donde conocí a compañeros increíbles. Si bien la convivencia es dura, porque existen muchas reglas y compañeros con diferentes costumbres, de a poco te adaptás y todo se vuelve más llevadero”.
“Mi primer partido fue contra Platense, donde ganamos 1 a 0, y mi primer gol fue contra Chicago, los dos en Octava División. Todos los entrenadores me dejaron algo bueno. En Villa Mercedes, Humberto Báez, me enseño muchas cosas. Creo que fue el técnico que más tuve y que más llegué a querer. Y en Racing a Raúl Tojo, en séptima división, que hasta el día de hoy mantengo contacto telefónico”, dijo.
Es hijo único. Su mamá Marcela y su papá Daniel son pilares fundamentales en su carrera. Un duro camino marcado por sacrificio, esfuerzo y sueños que lo llevaron a ser una de las figuras de la reserva, y a ser tenido en cuenta por Fabio Radael, técnico interino tras la partida de “Mostaza” Merlo, para aportar soluciones por el sector izquierdo. “Cuando observé que estaba entre los convocados para concentrar no lo podía creer. Había terminado de entrenar con la Primera, me había duchado y estaba cambiado para irme del club cuando vi mi nombre en la pizarra. Todo fue de golpe, ni se me cruzó por la cabeza que podría llegar tan rápido”, señaló el joven, al mismo tiempo que un gesto de felicidad se dibujó en su rostro.
Todo sacrificio a la larga tiene su premio. Y lo mejor estaba por llegar, cuando Nicolás “pasó la prueba de fuego” y demostró su magia en tierras mendocinas.  Un regalo único que prometió no olvidar jamás.
“Hacía la entrada en calor, de pronto me dijeron que iba a entrar y me quedé paralizado. Mil cosas se me cruzaron por la cabeza, más que todo mi familia. Pero disfruté cada minuto que me tocó estar y creo que los aproveché bastante bien”, dijo con la voz entrecortada, a la vez que agregó: “Ahora estamos de licencia y tenemos que presentarnos después del mundial. Mi objetivo es seguir peleándola para mantenerme en primera y demostrar que tengo cualidades para ser tenidas en cuenta”, cerró Oroz.


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Nicolás Oroz: "Cumplí el sueño de todo pibe, jugar en primera"

Nicolás Oroz, la joyita que tiene Racing de Avellaneda.

La fría tarde del 18 de mayo no fue un día más en la vida de Nicolás Oroz. Significó el fin de una etapa y el inicio de otra, cuando el joven mediocampista cumplió su sueño y debutó en primera, para así quedar en los libros de historia del deporte villamercedino. Fue ante la mirada de miles de personas, en el estadio “Malvinas Argentinas” de Mendoza y defendiendo nada más ni nada menos que los colores de sus amores: la “albiceleste” racinguista. ¡El sueño del pibe!

Se inició en el fútbol a los 5 años en el Club Las Palmas, pasó por Colegiales y Juventud. En el 2008 llegó a Racing.


Su ficha personal indica que tiene 20 años, también indica que es jugador todo terreno y que además, posee una gran proyección de cara al futuro. Recién llegado de Buenos Aires, con el bolso a medio desarmar, el hábil zurdo que sumó veinticinco minutos en la Primera División de Racing Club ante Godoy Cruz, visitó ayer la redacción de El Diario de la República para dialogar sobre sus inicios, su presente y los objetivos que le aguardan en su regreso a Avellaneda.
“Empecé a jugar al fútbol a los 5 años, en la escuelita de fútbol del Club Las Palmas, en el barrio el Criollo. Después, el equipo pasó a Colegiales y jugué varios años hasta que me fui a Juventud de San Luis por una temporada”, recordó sonriente Nicolás, mientras disfrutaba de una taza de café.
Nacido en Villa Mercedes, el mediocampista, que reconoce no tener ningún apodo, llegó a Racing Club a los 13 años por medio de Antonio Mur, coordinador de la institución en aquel entonces, que habló con un amigo de su padre y lo llamó para probarlo. Aunque, también reconoció que intentó probar suerte en el último equipo campeón del fútbol argentino.
“Primero me probé en River y me dijeron que volviera a los dos días. Luego me ofrecieron una oportunidad en Racing, la pasé y decidí quedarme. Todo fue muy rápido. Recuerdo que me dieron una semana para que viaje y busqué mis cosas, así me presentaba a los entrenamientos. Mi etapa en las inferiores fue muy linda, lo mejor que me ha pasado hasta ahora. Por la experiencia, todos los amigos que hacés y jugás sin presiones. Ojalá se pudiera repetir, porque la verdad fue inolvidable” señaló Nico.
De perfil bajo y muy introvertido frente a la prensa, el volante expresó tener buenos recuerdos en las pensión del club. “Mi primer año lo pasé en un departamento y después sí fui a la pensión, donde conocí a compañeros increíbles. Si bien la convivencia es dura, porque existen muchas reglas y compañeros con diferentes costumbres, de a poco te adaptás y todo se vuelve más llevadero”.
“Mi primer partido fue contra Platense, donde ganamos 1 a 0, y mi primer gol fue contra Chicago, los dos en Octava División. Todos los entrenadores me dejaron algo bueno. En Villa Mercedes, Humberto Báez, me enseño muchas cosas. Creo que fue el técnico que más tuve y que más llegué a querer. Y en Racing a Raúl Tojo, en séptima división, que hasta el día de hoy mantengo contacto telefónico”, dijo.
Es hijo único. Su mamá Marcela y su papá Daniel son pilares fundamentales en su carrera. Un duro camino marcado por sacrificio, esfuerzo y sueños que lo llevaron a ser una de las figuras de la reserva, y a ser tenido en cuenta por Fabio Radael, técnico interino tras la partida de “Mostaza” Merlo, para aportar soluciones por el sector izquierdo. “Cuando observé que estaba entre los convocados para concentrar no lo podía creer. Había terminado de entrenar con la Primera, me había duchado y estaba cambiado para irme del club cuando vi mi nombre en la pizarra. Todo fue de golpe, ni se me cruzó por la cabeza que podría llegar tan rápido”, señaló el joven, al mismo tiempo que un gesto de felicidad se dibujó en su rostro.
Todo sacrificio a la larga tiene su premio. Y lo mejor estaba por llegar, cuando Nicolás “pasó la prueba de fuego” y demostró su magia en tierras mendocinas.  Un regalo único que prometió no olvidar jamás.
“Hacía la entrada en calor, de pronto me dijeron que iba a entrar y me quedé paralizado. Mil cosas se me cruzaron por la cabeza, más que todo mi familia. Pero disfruté cada minuto que me tocó estar y creo que los aproveché bastante bien”, dijo con la voz entrecortada, a la vez que agregó: “Ahora estamos de licencia y tenemos que presentarnos después del mundial. Mi objetivo es seguir peleándola para mantenerme en primera y demostrar que tengo cualidades para ser tenidas en cuenta”, cerró Oroz.


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