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Una beba nació en el auto, y su papá tuvo que hacer de partero

Por Ayelen Anzulovich
| 28 de marzo de 2018
Foto: Alejandro Lorda. Video Denis Norambuena/ Marina Balbo

El parto fue natural y sin complicaciones. Ayer le dieron el alta en la Maternidad Teresita Baigorria.

 

La llegada de María Luz Calderón no fue convencional. Su parto estaba previsto   quince días más tarde, pero la urgencia sorprendió a sus papás. Tal es así que la pequeña nació en la ciudad de San Luis el lunes a la madrugada en los asientos traseros de un Peugeot 306. Fabio Calderón, quien manejaba el auto, tuvo que hacer de partero. 

 

Mientras caminaba con su beba en brazos Lourdes Vilela entró a la habitación de la Maternidad Teresita Baigorria. La mujer de baja estatura, morocha, con el cabello atado, pijamas y pantuflas negras, se veía cansada pero feliz. La niña estaba envuelta en una manta clara y tenía los característicos cachetes rosáceos. Una vez adentro se dirigió hacia la cama, se sentó, le acomodó las mantas a su hija y se dispuso a contar cómo fue la noche en que la vio nacer. “Fue un poco atareado”, dijo mirando de reojo a su pequeña, a quien en ese momento se la veía plácidamente dormida.

 

“Faltaban tres semanas para que llegara al mundo, nunca imaginé que fuera de esta manera. Yo tenía fecha para el quince de abril, pero el lunes a las dos de la mañana empecé con algunas molestias”, contó Lourdes, sobre el nacimiento de su cuarto hijo. Fue ahí cuando decidió darse una ducha para ver si las molestias se pasaban.

 

Escuchando atentamente todo lo que decía su esposa estaba Fabio Calderón, quien esa noche fue el encargado de acomodar los bolsos y manejar el auto. “Yo estaba plácidamente dormido cuando vino Lourdes y me avisó que la hora había llegado. Me levanté corriendo, me vestí, agarré el bolso que teníamos preparado y busqué las llaves para salir lo más rápido posible”, manifestó con los ojos brillosos no pudiendo creer por todo lo que habían pasado. Para él era su segundo hijo con ella.

 

“Me subí al auto, lo quise encender y no arrancaba”, comentó Fabio, quien recordó que la noche del lunes hacía mucho frío. “Mi esposa, parada en la vereda, me gritaba que no llegaba. Yo estaba desesperado y no sabía qué hacer. Fueron los cinco minutos más largos de mi vida”, expresó con una sonrisa y agregó que por suerte el Peugeot arrancó.

 

María Luz no entiende de tiempo pero sí sabía que quería salir y no precisamente en el hospital.  Lourdes no dejaba de oler el perfume de su beba y  acariciarle sus pequeñas manos. “Es increíble que ahora la tengo en mis brazos. Realmente no lo puedo creer”, expresó con la voz entrecortada.  “Cuando me subí al auto me tuve que acostar hacia atrás, entre los dos asientos delanteros, porque ya no podía aguantar más.  Me puse de costado y dije: ¡nace! ¡nace!, contó.

 

En el preciso momento que Lourdes gritaba, Fabio iba manejando. “Le dije a mi esposo que parara porque tenía que recibir a la pequeña.  Frenamos entre Yapeyú  y Narciso Gutiérrez a dos cuadras del hospital.  Él no quería estar en el parto porque le daba impresión pero acá no le quedó otra y tuvo que ayudar”, resaltó entre risas. 

 

“Íbamos camino al hospital cuando sentí que ya se acercaba el momento,  cuando quise ver mi hija estaba en la alfombra del piso con el cordón umbilical unida a mí. Mi marido en ese instante no sabía qué hacer. Yo le indiqué que tomara la campera y la envolviera para darle calor”, detalló la mujer, quien resaltó que eran las ocho y media de la mañana. “Ese día estaba muy frío, la tomé entre mis brazos, su carita estaba con sangre, la limpié y esperé que llorara para asegurarme que todo estaba bien”, comentó.

 

Mientras Lourdes estaba con su hija en la parte de atrás del Peugeot, Fabio estaba al mando. “Una vez que pudimos controlar la situación nos fuimos al Policlínico. Empecé a los bocinazos y salió el equipo médico”, destacó el papá y detalló que ahí le hicieron los primeros controles médicos. Por suerte tanto mi esposa como mi hija se encontraban en perfecto estado”, aseguró.

 

“A las nueve y media del martes nos trasladaron a la Meternidad Teresita Baigorria. Gracias a Dios salió todo bien. A María Luz la pusieron en incubadora cuatro horas para asegurarse que estuviera bien. Pesó dos kilos ochocientos. Por suerte todo salió bien, está fuerte y sana”, expresó Lourdes emocionada, quien ayer al medio día firmó los papeles de su alta para poder irse a su hogar. Ahí los estaban esperando sus otros hijos para poder conocer y darle cariño a la nueva integrante de la familia.

 

 

 

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