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La ganadería, entre la seca y el optimismo de siempre

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La ganadería, entre la seca y el optimismo de siempre

Juan Luna

La falta de pasturas obligó a anticipar la venta de terneros, lo que provocó una sobreoferta en una época inusual. Pero todos esperan un repunte en lo que queda del año.

Como en un efecto dominó, cuando una pieza cae voltea inevitablemente a la otra. La gran sequía que castigó este año al país, tuvo un impacto en cadena sobre las diferentes etapas y eslabones de la ganadería. El centro-este y el sur de la provincia también sintieron los coletazos de los bajos registros de lluvia de la primavera y el verano, y el mercado de hacienda vio caer algunos de sus números con el peso que el clima tiene para el sector agropecuario.

 “Alfredo S. Mondino” es una de las consignatarias con más influencia en dos de los departamentos más ganaderos de San Luis: Dupuy y Pedernera. Todos los meses ofrece una feria voluminosa con gordo, invernada y cría en Buena Esperanza, a la que llegan productores de distintas localidades puntanas y de provincias vecinas como Córdoba y La Pampa.

Su gerente, Francisco Garín, señaló que la falta de precipitaciones hizo que se retrasara la producción de verdeos, coberturas y pasturas. Por eso, muchos productores tuvieron que vender sus terneros antes de tiempo para poder preservar el estado de las vacas madres y no sobrecargar los lotes para pastoreo.

Así, se dio una especie de “zafra anticipada”, como el propio directivo la definió. Si la mayor salida de las crías se concentraba entre marzo, abril y mayo, cuando las pariciones de la primavera empiezan a ser destetadas, este año las ventas más numerosas arrancaron a principios de febrero.

En todos los remates que los Mondino han realizado durante el año, que han sido muchos, las ofertas de terneros aumentaron en un 30% aproximadamente. “Anunciamos un televisado con 7.000 cabezas y terminamos rematando 11.500”, graficó.

Para Eduardo Travaglia, el martillero que encabeza la consignataria que lleva su nombre, el análisis es muy similar. La firma con raíces en Achiras (Córdoba) es una referencia entre los ganaderos de Villa Mercedes y La Toma, donde desarrolla ferias mensuales, y en todos los alrededores que van desde Pedernera hasta Pringles.

“La zona no estuvo exenta de lo que ocurrió en todos lados. La gran sequía aceleró la oferta de hacienda. La gente tenía que aliviar las vacas sacando algunos terneros. Otros, por el precio alto  del maíz, decidieron vender sus granos y se quedaron sin suplemento para sus rodeos. El factor climático alteró en un 80% el negocio”, explicó.

Con ese panorama, la ley de la oferta y la demanda habla por sí sola. Si hay demasiados ofrecimientos, el precio tiende a caer. Y la invernada vale unos cinco o seis pesos menos de los que costaba hace tres meses atrás. “Lo que se vendía entre $50 y $45 pasó a valer entre $45 y $40, mientras que lo que se pagaba entre $45 y $40, ahora se quedó entre $40 y $38, aproximadamente”, ejemplificó el martillero.

En el caso de la hacienda gorda, el momento es muy similar, pero la tendencia a valores en baja se arrastra desde el año pasado. “También está muy tranquilo por la sobreoferta. Por falta de pasto hubo mucha salida y el consumo de carne está un poco quieto, entonces los precios se mantuvieron con algunos momentos de baja. Esta sobreoferta de ahora, la vamos a sufrir en el momento en que tendría que salir, que es dentro de dos o tres meses”, expresó el gerente de Mondino.

A comienzos de año, los engordadores a corral fueron los que sufrieron. La liberación de las exportaciones de maíz, la escasez de cereales y el incremento de su valor, pusieron en peligro los márgenes de ganancia de los establecimientos, que veían como los costos de producción subían y las ventas se estacionaban.

Sin embargo, con la baja que sufre la invernada, la reposición empezó a ser nuevamente un negocio más posible. Pero para Travaglia, “fue a costa del criador. Siempre en estos casos a un sector le cuesta más. Antes estaba afectado el feedlot y ahora el que pierde es el que cría”.

Las recientes lluvias de abril son las que permiten ver el futuro inmediato de la ganadería con un poco más de optimismo. Esos aguaceros, aunque escasos, les permitirán a los productores sembrar pasturas para tener forraje durante el invierno, la época más seca del año.

Por eso Garín calcula que cuando haya verde en los campos, dentro de dos o tres meses, “muchos van a salir a comprar. Va a haber menos terneros porque ya se vendió mucho, y eso puede empujar un poco el precio”, pronosticó.

Además, en Del Campillo, su zona de procedencia, “había buenas napas del año pasado, entonces los rindes fueron normales. Los cereales vienen bastante bien. Creemos que es plata de la agricultura que se va a inyectar en la ganadería. La relación entre el precio de la soja y el ternero está muy buena para entrar al mundo de las vacas”, aseguró.

El gerente de la consignataria cordobesa aclaró que todas estas inclemencias climáticas no tendrán una repercusión en las empresas que crían reproductores, cuyas ventas se concentran entre los meses de setiembre, octubre y noviembre. Por lo general, dijo, las cabañas ya tienen delineado un plan de terminación para sus toros y hembras: cómo los van a encerrar y qué les van a dar de comer.

Sin embargo, lo que preocupa es la baja demanda que hay de vientres. “Estamos vendiendo una vaca preñada al mismo valor que hace dos o tres años”, lamentó, y planteó que, ante el panorama climático y financiero, en muchos campos se enfocan en negocios más a corto plazo y no arriesgan a ampliar sus rodeos.

De todas maneras, ambos consignatarios consideraron que el productor no ha perdido el buen ánimo y las expectativas. “En otras ocasiones, el entorno no era tan favorable. Ahora por lo menos la gente está más optimista, se anima a comprar, a sacar créditos, a pagar con tarjetas agrícolas. Los bancos están dando líneas de crédito bastante accesibles”, sostuvo Garín.

“Los ánimos están mejor porque los productores se han dado cuenta de que un año malo no regula la ganadería. Entonces hay muchos que quieren volver a incorporar el ganado a sus campos. La perspectiva va a ser buena”, coincidió Travaglia.

 

Ganadera del Sur

Otra voz importante es la de la familia Abdallah, que lleva más de cien años vendiendo hacienda en San Luis capital y alrededores, incluso hace una década amplió su radio de acción al este mendocino y a San Rafael.

"Hubo una baja importante de precios, tanto de la invernada como del gordo, pero no del consumo, entonces siempre hay margen para mejorar", comentó Muse Abdallah, el dueño de la consignataria Ganadera del Sur. El consignatario asegura que "el precio del ternero está igual que en 2016, por debajo de los valores del año pasado, y mientras tanto los costos suben, sobre todo el maíz, y también la presión impositiva, que está en el orden del 60%. El Estado lo sabe, pero no puede bajarla porque tiene un gran déficit fiscal".

Para Abdallah, el gran capital que tiene la ganadería son los productores: "Ellos siempre confían en que van a poder, que las cosas van a mejorar. Lo más importante es asegurarse la comida de la hacienda, por eso deben ser cada día más eficientes. A nosotros nos está costando vender, mucho más que otras veces, pero igual sigue habiendo manos levantadas y gente que apuesta por la invernada y el engorde. El productor es un optimista empedernido".

Muse siempre está en la tarima, atento a las reacciones de los compradores y vendedores, pero el micrófono lo lleva José Talano, quien cree que "es el momento más triste para la ganadería" el que está viviendo la Argentina. "En tres meses no va a haber más invernada, porque por la seca la mayoría debió adelantar la salida de los terneros de los campos. Están liquidando todo. Hay productores que me dicen, 'no importa el precio, tengo que vender' y así se derrumban los valores. Con precios en picada y falta de pasto, todos defienden la vaca".

El martillero cordobés, que tiene su propia consignataria junto con su hermano Miguel, augura que "los remates de reproductores de octubre y noviembre van a ser muy difíciles, porque los toros serán caros y escasos. La gran esperanza de la ganadería argentina está en la exportación, hay que sacar la carne afuera, aceitar los convenios con China y volver a venderle a Estados Unidos, es la única manera de que se recuperen los precios y los criadores puedan volver a invertir en madres".

Con una visión más empresarial, fruto de su juventud, Lucas Abdallah, el hijo de Muse y su mano derecha en Ganadera del Sur, aseguró que el año arrancó "lento", pero luego se fueron consolidando los remates. "Las primeras dos subastas, en febrero, fueron de mil cabezas cada una, y ya en marzo subimos a mil quinientas porque los productores comenzaron a sacar hacienda y mover el negocio", agregó.

"Los compradores vienen dispuestos a llevarse lo que quieren y pagan por eso, sobre todo por los animales livianos. Llegamos a un valor de 65 pesos por los terneros de 100 kilos, son precios por encima de los que tuvimos al cierre de 2017", analizó, aunque sin soslayar que la sequía que afectó a la zona núcleo aceleró la salida de hacienda de los campos: "Eso por un lado obliga a prestarle ayuda al vendedor, a defenderle su trabajo lo mejor posible, pero por otro abre la posibilidad de que los compradores puedan renovar sus planteles a un costo algo menor que en otras oportunidades", analizó el menor de los Abdallah.

El interés por la hacienda liviana es un fenómeno que se está dando en toda la Argentina, con un proceso que luego se completa, en la mayoría de los casos, con una recría pastoril, un engorde en  feedlot y la conversión a novillos. "La exportación se va recuperando de a poco y es la categoría que más cabezas perdió durante la gran caída de la ganadería. Esos animales de más de 400 kilos son los que piden en el exterior, el problema es que cuesta mucho hacerlos y no hay una motivación especial de parte del Estado", dijo el rematador.

Ese sector espera ahora una suba del gordo para faena para compensar las pérdidas que sufrieron el año pasado. "Ya comenzó a llover algo, al menos en San Luis. Eso ayuda a recuperar las pasturas y cambia el ánimo de los productores", cerró Abdallah.

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La ganadería, entre la seca y el optimismo de siempre

La falta de pasturas obligó a anticipar la venta de terneros, lo que provocó una sobreoferta en una época inusual. Pero todos esperan un repunte en lo que queda del año.

Las fiesta del sur. Los Mondino en una de las tradicionales recorridas para vender gordo en las mañanas de Buena Esperanza. 

Como en un efecto dominó, cuando una pieza cae voltea inevitablemente a la otra. La gran sequía que castigó este año al país, tuvo un impacto en cadena sobre las diferentes etapas y eslabones de la ganadería. El centro-este y el sur de la provincia también sintieron los coletazos de los bajos registros de lluvia de la primavera y el verano, y el mercado de hacienda vio caer algunos de sus números con el peso que el clima tiene para el sector agropecuario.

 “Alfredo S. Mondino” es una de las consignatarias con más influencia en dos de los departamentos más ganaderos de San Luis: Dupuy y Pedernera. Todos los meses ofrece una feria voluminosa con gordo, invernada y cría en Buena Esperanza, a la que llegan productores de distintas localidades puntanas y de provincias vecinas como Córdoba y La Pampa.

Su gerente, Francisco Garín, señaló que la falta de precipitaciones hizo que se retrasara la producción de verdeos, coberturas y pasturas. Por eso, muchos productores tuvieron que vender sus terneros antes de tiempo para poder preservar el estado de las vacas madres y no sobrecargar los lotes para pastoreo.

Así, se dio una especie de “zafra anticipada”, como el propio directivo la definió. Si la mayor salida de las crías se concentraba entre marzo, abril y mayo, cuando las pariciones de la primavera empiezan a ser destetadas, este año las ventas más numerosas arrancaron a principios de febrero.

En todos los remates que los Mondino han realizado durante el año, que han sido muchos, las ofertas de terneros aumentaron en un 30% aproximadamente. “Anunciamos un televisado con 7.000 cabezas y terminamos rematando 11.500”, graficó.

Para Eduardo Travaglia, el martillero que encabeza la consignataria que lleva su nombre, el análisis es muy similar. La firma con raíces en Achiras (Córdoba) es una referencia entre los ganaderos de Villa Mercedes y La Toma, donde desarrolla ferias mensuales, y en todos los alrededores que van desde Pedernera hasta Pringles.

“La zona no estuvo exenta de lo que ocurrió en todos lados. La gran sequía aceleró la oferta de hacienda. La gente tenía que aliviar las vacas sacando algunos terneros. Otros, por el precio alto  del maíz, decidieron vender sus granos y se quedaron sin suplemento para sus rodeos. El factor climático alteró en un 80% el negocio”, explicó.

Con ese panorama, la ley de la oferta y la demanda habla por sí sola. Si hay demasiados ofrecimientos, el precio tiende a caer. Y la invernada vale unos cinco o seis pesos menos de los que costaba hace tres meses atrás. “Lo que se vendía entre $50 y $45 pasó a valer entre $45 y $40, mientras que lo que se pagaba entre $45 y $40, ahora se quedó entre $40 y $38, aproximadamente”, ejemplificó el martillero.

En el caso de la hacienda gorda, el momento es muy similar, pero la tendencia a valores en baja se arrastra desde el año pasado. “También está muy tranquilo por la sobreoferta. Por falta de pasto hubo mucha salida y el consumo de carne está un poco quieto, entonces los precios se mantuvieron con algunos momentos de baja. Esta sobreoferta de ahora, la vamos a sufrir en el momento en que tendría que salir, que es dentro de dos o tres meses”, expresó el gerente de Mondino.

A comienzos de año, los engordadores a corral fueron los que sufrieron. La liberación de las exportaciones de maíz, la escasez de cereales y el incremento de su valor, pusieron en peligro los márgenes de ganancia de los establecimientos, que veían como los costos de producción subían y las ventas se estacionaban.

Sin embargo, con la baja que sufre la invernada, la reposición empezó a ser nuevamente un negocio más posible. Pero para Travaglia, “fue a costa del criador. Siempre en estos casos a un sector le cuesta más. Antes estaba afectado el feedlot y ahora el que pierde es el que cría”.

Las recientes lluvias de abril son las que permiten ver el futuro inmediato de la ganadería con un poco más de optimismo. Esos aguaceros, aunque escasos, les permitirán a los productores sembrar pasturas para tener forraje durante el invierno, la época más seca del año.

Por eso Garín calcula que cuando haya verde en los campos, dentro de dos o tres meses, “muchos van a salir a comprar. Va a haber menos terneros porque ya se vendió mucho, y eso puede empujar un poco el precio”, pronosticó.

Además, en Del Campillo, su zona de procedencia, “había buenas napas del año pasado, entonces los rindes fueron normales. Los cereales vienen bastante bien. Creemos que es plata de la agricultura que se va a inyectar en la ganadería. La relación entre el precio de la soja y el ternero está muy buena para entrar al mundo de las vacas”, aseguró.

El gerente de la consignataria cordobesa aclaró que todas estas inclemencias climáticas no tendrán una repercusión en las empresas que crían reproductores, cuyas ventas se concentran entre los meses de setiembre, octubre y noviembre. Por lo general, dijo, las cabañas ya tienen delineado un plan de terminación para sus toros y hembras: cómo los van a encerrar y qué les van a dar de comer.

Sin embargo, lo que preocupa es la baja demanda que hay de vientres. “Estamos vendiendo una vaca preñada al mismo valor que hace dos o tres años”, lamentó, y planteó que, ante el panorama climático y financiero, en muchos campos se enfocan en negocios más a corto plazo y no arriesgan a ampliar sus rodeos.

De todas maneras, ambos consignatarios consideraron que el productor no ha perdido el buen ánimo y las expectativas. “En otras ocasiones, el entorno no era tan favorable. Ahora por lo menos la gente está más optimista, se anima a comprar, a sacar créditos, a pagar con tarjetas agrícolas. Los bancos están dando líneas de crédito bastante accesibles”, sostuvo Garín.

“Los ánimos están mejor porque los productores se han dado cuenta de que un año malo no regula la ganadería. Entonces hay muchos que quieren volver a incorporar el ganado a sus campos. La perspectiva va a ser buena”, coincidió Travaglia.

 

Ganadera del Sur

Otra voz importante es la de la familia Abdallah, que lleva más de cien años vendiendo hacienda en San Luis capital y alrededores, incluso hace una década amplió su radio de acción al este mendocino y a San Rafael.

"Hubo una baja importante de precios, tanto de la invernada como del gordo, pero no del consumo, entonces siempre hay margen para mejorar", comentó Muse Abdallah, el dueño de la consignataria Ganadera del Sur. El consignatario asegura que "el precio del ternero está igual que en 2016, por debajo de los valores del año pasado, y mientras tanto los costos suben, sobre todo el maíz, y también la presión impositiva, que está en el orden del 60%. El Estado lo sabe, pero no puede bajarla porque tiene un gran déficit fiscal".

Para Abdallah, el gran capital que tiene la ganadería son los productores: "Ellos siempre confían en que van a poder, que las cosas van a mejorar. Lo más importante es asegurarse la comida de la hacienda, por eso deben ser cada día más eficientes. A nosotros nos está costando vender, mucho más que otras veces, pero igual sigue habiendo manos levantadas y gente que apuesta por la invernada y el engorde. El productor es un optimista empedernido".

Muse siempre está en la tarima, atento a las reacciones de los compradores y vendedores, pero el micrófono lo lleva José Talano, quien cree que "es el momento más triste para la ganadería" el que está viviendo la Argentina. "En tres meses no va a haber más invernada, porque por la seca la mayoría debió adelantar la salida de los terneros de los campos. Están liquidando todo. Hay productores que me dicen, 'no importa el precio, tengo que vender' y así se derrumban los valores. Con precios en picada y falta de pasto, todos defienden la vaca".

El martillero cordobés, que tiene su propia consignataria junto con su hermano Miguel, augura que "los remates de reproductores de octubre y noviembre van a ser muy difíciles, porque los toros serán caros y escasos. La gran esperanza de la ganadería argentina está en la exportación, hay que sacar la carne afuera, aceitar los convenios con China y volver a venderle a Estados Unidos, es la única manera de que se recuperen los precios y los criadores puedan volver a invertir en madres".

Con una visión más empresarial, fruto de su juventud, Lucas Abdallah, el hijo de Muse y su mano derecha en Ganadera del Sur, aseguró que el año arrancó "lento", pero luego se fueron consolidando los remates. "Las primeras dos subastas, en febrero, fueron de mil cabezas cada una, y ya en marzo subimos a mil quinientas porque los productores comenzaron a sacar hacienda y mover el negocio", agregó.

"Los compradores vienen dispuestos a llevarse lo que quieren y pagan por eso, sobre todo por los animales livianos. Llegamos a un valor de 65 pesos por los terneros de 100 kilos, son precios por encima de los que tuvimos al cierre de 2017", analizó, aunque sin soslayar que la sequía que afectó a la zona núcleo aceleró la salida de hacienda de los campos: "Eso por un lado obliga a prestarle ayuda al vendedor, a defenderle su trabajo lo mejor posible, pero por otro abre la posibilidad de que los compradores puedan renovar sus planteles a un costo algo menor que en otras oportunidades", analizó el menor de los Abdallah.

El interés por la hacienda liviana es un fenómeno que se está dando en toda la Argentina, con un proceso que luego se completa, en la mayoría de los casos, con una recría pastoril, un engorde en  feedlot y la conversión a novillos. "La exportación se va recuperando de a poco y es la categoría que más cabezas perdió durante la gran caída de la ganadería. Esos animales de más de 400 kilos son los que piden en el exterior, el problema es que cuesta mucho hacerlos y no hay una motivación especial de parte del Estado", dijo el rematador.

Ese sector espera ahora una suba del gordo para faena para compensar las pérdidas que sufrieron el año pasado. "Ya comenzó a llover algo, al menos en San Luis. Eso ayuda a recuperar las pasturas y cambia el ánimo de los productores", cerró Abdallah.

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