eldiariodelarepublica.com
Iguales padecimientos, distintas curas

Escuchanos EN VIVO!
X

Iguales padecimientos, distintas curas

Por distintas razones, los países desarrollados y los que están en el camino del desarrollo, durante algunos ciclos económicos atraviesan situaciones adversas que ponen en riesgo su estabilidad financiera. Es algo normal, y que escapa a cualquier previsión. Lo que distingue a una nación exitosa en la gestión de sus recursos, de una nación que aún debe probar su capacidad de gestión, son las recetas que aplica para paliar determinados padecimientos.

El Fondo Monetario Internacional sostuvo que el crecimiento de la economía de Estados Unidos, acelerará su ritmo, sostenido por el estímulo presupuestario de la administración Trump, pero sugirió “estar atentos a la inflación”, que puede dar una “sorpresa”, además de observar el potencial impacto de las medidas proteccionistas.

En el examen anual de la primera economía mundial, el FMI confirmó una proyección de crecimiento de 2,9% este año y de 2,7% en 2019, lo que marcará “el período más largo de expansión” de la historia de Estados Unidos. El organismo alertó sin embargo del riesgo “mayor de una inflación sorpresiva” y del potencial impacto negativo de los aranceles de importación.

Y entre las “buenas noticias”, el Fondo destacó que la mayoría de las economías del mundo podrán beneficiarse en el corto plazo por la expansión de la economía estadounidense. Siempre que logren “aprovechar” esa coyuntura particular.

Porque si hay algo que distingue a la economía global actual, respecto de escenarios previos a la gran crisis de 2008, es que los períodos de “bonanza” y “retracción” son muchos más cortos que hace tres, cuatro, o cinco décadas atrás. En el período (extremadamente corto), de un año, un país puede atravesar grandes expectativas de crecimiento, y estancamientos severos. El equilibrio es hoy, la “perla de la corona” que todos buscan, mucho más que un crecimiento sostenido en el tiempo; porque esto último “pertenece a un pasado que quizás no regrese”.

El FMI señaló que EE.UU., parece aproximarse a una situación de pleno empleo, ya que actualmente el nivel de desempleo se sitúa en 3,8%, su más bajo nivel desde la década de 1960.

Esta situación es digna de analizar: Mientras Trump rápidamente alcanzó la categoría de líder más “intolerable” de todos los que gobiernan en las grandes potencias; por sus decisiones polémicas, su intolerancia a la inmigración, sus polémicas declaraciones en política internacional, o el abandono de acuerdos de cooperación, de los cuales además era el garante económico; fronteras adentro, logró poner “nuevamente de pie”, la economía de su nación. Quizás para el estadounidense promedio, a la hora de las grandes decisiones, la balanza termine inclinándose por lo que sucede dentro de cada casa y en cada bolsillo, de cada empleado.

No obstante, el FMI alertó que existen claras preocupaciones por las consecuencias de una eventual guerra comercial generalizada, y que esas preocupaciones “crecen más y más”. El gobierno de Donald Trump decidió revisar desde el primer día, las relaciones de intercambio comercial de Estados Unidos.

Como parte de esa nueva política, impuso pesados aranceles a las importaciones de acero y aluminio, inclusive a México y Canadá, dos aliados del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). Para el FMI, la adopción de restricciones comerciales “puede tener consecuencias negativas para la economía de Estados Unidos y sus asociados”.

Por ello, la entidad formuló un llamado a los países a “resolver sus desacuerdos comerciales sin recurrir a los derechos de aduana u otras barreras”. Esa pulseada puede “crear un ciclo de represalias que perturbe el aprovisionamiento de las transnacionales estadounidenses y afecte “a los países emergentes más vulnerables”.

Porque hasta hoy, el concepto repetido es que “nadie gana en una guerra comercial”. Pero Trump está dispuesto a demostrar lo contrario. El “remedio diferente” que aplica, le está dando muy buenos resultados.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Iguales padecimientos, distintas curas

Por distintas razones, los países desarrollados y los que están en el camino del desarrollo, durante algunos ciclos económicos atraviesan situaciones adversas que ponen en riesgo su estabilidad financiera. Es algo normal, y que escapa a cualquier previsión. Lo que distingue a una nación exitosa en la gestión de sus recursos, de una nación que aún debe probar su capacidad de gestión, son las recetas que aplica para paliar determinados padecimientos.

El Fondo Monetario Internacional sostuvo que el crecimiento de la economía de Estados Unidos, acelerará su ritmo, sostenido por el estímulo presupuestario de la administración Trump, pero sugirió “estar atentos a la inflación”, que puede dar una “sorpresa”, además de observar el potencial impacto de las medidas proteccionistas.

En el examen anual de la primera economía mundial, el FMI confirmó una proyección de crecimiento de 2,9% este año y de 2,7% en 2019, lo que marcará “el período más largo de expansión” de la historia de Estados Unidos. El organismo alertó sin embargo del riesgo “mayor de una inflación sorpresiva” y del potencial impacto negativo de los aranceles de importación.

Y entre las “buenas noticias”, el Fondo destacó que la mayoría de las economías del mundo podrán beneficiarse en el corto plazo por la expansión de la economía estadounidense. Siempre que logren “aprovechar” esa coyuntura particular.

Porque si hay algo que distingue a la economía global actual, respecto de escenarios previos a la gran crisis de 2008, es que los períodos de “bonanza” y “retracción” son muchos más cortos que hace tres, cuatro, o cinco décadas atrás. En el período (extremadamente corto), de un año, un país puede atravesar grandes expectativas de crecimiento, y estancamientos severos. El equilibrio es hoy, la “perla de la corona” que todos buscan, mucho más que un crecimiento sostenido en el tiempo; porque esto último “pertenece a un pasado que quizás no regrese”.

El FMI señaló que EE.UU., parece aproximarse a una situación de pleno empleo, ya que actualmente el nivel de desempleo se sitúa en 3,8%, su más bajo nivel desde la década de 1960.

Esta situación es digna de analizar: Mientras Trump rápidamente alcanzó la categoría de líder más “intolerable” de todos los que gobiernan en las grandes potencias; por sus decisiones polémicas, su intolerancia a la inmigración, sus polémicas declaraciones en política internacional, o el abandono de acuerdos de cooperación, de los cuales además era el garante económico; fronteras adentro, logró poner “nuevamente de pie”, la economía de su nación. Quizás para el estadounidense promedio, a la hora de las grandes decisiones, la balanza termine inclinándose por lo que sucede dentro de cada casa y en cada bolsillo, de cada empleado.

No obstante, el FMI alertó que existen claras preocupaciones por las consecuencias de una eventual guerra comercial generalizada, y que esas preocupaciones “crecen más y más”. El gobierno de Donald Trump decidió revisar desde el primer día, las relaciones de intercambio comercial de Estados Unidos.

Como parte de esa nueva política, impuso pesados aranceles a las importaciones de acero y aluminio, inclusive a México y Canadá, dos aliados del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). Para el FMI, la adopción de restricciones comerciales “puede tener consecuencias negativas para la economía de Estados Unidos y sus asociados”.

Por ello, la entidad formuló un llamado a los países a “resolver sus desacuerdos comerciales sin recurrir a los derechos de aduana u otras barreras”. Esa pulseada puede “crear un ciclo de represalias que perturbe el aprovisionamiento de las transnacionales estadounidenses y afecte “a los países emergentes más vulnerables”.

Porque hasta hoy, el concepto repetido es que “nadie gana en una guerra comercial”. Pero Trump está dispuesto a demostrar lo contrario. El “remedio diferente” que aplica, le está dando muy buenos resultados.

Logín