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Un puntano trabajó con el Premio Nobel de Química

Por Flavio Cabeytú
| 11 de octubre de 2019
Sebastián Larrégola hizo un postdoctorado en Química bajo la dirección de Goodenough. Foto: Marianela Sánchez.

Sebastián Larrégola (35) integró uno de los equipos de investigación de John Goodenough.

 

 

El químico puntano, Sebastián Larrégola, trabajó en uno de los equipos del premio Nobel de Química, John Goodenough, en la Universidad de Texas, en Austin (Estados Unidos), entre el 2012 y 2013. Larrégola habla del galardonado como su "profesor" y lo define como un profesional muy accesible y disponible para todos  los colaboradores que lo acompañan en sus investigaciones.

 

La Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el miércoles el premio Nobel de Química 2019, a Goodenough (de 97 años, el ganador más anciano de la historia del Nobel), Stanley Whittingham y Akira Yoshino, por sus trabajos en el desarrollo de las baterías de litio. Larrégola, de 35 años, habló con El Diario de la República y recordó cómo llegó a  ser unos de los colaboradores en los grupos de trabajo del investigador estadounidense.  

 

Cuando comenzó su tesis doctoral en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), en el grupo de Química General Inorgánica, la realizó con la asistencia del Instituto de Ciencias de Materiales de Madrid (España), bajo la dirección del doctor José Antonio Alonso. "Él tenía colaboraciones estables con el equipo del profesor Goodenough y al terminar mi tesis me ofrecieron un contrato laboral para trabajar en el laboratorio de la Universidad de Texas, en Austin. Me fui a vivir a esa ciudad durante un año y medio, entre el 2012 y 2013, para hacer un postdoctorado", afirmó.

 

Si bien a Goodenough le entregaron el galardón por el desarrollo de las baterías de litio, es un investigador que a través de los años hizo aportes en diferentes campos de la física y química. "El profesor trabaja en dos ámbitos distintos, uno con sus investigaciones en el avance de las baterías de litio y otro  con el tema de las estructuras y propiedades físicas de materiales, en donde yo formaba parte de ese equipo de investigación. Éramos como unas diez personas", señaló.

 

Trabajar con el flamante ganador del Nobel de Química fue ameno y un aprendizaje importante para su labor profesional. "Tienen un laboratorio muy equipado y dos investigadores muy capaces como lo son Arumugam Manthiram en la parte de baterías y Jianshi Zhou en la de materiales. Cuando estuve trabajando allí cumplió 90 años y todos los días iba al laboratorio y estaba siempre disponible para los tesistas o los que realizan un postdoctorado. Éramos un grupo  muy numeroso y muy productivo, con temas de punta. Teníamos un buen equipamiento, importante presupuesto y siempre guiados por John", describió.

 

Según Larrégola, Goodenough esperaba el premio hace varios años y finalmente lo pudo concretar. "Sus aportes en diferentes campos fueron todos de gran calibre. Siempre fue una persona muy activa en diferentes rubros y muy inteligente. John en realidad es físico, pero su interpretación de diversos fenómenos lo fueron llevando al lado de la química", destacó.

 

El doctor en química dijo que hace varios meses que no mantiene contacto con el ganador del Nobel. "Mantengo más comunicación con Zhou, que me dirigía en mi grupo en Texas, pero a la hora de analizar algunos resultados o dudas demasiado profundas siempre consultaba al profesor", comentó.

 

Sebastián nació en General Alvear, Mendoza, donde realizó sus  estudios primarios y secundarios. En el 2002 vino a San Luis a estudiar Licenciatura en Química en donde se recibió en el 2007 y ese año comenzó a preparar su tesis doctoral, que obtuvo en el 2011.En el 2012 logró un postdoctorado en la Universidad de Texas y en el 2014 otro postdoctorado en el Intequi (Instituto de Tecnología Química). Actualmente es el jefe de trabajos Prácticos de Química General 2 de la Facultad de Química Bioquímica y Farmacia en la UNSL y se desempeña como investigador asistente del Conicet.

 

Está en pareja con Cecilia y tiene una beba de nueve meses que se llama Greta. Como su vida social ya transcurrió más tiempo en San Luis que en cualquier otro sitio, se considera un puntano por adopción. "Mi hija es una puntana y mi idea es seguir trabajando en San Luis y siempre intentando mantener colaboraciones con otros investigadores en el exterior", señaló.

 

 

El ganador

 

 

 

Goodenough nació en 1922 en Jena, Alemania, y se nacionalizó estadounidense. Cuando era niño tuvo problemas importantes para aprender a leer, una de las razones por las que se sintió atraído por las matemáticas y, finalmente, después de la Segunda Guerra Mundial, también por la física. Trabajó durante muchos años en el Laboratorio Lincoln del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

 

Mientras estuvo allí, contribuyó al desarrollo de la memoria de acceso aleatorio (RAM), que sigue siendo un componente fundamental de la informática. Ahora es profesor de la Universidad de Texas en Austin.

 

Goodenough, Whittingham y Yoshino compartirán el premio por su trabajo en “el desarrollo de baterías de iones de litio”, según el comité del Premio Nobel. "Las baterías de iones de litio han revolucionado nuestras vidas y se utilizan en todo, desde teléfonos móviles hasta computadoras portátiles y vehículos eléctricos", resaltaron. Whittingham desarrolló la primera batería de litio funcional a principios de la década de 1970, pero fue demasiado explosiva para ser viable. Goodenough fue responsable de desarrollar baterías mucho más potentes. Yoshino luego eliminó el litio puro de la batería, produciendo la primera batería de iones de litio comercialmente viable en 1985.

 

Señalaron que los tres ganadores compartirán un premio de 9 millones de coronas suecas (910.000 dólares).

 

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