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La participación del Estado en la renta agrícola bajó un 0,5%

A pesar de que sigue siendo elevada, la devaluación del mes pasado licuó en el corto plazo los costos en pesos, particularmente fletes y labores, y los impuestos provinciales.

La participación del Estado en la renta agrícola retrocedió apenas en el trimestre julio/septiembre de 56,9% a 56,4%, es decir que de cada $100 que genera el campo, $56,4 van a los gobiernos municipal, provincial o nacional. Sigue siendo mucho.

Así lo consignó el último índice que publica cada tres meses la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), estudio en el que la renta es entendida como el resultado del valor de la producción, menos los costos. "La principal razón por la que bajó es la devaluación de septiembre, que en el corto plazo licuó los costos en pesos, particularmente fletes y labores, y los impuestos fijos como el inmobiliario rural y las tasas viales municipales", analizó, en diálogo con NA, el economista jefe de FADA, David Miazzo.

 Explicó que se trata de "corto plazo" porque "en solo tres meses se actualizarán los precios de fletes y labores y a partir de enero comenzarán a regir nuevos valores en los impuestos fijos".

"La lógica para evaluar es considerar cómo subió el dólar y los ingresos de la agricultura son en dólares, mientras que algunos costos que tiene el campo expresados en pesos bajan medidos en dólares", indicó el especialista, quien explicó que "entonces en pesos sigue siendo lo mismo, y en dólar menos, por eso decimos que se licuó".

Según Miazzo, "lo que había impulsado la participación estatal en la renta agrícola hacia arriba era que hasta junio se utilizaron los rindes de la cosecha récord, es decir rindes más altos de lo normal, o sea a mayor torta para distribuir".

"Pero hay que discriminar: mientras mayor es la renta, menor es la participación relativa del Estado. Esa es la razón por la que con los mismos impuestos la participación del Estado en la renta del maíz es de 48,9%, mientras que en el girasol es del 61,1% y en trigo 43,9%, porque es más rentable el maíz que el girasol", sostuvo. Las diferencias entre cada cultivo radican en los impuestos, como el caso de soja que tiene 18% más de derechos de exportación que el resto.

Respecto de los precios de los cuatro principales cultivos (trigo, soja, maíz y girasol), advirtió: "Son la principal señal de alarma tanto para el productor como para la economía argentina en la generación de divisas del agro, porque en el último año los precios de los granos bajaron en promedio un 7% y no hay expectativas de que suban".

Por ejemplo, el precio disponible del maíz pasó de U$S171 la tonelada a U$S132 entre junio y septiembre de 2019, una caída del 22,8%. Miazzo precisó que "los costos en dólares tienden a mantenerse estables -fertilizantes, fitosanitarios y semillas-, mientras que los costos en pesos van a tender a copiar la evolución que han tenido en estos meses el tipo de cambio y la inflación". FADA identificó que un 60% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados, mientras que el restante 40% se encuentra pesificado.

Miazzo aclaró que "ese 56,4% de participación del Estado está compuesto por impuestos nacionales, provinciales y municipales, algunos coparticipables y otros no". Los impuestos nacionales no coparticipables conforman el 55,7% del total de tributos que afronta una hectárea agrícola y son, principalmente, las retenciones, a las que se le suma los créditos y débitos bancarios.

En este sentido, los tributos nacionales coparticipables entre el Estado nacional y los Estados provinciales constituyen el 38,6% de los impuestos medidos. La mayor parte la ocupan el impuesto a las ganancias y el IVA. Las provincias reciben parte de este 38,6% como coparticipación (de ahí el conflicto actual con la Nación), y también recaudan diversos impuestos.

NA.

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La participación del Estado en la renta agrícola bajó un 0,5%

A pesar de que sigue siendo elevada, la devaluación del mes pasado licuó en el corto plazo los costos en pesos, particularmente fletes y labores, y los impuestos provinciales.

La participación del Estado en la renta agrícola retrocedió apenas en el trimestre julio/septiembre de 56,9% a 56,4%, es decir que de cada $100 que genera el campo, $56,4 van a los gobiernos municipal, provincial o nacional. Sigue siendo mucho.

Así lo consignó el último índice que publica cada tres meses la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), estudio en el que la renta es entendida como el resultado del valor de la producción, menos los costos. "La principal razón por la que bajó es la devaluación de septiembre, que en el corto plazo licuó los costos en pesos, particularmente fletes y labores, y los impuestos fijos como el inmobiliario rural y las tasas viales municipales", analizó, en diálogo con NA, el economista jefe de FADA, David Miazzo.

 Explicó que se trata de "corto plazo" porque "en solo tres meses se actualizarán los precios de fletes y labores y a partir de enero comenzarán a regir nuevos valores en los impuestos fijos".

"La lógica para evaluar es considerar cómo subió el dólar y los ingresos de la agricultura son en dólares, mientras que algunos costos que tiene el campo expresados en pesos bajan medidos en dólares", indicó el especialista, quien explicó que "entonces en pesos sigue siendo lo mismo, y en dólar menos, por eso decimos que se licuó".

Según Miazzo, "lo que había impulsado la participación estatal en la renta agrícola hacia arriba era que hasta junio se utilizaron los rindes de la cosecha récord, es decir rindes más altos de lo normal, o sea a mayor torta para distribuir".

"Pero hay que discriminar: mientras mayor es la renta, menor es la participación relativa del Estado. Esa es la razón por la que con los mismos impuestos la participación del Estado en la renta del maíz es de 48,9%, mientras que en el girasol es del 61,1% y en trigo 43,9%, porque es más rentable el maíz que el girasol", sostuvo. Las diferencias entre cada cultivo radican en los impuestos, como el caso de soja que tiene 18% más de derechos de exportación que el resto.

Respecto de los precios de los cuatro principales cultivos (trigo, soja, maíz y girasol), advirtió: "Son la principal señal de alarma tanto para el productor como para la economía argentina en la generación de divisas del agro, porque en el último año los precios de los granos bajaron en promedio un 7% y no hay expectativas de que suban".

Por ejemplo, el precio disponible del maíz pasó de U$S171 la tonelada a U$S132 entre junio y septiembre de 2019, una caída del 22,8%. Miazzo precisó que "los costos en dólares tienden a mantenerse estables -fertilizantes, fitosanitarios y semillas-, mientras que los costos en pesos van a tender a copiar la evolución que han tenido en estos meses el tipo de cambio y la inflación". FADA identificó que un 60% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados, mientras que el restante 40% se encuentra pesificado.

Miazzo aclaró que "ese 56,4% de participación del Estado está compuesto por impuestos nacionales, provinciales y municipales, algunos coparticipables y otros no". Los impuestos nacionales no coparticipables conforman el 55,7% del total de tributos que afronta una hectárea agrícola y son, principalmente, las retenciones, a las que se le suma los créditos y débitos bancarios.

En este sentido, los tributos nacionales coparticipables entre el Estado nacional y los Estados provinciales constituyen el 38,6% de los impuestos medidos. La mayor parte la ocupan el impuesto a las ganancias y el IVA. Las provincias reciben parte de este 38,6% como coparticipación (de ahí el conflicto actual con la Nación), y también recaudan diversos impuestos.

NA.

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