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Fútbol: quiere ser pionero y armar un equipo provincial de talla baja

Es de Buena Esperanza y jugó en Corrientes la Copa Argentina de Fútbol. Fue el único jugador puntano.

Me gusta el fútbol, pero en San Luis no tenemos equipo. Sería bueno que se forme uno para salir a competir o que venga gente de otras provincias", cuenta Gustavo Ziel-ke, un ejemplo claro de superación y lucha, que tras haber sido el único representante de San Luis en la Copa Argentina de Fútbol de Talla Baja en Corrientes, se ilusiona con poder armar un equipo de cara a futuras competencias.

Gustavo, de 21 años, vive en Buena Esperanza y trabaja en un autoservicio. Nació con acondroplasia, un trastorno genético que afecta el crecimiento de los huesos. Su día a día es el de una persona normal, rodeado de sus familiares (sus papás y cinco hermanos) y amigos. Según le comentó a El Diario de la República, la experiencia en suelo correntino le dio la posibilidad de jugar y divertirse dentro de una cancha con pares de su misma condición.

"Estaba acostumbrado a jugar con mis amigos que son de contextura más grande, así que me sentí muy cómodo. Era la primera vez que hacía esto, fue algo increíble… me llamó la atención que hubiera tantos chicos y la diversidad con la que me encontré", señaló Gustavo, que se dio el lujo de jugar la final ante el campeón Buenos Aires, con un combinado de jugadores de diferentes provincias.

 

 

La aventura inició hace unos meses atrás en Tilisarao. Allí Gustavo se cruzó con Rocío Benítez, secretaria del Área de Salud de la Asociación Civil Talla Baja de Argentina, que no dejó pasar la chance para realizar la invitación. Es que si bien Rocío vive en Capital Federal, es puntana y quería contar con un sanluiseño en el certamen, para empezar a fomentar de esa manera la disciplina en la provincia.

"Nos encontramos en Tilisarao y me dijo de ir a la Copa Argentina. Después nos contactamos por mensaje y decidí participar. Ahora la idea es empezar a buscar chicos que quieran jugar. Hay que organizarse para formar un equipo; a mí me gustaría que se haga un campeonato en San Luis", señaló.

Los torneos de talla baja se desarrollan con siete jugadores en cancha: el arquero más seis integrantes. Gustavo se mueve pegado a la banda derecha, aunque le gusta habitar el sector medio para tener la pelota y manejar los hilos del partido.

El jugador del sur provincial no tiene límites. Es conocido y muy querido en el pueblo, y no sufre el flagelo de la discriminación. "Siempre viví en Buena Esperanza, es una cosa maravillosa estar acá. La gente me conoce y cuando llegué de la Copa Argentina me estaban esperando, así que hicieron una caravana muy linda", dijo.

Gustavo, como buen soñador, tiene la mente fija en un objetivo: poder conformar en el futuro un equipo de talla baja para jugar y disfrutar entre pares. Esa es la fuerza que lo moviliza a seguir adelante. Él ya marcó el camino y ahora espera que muchos otros amantes del fútbol se le sumen. Su apuesta ya está en marcha.

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Fútbol: quiere ser pionero y armar un equipo provincial de talla baja

Es de Buena Esperanza y jugó en Corrientes la Copa Argentina de Fútbol. Fue el único jugador puntano.

En Corrientes integró un combinado con jugadores de varias provincias. En la final cayó ante Buenos Aires. Foto: gentileza Rocío Benítez
 

Me gusta el fútbol, pero en San Luis no tenemos equipo. Sería bueno que se forme uno para salir a competir o que venga gente de otras provincias", cuenta Gustavo Ziel-ke, un ejemplo claro de superación y lucha, que tras haber sido el único representante de San Luis en la Copa Argentina de Fútbol de Talla Baja en Corrientes, se ilusiona con poder armar un equipo de cara a futuras competencias.

Gustavo, de 21 años, vive en Buena Esperanza y trabaja en un autoservicio. Nació con acondroplasia, un trastorno genético que afecta el crecimiento de los huesos. Su día a día es el de una persona normal, rodeado de sus familiares (sus papás y cinco hermanos) y amigos. Según le comentó a El Diario de la República, la experiencia en suelo correntino le dio la posibilidad de jugar y divertirse dentro de una cancha con pares de su misma condición.

"Estaba acostumbrado a jugar con mis amigos que son de contextura más grande, así que me sentí muy cómodo. Era la primera vez que hacía esto, fue algo increíble… me llamó la atención que hubiera tantos chicos y la diversidad con la que me encontré", señaló Gustavo, que se dio el lujo de jugar la final ante el campeón Buenos Aires, con un combinado de jugadores de diferentes provincias.

 

 

La aventura inició hace unos meses atrás en Tilisarao. Allí Gustavo se cruzó con Rocío Benítez, secretaria del Área de Salud de la Asociación Civil Talla Baja de Argentina, que no dejó pasar la chance para realizar la invitación. Es que si bien Rocío vive en Capital Federal, es puntana y quería contar con un sanluiseño en el certamen, para empezar a fomentar de esa manera la disciplina en la provincia.

"Nos encontramos en Tilisarao y me dijo de ir a la Copa Argentina. Después nos contactamos por mensaje y decidí participar. Ahora la idea es empezar a buscar chicos que quieran jugar. Hay que organizarse para formar un equipo; a mí me gustaría que se haga un campeonato en San Luis", señaló.

Los torneos de talla baja se desarrollan con siete jugadores en cancha: el arquero más seis integrantes. Gustavo se mueve pegado a la banda derecha, aunque le gusta habitar el sector medio para tener la pelota y manejar los hilos del partido.

El jugador del sur provincial no tiene límites. Es conocido y muy querido en el pueblo, y no sufre el flagelo de la discriminación. "Siempre viví en Buena Esperanza, es una cosa maravillosa estar acá. La gente me conoce y cuando llegué de la Copa Argentina me estaban esperando, así que hicieron una caravana muy linda", dijo.

Gustavo, como buen soñador, tiene la mente fija en un objetivo: poder conformar en el futuro un equipo de talla baja para jugar y disfrutar entre pares. Esa es la fuerza que lo moviliza a seguir adelante. Él ya marcó el camino y ahora espera que muchos otros amantes del fútbol se le sumen. Su apuesta ya está en marcha.

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