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El sismo tuvo dos réplicas que se sintieron en San Luis

Por redacción
| 20 de noviembre de 2019

La primera fue a las 20:51 y alcanzó los 4,2 grados de magnitud y la última a las 23:07 con 3,3 grados. Así lo reveló el Instituto Nacional de Prevención Sísmica. Consejos para actuar antes, durante y después de un temblor.

 

El susto pasó y aunque en todas partes se habla del sismo de este martes, la región experimentó dos réplicas que se sintieron en San Luis. Así lo revelaron fuentes del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). La primera fue a las 20:51, un rato después del primer remezón y tuvo una magnitud de 4,2 grados. Algunas personas lo sintieron y volvieron a tomar los recaudos del caso.

 

Más tarde, a las 23:07 hubo otro movimiento telúrico pero más suave ya que alcanzó los 3,3 grados. Ambos temblores fueron réplicas del sismo que sacudió a la región a las 20:10 y que incluso se percibió en Córdoba y Buenos Aires.

 

“Un sismo es una la liberación de energía que experimenta el terreno. Y será más o menos percibido y generará más o menos peligro o problemas en la superficie y hará daño mientras mayor sea su magnitud y menor sea la profundidad del foco”, expresó Irene Pérez, técnica del Inpres, en diálogo con el programa "Mañana es tarde", de Lafinur FM Radio.

 

“La intensidad se mide según la escala Mercali que responde a la percepción humana o a los efectos que puede causar en construcciones o elementos específicos. Si es de 2 a 3, la gente lo percibe, lo notan las personas que están en reposo. Si esto se incrementa y alcanza entre los 3 a 4 grados, los elementos colgantes oscilan y los líquidos se mueven. De 5 a 6 las puertas se mueven, oscilan, y hay mayor ruido y vibración”, añadió.

 

A la hora de establecer medidas preventivas cuando surge un temblor, Pérez recomendó: “Antes de los sismos debemos tener una planificación, saber actuar durante el sismo y las conductas después del temblor. Antes tenemos que diseñar un plan que indique dónde ubicarse y señalizar zonas seguras y libres de riesgo. Demarcar las superficies vidriadas, lejos de estanterías o ventiladores de techo que son áreas de las que hay que alejarse. Eso se aplica en escuelas, trabajo o en casa”.

 

“Al momento de percibirlo hay que proceder con calma. Si estamos en un lugar poco resistente a sismos o construcciones de muchos años y que no son antisísmicas hay que dirigirse afuera. Otro factor importante es liberar los pasos o vías de escape de cualquier obstáculo. Hay que mantener la calma, ir a lugares seguros. No usar ascensores, tampoco las escaleras ni balcones. Después, cuando pasa, sí podemos usar las esclareas para salir”, remarcó Pérez.

 

 

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